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    24 de octubre de 2014

Agustín de Foxá

Esta semana se han cumplido 50 años de la muerte de Agustín de Foxá, a quien empecé a conocer por hablarme mi suegro de él. Ahora, por este aniversario y este artículo, he oído una cinta que le grabé el 28 de diciembre de 2003 y que he oído con la cercanía con que se habla con un amigo que no se habla desde hace tiempo: como si hubiéramos hablado ayer; en este caso: como si le oyera ahora pese a que no oí la cinta más que en vivo aquel día y pese a que no le oigo desde hace casi cuatro años que hace que se fue.

Mi suegro recordaba a Foxá con afecto, coincidió con él en un buen momento de su vida, joven, y en aquella Argentina de los años cuarenta, toda luz para el español que de aquí salía. Y me decía que era de una simpatía y ocurrencia geniales. Me contó varias anécdotas, dos de las cuales, muy resumidamente, les voy a contar yo ahora y así recordamos algo a aquéllos que, aunque se hayan ido, sentimos su presencia, como si fuésemos algo ellos, o por ellos.

Me contó que, en una reunión organizada en Buenos Aires en atención a un agregado cultural americano, amante de España, que, tomadas bastantes copas, este entusiasmo se empezó a torcer hasta decir que despreciaba a Franco, no por ser dictador, que había muchos, sino por ser la expresión de un pueblo de vagos, abrumado por una religiosidad tétrica, llena de polvo y mugre... “Work, work, work”, repetía con brío, y que Foxá le dijo, “pero hombre, ¿para qué quiere usted trabajar tanto?, no trabaje usted tanto, no vale la pena”, y que el agregado se puso como ejemplo de hombre hecho a sí mismo, contando que su abuelo cuando llegó a Estados Unidos fue cochero y que ahí estaba él; y entonces Foxá le respondió: “Pues mi abuelo iba en el coche”. Con todo, al día siguiente, llamó para agradecer la cena y volvió a hablar de su pasión por España y de su sueño de venirse a vivir aquí. También me contó que, cuando su mujer y su amigo más íntimo se fueron por su cuenta, le explicó a él y a otro compañero: “Es que el matrimonio es una carga muy pesada de llevar entre dos, hay que llevarla por lo menos entre tres”.
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