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    20 de agosto de 2014

Bailar con la más guapa

A mis hijas y a mí nos gusta mucho que venga a comer Marián y nos cuente las peripecias de su hija Ana de 16, en su cole de Youngstown (Ohio). El miércoles, nos contó que ha estado un mes preocupada por un baile porque, como en las películas, le tenía que pedir un chico si le gustaría ir con él, y no aparecía ninguno.

Marían la tranquilizaba: --Ana, seguro que alguien te lo pide. ¿Hay alguno que creas que te lo puede pedir? --Pues creo que tres, pero ninguno me dice nada. Y así fue: Un día, 1 le dice que quiere hablar con ella a la salida de clase, y ella emocionada se reúne con él, el chico habla sin parar, pero no del baile. Otro, una amiga le dice que 2 le ha preguntado si creía que Ana iría con él, Ana la anima a que le diga cuanto antes que sí, y tras hacer unos días de intermediario, la amiga levanta el pulgar al chico, los deja solos, el chico pregunta, y al decir Ana sí, la coge en brazos contentísimo, diciendo a voces: qué bien, qué alegría, qué divertido… Al poco, se acerca 3 y le dice: Bueno, me alegro mucho de que vayas con 2 al baile, pero te pido que en el baile de junio vayas conmigo.

3 chicos, 3 espejos conocidos donde reconocernos y ninguno, ay, para tirar cohetes. Aunque cabe pensar en el 4 que ya se dice él solo que no y ni se aproxima, ni juega sobre seguro, ni se aplaza la dicha para junio. Pero también cabría pensar en un 5, que se lo hubiera preguntado el primer día, se hubiera ahorrado el desgaste de la incertidumbre, y, si le dicen que no, tiene un montón de días para probar suerte con otras. ¿Habrá algún 5 lujoso y jovial? Desde aquí les felicitamos y de paso nos animamos a ser 5.
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