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    21 de diciembre de 2014

La ecografía del niño Jesús

La asociación de varias iglesias cristinas, ChurchAds.net, de Reino Unido ha preparado una campaña navideña con una ecografía del niño Jesús y el mensaje “He’s on his way”: “Él está en su camino”. El póster es una ecografía de un niño cualquiera, sólo que con aureola. La asociación, en su página web, recuerda la importancia de la llegada de Jesús para el mundo, su humanidad y divinidad juntas, y que la navidad “Christmas”, que empieza con “Christ”, lo celebra porque siguen viviendo en un país “crist”iano. Nada de particular, diría yo. Pero parece que sí, pues a otra asociación de allí mismo, Marie Stopes International, dedicada a distintos servicios de planificación familiar, entre otros a realizar alrededor de 65000 abortos al año, le ha parecido “algo propio de una película de terror”.

Así es que la sensibilidad, como el sentido común, está muy repartida. Y para más bollo, John Smeaton, director de la Sociedad para la Protección del Niño No Nacido, ha declarado que cada vez que matamos a un niño en un aborto matamos al niño Jesús. Y si parece fácil comprobar que una ecografía no da miedo, no sé si es tan fácil escapar con bien de este otro paso en falso dado por este buen hombre, Smeaton. La cuestión está en si conviene al hombre interrumpir la vida de otro que está en camino, sea la vida de quien sea, de un Jesús, de un Mozart o de un terrorista, pues eso no lo sabemos cuando está en el vientre de su madre. Y si lo que se ocurre para defender que llegue es anticipar que es la de Jesús, me parece que va a resultar poco convincente y por lo que tiene de falacia que hasta pueda molestar.

La cosa está más bien en que no nos entra, a unos y a otros, que hay un orden natural que se escapa de nuestro entendimiento y que, en él, cabe el terrorista, que es según Jesús hermano suyo, hecho a imagen y semejanza del Padre. Y precisamente con fe y no con razones habría que aceptar ese orden, tal cual, con las infinitas piezas que lo componen.
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