www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

proliferan los talleres de escritura

Usted también puede convertirse en un novelista o poeta de éxito

Saber escribir no es fácil, pero tampoco imposible. Redactar una novela, un cuento o una poesía ha dejado de ser monopolio de los tocados por la barita del talento innato. Lo saben los talleres de escritura creativa que comienzan a andar en un país al que todavía le superan ciertos tópicos literarios. Con su puesta en marcha de cursos dirigidos a todos los públicos, ha llegado el momento de “democratizar” la literatura.
Aunque para algunos escribir no tiene misterio, hay quien sostiene que tiene que ver más con tener talento que con un trabajo de fondo. Los talleres de escritura creativa que comienzan a asentarse en España lo tienen claro: cualquiera puede aprender el arte de la escritura. En unos años en los que podemos aparentar que somos pilotos en un simulador de vuelo o astronautas en una nave sin gravedad, ¿por qué no íbamos a poder emular a los escritores que admiramos?

Germán Solís, subdirector de la Escuela de escritores, cree que la clave está en saber que, aunque escribir pueda ser un entretenimiento para algunos, hay quien “con talento y profundidad en la materia llega a convertir la escritura en arte”. El taller al que pertenece no es el único centro dedicado a esta materia. Fuentetaja acumulan más de 20 años de experiencia a sus espaldas, lo que confirma que el interés por desarrollar este arte va en aumento. La escuela Clara Obligado cifra en más de 6.000 los alumnos que han pasado por sus cursos de formación.


Si en España la progresión de estos talleres va poco a poco, el ejemplo de Estados Unidos confirma que el oficio de escritor no tiene la misma consideración en una y otra punta del Planeta. Así, mientras en universidades como la de Montana o la Indiana se incluyen carreras de creación literaria, aquí, el alumno que tiene aspiraciones de este tipo debe conformarse con hacer filología o periodismo. “En Estados Unidos la literatura está ligada a las artes mientras que en España esta materia está fuera de esta concepción, donde imperan las disciplinas plástica, escultórica o audiovisual”, comenta Solís.

La dinámica de trabajo es sencilla. En clases presenciales o a través de Internet, el alumno cuenta con unas pautas técnicas y prácticas dirigidas por un profesorado vinculado a las letras -filólogos, periodistas o narradores- que le sirven como guía para redactar sus propios textos. La metodología difiere entre las escuelas en pocos términos, aunque las hay que ofrecen técnicas de inspiración dirigidas a potenciar la imaginación literaria, como la Escuela de Letras, o cursos de literatura e Internet, como el del Laboratorio de escritura de Barcelona.

La narrativa es la preferida
De los géneros que ofrecen cursos, la narrativa se consolida como la “niña bonita”, seguida del cuento y la poesía. “Aunque el alumno empieza a practicar escribiendo cuentos, la novela es la preferida”, dice Solís. La formación, que evoluciona desde un grado de iniciación a uno avanzado, culmina, en algunos casos, en un máster de Narrativa, de la Escuela de Escritores, o de Creación Literaria Multidisciplinar, de la Escuela de letras.

Si heterogénea es la oferta de cursos, como la de Fuentetaja que incluye talleres de escritura y reescritura, de periodismo literario, de guión o de contadores de cuento, también lo es el perfil del alumnado: se interesan por estos talleres más mujeres que hombres y la mayoría se sitúa entre los 35 y los 50 años.

La supervivencia de este tipo de escuelas pasa por tomar conciencia de que nada es imposible y romper el tabú de que sólo escriben quienes tienen talento. “Aunque no hay duda de que hay genios en la literatura, tampoco cabe ninguna duda de que si se conoce el arte y se trabajan las técnicas en profundidad, redactar está al alcance de quien se lo proponga”, comenta Solís.

Pese a que en España se tiende a idolatrar a los literatos, está más que confirmado que el éxito no es sólo cosa de los “iluminados”. Ildefonso Falcones, autor de “La catedral del mar”, es un ejemplo. Abogado de profesión, no dudó en acudir a la Escola d´escriptura de l`Ateneu barcelonès para formarse en una disciplina en la que ha terminado por convencer a millones de lectores.


¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

Comenta esta noticia
Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.
  • Tu dirección de email no será publicada.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.