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    28 de julio de 2014

Año chino de amor

Hoy se celebra el nuevo año chino y el día del amor y, ya dada la conjunción, estaría bien celebrar cada día de este año chino con amor. Pero sin pareja se suele pensar que no se celebra porque no ha aparecido la persona que nos gustaría, y con pareja, casi lo mismo: que no es, la que tenemos, como nos gustaría.

Sin embargo, el amor es cosa más en las manos de uno que del otro pues, para empezar, se ha de vivir en uno mismo. Para ello, dice Antonio Blay, tengo que aceptar que en mí hay como una reclamación de ser un poco más yo, pues en tanto no atienda ese objetivo que soy, no podré estar de verdad disponible y abierto. Mantener en mi mente y en mi corazón cómo quiero ser, cómo quiero llegar a sentirme, es el camino más rápido para vivir esa realización, y en la medida en que la viva tendré conciencia de que al otro le pasa lo mismo: que es una plenitud intentando expresarse.

Amar, así, es descubrir eso más grande que hay, en mí y en el otro, y entonces la relación se convierte en algo creativo, en un descubrimiento constante, que ayuda al otro y que me ayuda a mí. Ya no asociaré el amor a un determinado modo de ser, ni a una sensación agradable, ni a que aparezca una persona deseable, amaré por mi conciencia de unidad profunda que no depende de estados de ánimo, circunstancias ni formas.

Y es que, como pasa con el niño, si sólo estoy pendiente de lo que hace concreta y externamente me enfadaré, pero si miro a la vez la voluntad que hay detrás de hacer las cosas me comunicaré con su nivel profundo y podré estimular sus mejores posibilidades. El amor, por ello, es ejercicio que desarrolla mi potencial, inteligencia, comprensión e intuición. Y en la práctica, que San Valentín nos acompañe este año chino.
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