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    23 de diciembre de 2014

Debate sobre la eutanasia

Testamento vital: "el derecho a la vida no abarca el derecho a la muerte"

El caso de la italiana Eluana Englaro y su triste final ha puesto de actualidad un documento oficial poco conocido hasta ahora por una mayoría de la población: el testamento vital. La decisión de un paciente de no ser mantenido con vida por medios artificiales, ante una enfermedad incurable, dolorosa y mortal reabre el debate de la eutanasia, una práctica que es ilegal en España.
El Testamento vital es la manifestación debidamente expresada de la voluntad de un individuo anticipada para el caso en que la persona no dispusiera de facultades plenas para decidir acerca de su tratamiento médico.

El asesor jurídico de Profesionales por la Ética (PE), José Luis Bazán, explica que este documento "nada tiene que ver con la disposición de la propia vida, que sería el consentimiento para la eutanasia" y matiza "que el testamento vital supone la voluntad manifestada de establecer los límites razonables de tratamientos que pueden no ser útiles para la continuación de la vida".

Por su parte, el coordinador de la Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD), César Caballero, señala que "hay personas que por el tipo de enfermedad –demencias avanzadas o estados vegetativos– en el momento que la sufren ya es tarde para preguntarles y para evitar que no puedan decidir sobre unos determinados tipos de tratamientos está este documento que anticipa esas voluntades y que deben de ser respetadas por el médico".

Problema moral
A su juicio "esto no suscita ningún tipo de problema moral o ético", ya que "cada persona tiene que expresar en ese documento qué valores o creencias tiene, qué quiere y qué no quiere, que puede ser una cosa o todo lo contrario".

En este sentido, para José Luis Bazán "el principal problema es que se exceda en la pretensión, en la función y en la finalidad de un testamento vital. No cabe imaginar que pueda ser predisponer de la propia muerte cuando uno quiera arbitrariamente". Igualmente, añade que "el enfermo no puede pretender violentar la conciencia moral del médico simplemente para erigir su voluntad".

¿Disfraz de la eutanasia?
Sin embargo para el asesor jurídico de PE, la cuestión es importante, ya que el TC ha dicho claramente que "el derecho a la vida no abarca el derecho a la muerte". Bazán asegura que "uno puede disponer de su vida, pero no para matarse" y aclara que "el Constitucional dice que el derecho a la vida no tiene como reverso el derecho a la muerte".

Además, añade que "no se puede erigir en voluntad suprema el paciente exigiendo algo que contraría las obligaciones más básicas de la praxis médica, que es conservar y mantener la vida". Concluye que "encapuchar la eutanasia como el intento de que no sufra es simplemente una manipulación".

47.000 testamentos vitales
El secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, ha explicado que exactamente 47.001 personas han redactado ya un testamento vital en el que detallan los tratamientos médicos que desean recibir en caso de sufrir una situación en la que no puedan expresar su voluntad. Ha añadido que así consta en el registro nacional.

Para el coordinador de DMD, "el testamento vital es minoritario en España, porque ninguna administración hace campaña de formación y concienciación". Explica que, aparte de estos 47.000, "posiblemente haya otros 100.000 particulares, pero está muy lejos de lo que debería tener en una sociedad desarrollada". Caballero cree que "en España podríamos tener por encima de los 10 millones de testamentos vitales" y "debería de ser obligatorio para la Administración ofrecer información cuando uno llega a un hospital".

Sin embargo, para Bazán la estrategia está clara, "el Gobierno pretende crear una campaña para crear una necesidad que no es tal y lo hace a base de intentar concienciar con datos sobre un cuestión que quiere llevar adelante". Entiende que "están preparando el camino para aprobar una ley de eutanasia y el primer paso es lo que se quiere aprobar en Andalucía".

"Estamos en campaña y el Gobierno seguirá en campaña hasta que la gente entre y se lo crea y a partir de ahí crearán una subcomisión de eutanasia, como han hecho con la del aborto, hasta que se consiga aprobar".

Legalidad
Todas las comunidades autónomas tienen regulada por ley este documento que se denomina instrucciones previas, voluntades anticipadas y manifestaciones anticipadas de voluntad. Cataluña fue la primera en regular este derecho a través de la ley 21/2000 de 29 de diciembre. La petición de cuidados paliativos, el rechazo del esfuerzo terapéutico y la donación de órganos son las demandas más habituales de las personas que han recurrido al denominado "testamento vital".

César Caballero matiza que, "en principio, la Constitución no reconoce el derecho a la muerte, pero sí tienes derecho a la integridad física y moral, como establece la sentencia 154 de 2002 del Tribunal Constitucional" y explica que "lo que se tiene derecho es a las decisiones sobre la propia salud, si estas coinciden con las de la propia muerte la Justicia no tiene nada que decir".


"Otra cosa es que uno tenga derecho a disponer de su propia vida", aclara el portavoz de DMD, que pone como ejemplo el de Inmaculada Echevarría, una mujer de Granada que tenía un respirador y que la Junta de Andalucía, después de un dictamen jurídico, consintió que se le desconectara.

"Inmaculada tenía derecho a decidir sobre los tratamientos que afectaban a su salud. En este caso coincidían con sus deseos de muerte, pero antes se anteponía el derecho de su propio cuerpo”, indica Caballero que completa: “En el caso de Ramón San Pedro, no tiene respirador y no tiene derecho a decidir, es decir no tiene un derecho recogido en la Constitución".

A este respecto, el asesor jurídico de PE afirma que "el testamento vital está claro que no puede contener cláusulas que vayan contra el ordenamiento jurídico, pero si es cierto que pueden difuminarse ciertas cláusulas de la voluntad de manera tal que un médico con muy pocos escrúpulos lo aproveche incluso contra la voluntad no clara del paciente para quitarse de en medio al sujeto". Bazán concluye que "esto es desgraciadamente lo que va a ocurrir en el caso de aprobarse una ley de eutanasia".

¿Quién decide?
Explica también que hay un elemento técnico: "El paciente tiene la autonomía de la voluntad por la que tiene derecho a negarse a determinados tratamientos médicos, pero el médico también va a aconsejar el mejor tratamiento de los disponibles". José Luis Bazán expone que se puede rechazar un tratamiento como la quimioterapia, "pero otra cosa es cuando se está pendiente de la vida o la muerte, en circunstancias extremas, pedir que no me den los tratamientos razonables que pudieran ser aplicables".

Concluye que "no podemos vulnerar el derecho de un médico a realizar una buena praxis médica. Lo que no se puede es pedir que un médico pervierta su praxis y en vez de dar lo que necesita el paciente, le den o dejen de darle (normalmente son casos de omisión) algo que le provoque la muerte. El desconectar a una persona cuando no hay razón para ello puede ser un delito de homicidio por omisión".

Por el contrario, César Caballero entiende que "si tú piensas que debes de continuar en un estado vegetativo no hay ningún problema, hay recursos, pero si yo decido que eso no lo quiero, como también es legal, lo que me tienen que hacer es retirar todas las sondas y dejarme morir". El coordinador de la Asociación DMD termina afirmando que esto "es respetar las decisiones libres de cada una de las personas según sus valores y creencias. Por eso, imponer los valores del médico o del juez a los del enfermo no entra dentro de la Constitución".
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