cabecera
    25 de mayo de 2015

Agustín de Foxá

Esta semana se han cumplido 50 años de la muerte de Agustín de Foxá, a quien empecé a conocer por hablarme mi suegro de él. Ahora, por este aniversario y este artículo, he oído una cinta que le grabé el 28 de diciembre de 2003 y que he oído con la cercanía con que se habla con un amigo que no se habla desde hace tiempo: como si hubiéramos hablado ayer; en este caso: como si le oyera ahora pese a que no oí la cinta más que en vivo aquel día y pese a que no le oigo desde hace casi cuatro años que hace que se fue.

Mi suegro recordaba a Foxá con afecto, coincidió con él en un buen momento de su vida, joven, y en aquella Argentina de los años cuarenta, toda luz para el español que de aquí salía. Y me decía que era de una simpatía y ocurrencia geniales. Me contó varias anécdotas, dos de las cuales, muy resumidamente, les voy a contar yo ahora y así recordamos algo a aquéllos que, aunque se hayan ido, sentimos su presencia, como si fuésemos algo ellos, o por ellos.

Me contó que, en una reunión organizada en Buenos Aires en atención a un agregado cultural americano, amante de España, que, tomadas bastantes copas, este entusiasmo se empezó a torcer hasta decir que despreciaba a Franco, no por ser dictador, que había muchos, sino por ser la expresión de un pueblo de vagos, abrumado por una religiosidad tétrica, llena de polvo y mugre... “Work, work, work”, repetía con brío, y que Foxá le dijo, “pero hombre, ¿para qué quiere usted trabajar tanto?, no trabaje usted tanto, no vale la pena”, y que el agregado se puso como ejemplo de hombre hecho a sí mismo, contando que su abuelo cuando llegó a Estados Unidos fue cochero y que ahí estaba él; y entonces Foxá le respondió: “Pues mi abuelo iba en el coche”. Con todo, al día siguiente, llamó para agradecer la cena y volvió a hablar de su pasión por España y de su sueño de venirse a vivir aquí. También me contó que, cuando su mujer y su amigo más íntimo se fueron por su cuenta, le explicó a él y a otro compañero: “Es que el matrimonio es una carga muy pesada de llevar entre dos, hay que llevarla por lo menos entre tres”.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (0)   No(0)
Compartir en Meneame

Comenta esta noticia



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.
  • Tu dirección de email no será publicada.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.