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    29 de agosto de 2014

Famosos y desconocidos

Es paradójico, pero a los famosos, se diría como Alfonso Guerra, no los conoce ya ni su madre. Y no sólo por lo de siempre, por no conocer a los nuevos, que conocen los jóvenes, sino también porque los nuestros se van mutando con operaciones, que les alejan de los que conocíamos.

Al tren de operaciones se suben también los jóvenes, y así los jóvenes que los conocen van llevándose también sus sorpresas. El caso extremo ha sido el de Miley Cirus, porque yo diría, a pesar de mis hijas y de sus 17, que se ha operado; entre sus dos viajes a Madrid en este año, ha pasado de no parar de reír a estar casi sin poder abrir la boca, con la misma sonrisa contenida de las operadas más veteranas.

El caso es que ya es normal que cada vez que volvemos a ver a un famoso lo encontremos raro, distinto, cambiado. Pasa como con Dorian Grey, pero al revés, pues lo que exhibe el famoso es su retrato, cada vez más esperpéntico, y lo que queda en el desván es el recuerdo de aquella frescura y verdad perdidas que le hicieron famoso.

Pero ya empeñados en la perfección, es muy difícil la satisfacción, y en este punto viene a socorrer el photoshop. Así el último éxito de Interviú, Jesús Vázquez, ha puesto su orgullo, en esta ocasión, en repetir que las fotos de su desnudo no tienen nada de photoshop; algo que sólo puede comprobar su marido o el que se lo cruce por la playa, si es que lo reconoce. Los demás nos lo podemos creer, mientras vemos que efectivamente la fama cambia y el tiempo pasa.
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