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reseña

Gabriel Pozo: Lorca, el último paseo. Claves para entender el asesinato del poeta

Gabriel Pozo: Lorca, el último paseo. Claves para entender el asesinato del poeta. Almed. Granada, 2009. 436 páginas. 18 €
Poesía y vida constituyeron dos elementos indisociables para Federico García Lorca, el poeta –quizá– más entrañablemente popular de la literatura española. Su profunda preocupación por la injusticia social, y su acercamiento cada vez mayor al pueblo –especialmente durante la II República– le granjearon indudables simpatías pero también odios que condujeron a su fusilamiento al comienzo de la Guerra Civil, en uno de los episodios más ignominiosos de la historia trágica de nuestro país.

El relato externo de los hechos es conocido: en 1936, tras acabar su última obra de teatro, La casa de Bernarda Alba, y pese a haber sacado billete para México donde le esperaba la actriz Margarita Xirgu, Lorca se va a Granada para celebrar, como todos los años, su santo y el de su padre, el 18 de julio. Este es el día en que una parte del ejército español se subleva contra el régimen republicano. Refugiado en casa de la familia Rosales, García Lorca será detenido un mes después por las nuevas autoridades locales y –al igual que otros diez mil granadinos a lo largo de la contienda– ejecutado a continuación. En sus últimos años, Lorca había hecho afirmaciones como: “En nuestra época, el poeta ha de abrirse las venas para los demás”; o “El artista debe reír y llorar con su pueblo…”

Coincidiendo con las excavaciones –infructuosas– efectuadas el pasado mes de noviembre en busca del lugar de su enterramiento, que de nuevo reverdecieron la muy prolongada polémica en torno a la conveniencia o no de exhumar su cadáver, el periodista e historiador Gabriel Pozo daba a luz una nueva y más completa monografía sobre los días finales del poeta, fruto de una exhaustiva recopilación de datos, conversaciones diversas, visitas a archivos y análisis de investigaciones precedentes. En ella trata de delimitar el grado de responsabilidad de quienes, con sus decisiones, llevaron a Lorca ante el pelotón de fusilamiento: el general Queipo de Llano –que alentó su detención para obligarle a revelar el paradero de Fernando de los Ríos–, el comandante José Valdés –casi seguro firmante de la orden de fusilamiento, instigado por el pulso de poder al que le sometían unos indignados Rosales, jefes de Falange– y, sobre todo, Ramón Ruiz Alonso, ex diputado cedista y frustrado “camisa azul” que redactó la denuncia contra el poeta, y llevó a cabo su detención, para dar pábulo a su ambición personal de mando.

El ensayo se completa con un recorrido urbano, económico y sociológico por la Granada lorquiana, el nacimiento del diario Ideal –al que perteneció Ruiz Alonso–, varios artículos de éste, una reveladora entrevista con su hija, la actriz Enma Penella, así como las circunstancias del alzamiento, guerra y represión en la provincia granadina: las luchas políticas iniciales entre militares, cedistas y falangistas por dominar el movimiento. Igualmente, se incluyen declaraciones de varios miembros de la familia Lorca y el informe técnico de las excavaciones arqueológicas en el parque de Alfacar, fechado el 18 de diciembre de 2009.

Por José Miguel G. Soriano
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