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    28 de julio de 2014

Miles de menores buscan familia

Usted puede acoger a un niño abandonado

Hace casi un mes salía a la luz el caso de presunto abandono de un menor de seis años en Córdoba lo que provocó la detención de la madre y la intervención de los servicios de Asuntos Sociales. Al parecer, Latifa El Barrahi había dejado al pequeño en su piso bajo el cuidado de un adulto mientras ella viajaba a Marruecos. Una semana después el adulto dejó la casa y los vecinos denunciaron la situación. Ahora el niño está en un centro de menores. A raíz de este caso, EL IMPARCIAL analiza cuáles son las alternativas para los menores abandonados.Por Miriam Carmona
Latifa El Barrahi, de nacionalidad marroquí y 35 años, fue detenida el pasado 20 de mayo por abondanar presuntamente a su hijo de seis años durante más de dos semanas, mientras viajaba a Marruecos. El juzgado de guardia dictó contra ella la retirada de la patria potestad sobre sus dos hijos menores de edad que residen en España y permitió su puesta en libertad con cargos como supuesta autora de un delito de abandono familiar.

Actualmente, el menor de seis años y su hermano de ocho están en un centro de menores atendidos por los responsables de la Junta de Andalucía. Esta situación de abandono y tutela por parte de las comunidades autónomas la viven miles de niños en España. Según los expertos consultados por este periódico la mejor opción para que estos menores completen de manera satisfactoria su desarrollo y socialización es el acogimiento en familias.

Cualquier familia que cumpla unos requisitos mínimos, determinados según regiones, pueden llevar a cabo un ejercicio de solidaridad y acoger a un niño que por circunstancias ajenas a él no puede vivir con su familia biológica.

El Gobierno madrileño está haciendo especial hincapié en fomentar las diferentes modalidades de acogimiento de menores. “La Comunidad de Madrid cuenta con alrededor de 4.600 niños bajo su tutela de los cuales unos 1.800 están en centros de acogida, mientras que el resto se encuentran integrados en familias”, según ha informado a EL IMPARCIAL la Consejería de Asuntos Sociales de la región.

Modalidades de acogimiento en la Comunidad de Madrid

Familias de acogida, una opción temporal. Efe
Cada región define las exigencias que deben cumplir quienes se plantean acoger a un menor. En Madrid es el artículo 58 de la Ley de Garantías de los Derechos de la Infancia y la Adolescencia en la Comunidad de Madrid el que establece los criterios para valorar las familias de acogida. Éstos pasan por "tener medios de vida estables y suficientes; convivencia mínima de tres años en caso de parejas"; hasta “la aceptación de las relaciones con la familia de origen del menor, en su caso”.

La oficina del Defensor del Menor ha explicado a este periódico “las modalidades que puede adoptar el acogimiento simple (cuando la medida tiene un carácter eminentemente transitorio, la duración máxima es de seis meses y está profesionalizado, es decir, los padres de acogida cobran por ello una media de 43 euros diarios) o el permanente (cuando la edad u otras circunstancias personales del menor o de su familia hacen que no se prevea el retorno del menor a su entorno familiar a corto o medio plazo, por tanto la duración es superior a los seis meses y es altruísta)”.

Además del acogimiento en familias está la posibilidad -según explican desde la oficina del Defensor del Menor- del “acogimiento residencial, en el que la guarda del menor la ostenta el director del centro. Se trata de una solución de naturaleza eminentemente temporal, ya que uno de los principios rectores de la protección del menor es “su integración familiar y social” según el art. 10.2 c) de la Ley Orgánica 1 /96, de 15 de enero de protección jurídica del menor y debe procurarse la “reinserción en su propia familia” siempre que no sea contrario a su interés”.

¿Qué ventajas tiene el acogimiento temporal de menores?
“El acogimiento familiar es la alternativa idónea para garantizar en muchos casos un núcleo familiar armónico, seguro, estable y activamente afectivo a los menores desamparados. No sólo es el medio propicio para atender a sus necesidades vitales básicas sino también, para proporcionarles las condiciones adecuadas para su proceso socializador y para su correcta evolución como seres humanos”.

Y, ¿desventajas?
“Más que desventaja, que para los menores creo que no tiene ninguna, puede hablarse de dificultad. La mayoría de los menores acogidos llegan a las familias después de haber vivido situaciones muy conflictivas, por lo que requieren un gran esfuerzo personal y económico dirigido a paliar las carencias de todo orden que presentan, ya sean afectivas, educativas, psicológicas, etc. Los acogedores deben implicarse totalmente en esta tarea, además de asumir la difícil relación con la familia de origen, por lo que se necesita un mayor esfuerzo de las Administraciones para apoyarles en el desempeño de sus funciones”.

El gran problema a juicio del Defensor del Menor es “la temporalidad de la medida que genera en ocasiones otras dificultades, para los acogedores y sobre todo para el menor, que después de integrarse en la familia de acogida, debe volver a su familia de origen”.
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