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    2 de octubre de 2014

El cerebro nos engaña

Más de 30 científicos han reunido, en la IV feria “Las ilusiones del cerebro”, 24 experimentos, para hacer llegar a los visitantes que se acercan, desde el viernes, a la antigua fábrica “Fabra y coats” de Barcelona, a la conclusión de que el cerebro nos engaña.

Sentir, ver y oír lo que no es, como sentir hormigueo en un brazo creyendo que está siendo acariciado cuando en verdad nadie lo toca, confundir el frío y el calor, o lo cercano y lo lejano, demuestran que el cerebro es un instrumento que recibe información mecánicamente, sin calificarla, y, del mismo modo –automáticamente-, pone en marcha una reacción.

Y esto, saber que al cerebro tanto le da lo que imagina como lo que sucede realmente, esto es, que provoca en uno y otro caso los mismos efectos físicos y emocionales, tiene importantes consecuencias para nuestro bien en el campo de la medicina y la psicología.
Pues evidencia que los pensamientos o información procesada repetidamente por generaciones provocan reacciones químicas que nos llevan a la salud, a la enfermedad, como también a la adicción de comportamientos y sensaciones, incluidos los que causan malestar.

Y si todo es cuestión de patrones o de malos hábitos, queda en las manos de cada cual romperlos, y reprogramar unos nuevos de bienestar. Así lo explica exhaustivamente Joe Dispenza en “Desarrolla tu cerebro”, Bruce H. Lipton con claridad en “La biología de la creencia”, y maravillosamente bien Marta Ligioiz junto a Anna Fores en su recién nacido libro “Descubrir la neurodidáctica”.

Con lo que descubrir que el cerebro nos engaña es descubrir que le podemos engañar nosotros a él, y enfocar como nos convenga el pensamiento en medio del caos. Y “engañándole”, que no es sino poniéndole en su sitio, que es a nuestro servicio, no sólo lo sanamos a él, sino también a nuestro sistema celular, emocional, y con ello a nuestra vida.
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