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    24 de noviembre de 2014

La pensión de papá

La Audiencia Provincial de Murcia ha desestimado la reclamación presentada por una mujer a su exmarido por la pensión de alimentos para su hijo de 25. Al nene le llevó terminar el bachillerato 21 y desde entonces prepara oposiciones; con todo lo cual sigue con mamá, y mamá chinchando a papá.

Ya puestos, el señor juez podía haber aprovechado para disponer que el nene dejara el hogar de mamá, mirando por el bien de ambos. Mamá no se echa novio porque tiene que ocuparse del nene, y tanto se debe ocupar que al nene no le quedan fuerzas, por lo que se ve, para procurarse oficio ni beneficio.

Una se separa del marido, pero de olvidarlo y dejarle de rositas, nada de nada. Y pasan los años, y de postre, de visita, y de Nochebuena lo malo que es y lo infelices que somos por su culpa… Y, claro, un día se carga una de razón, y pide justicia. Pero he aquí que la justicia ha parado a la imparable buena mujer, y da miedo pensar en el efecto que la tamaña injusticia ha podido causar en el postre del nene, como se comprende que el chiquillo no acierte a hacer la “o” con un canuto.

El miedo a la libertad, que destapó Fromm para disgusto de todos y que es sin más miedo a la vida, nos hace taparla con juegos de chinchar que sólo traen insaciables pseudodeseos, y así poner nuestro esfuerzo en las antípodas de lo que queremos. Queremos al marido pero en vez de dedicarnos a recuperarlo o a buscarnos otro nos empeñamos en sacarle la pensión por enésimo mes, cuando ya sabemos que no nos ha dado, ni va a dar, la felicidad. Para dar con ésta hace falta ponerse en claro con uno mismo y dedicarse a lo que de verdad nos importe, que no es chinchar.
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