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    22 de diciembre de 2014

Comunión y desayuno

Al presidente Zapatero, por un lado, le advierte el Obispo de San Sebastián que evite acercarse a tomar la comunión --si es que le fuera a dar por ahí, que parece que no; y, por otro, Obama le invita a rezar el próximo día 5 en el “Desayuno Nacional de Oración” en el hotel Hilton de Washington, lo cual le tienta más.

Cabe decir que poco grato y afín con Dios es rechazar a nadie por el motivo que sea. Se comprende que cada uno hace lo que puede -lo que sabe- y el que haga más que tire la primera piedra. Por esto se hace difícil comulgar con esta representación terrena de Dios, traducida en éste sí y éste no. Mucha suerte, dicho sea de paso, no parece que tengan los hermanos vascos, pues al separatismo político que padecen se les suma, ahora, este señor Monseñor de Palencia con su separatismo religioso.

Más acogedor, parece, el desayuno-rezo americano, que sin reparar en las bondades de los invitados obvia el conflictivo comulgar, y ya sin comulgar a qué ayunar. Y como de todos son conocidas las virtudes del desayuno, es de esperar que estos rezos, en condiciones tan óptimas de estos hijos de Dios que son los dirigentes, surtan el mejor de los efectos.

Me congratula añadir que, gracias a Dios, nos entendemos cada vez mejor con Dios, pese a lo que Monseñor crea y lo que a veces parezca, es tiempo de despertar espiritual. Sin ir más lejos, he visto hoy por casualidad una peli americana titulada “Conversaciones con Dios”, que no está mal, y que es una entre muchas, y muchos libros y meditaciones a una misma hora acordadas por gente de todo el mundo que se están haciendo desde hace tiempo, procurando subir el nivel de conciencia y con ello de paz. Y por eso, quizá, por conocer mejor a Dios, ha sorprendido tanto este Monseñor, que sin duda tiene su papel en este despertar, aunque sea para que deseemos acercarnos más al sentimiento de unidad que inspira el Espíritu de Dios.
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