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    23 de octubre de 2014

Sobre héroes y tumbas

Últimamente, mi compañero Enrique es mi mayor fuente de inspiración, y mi otro compañero, Pipe, se pone pelusón: “Bueno si es por darte noticias chorras yo también puedo”, y me trae la del profe pornostar. Pero Enrique inmutable le dice: “Cuidado, que esto es una empresa muy seria”; y tanto es así que aun en verano, mira por la mencionada empresa, y me envía la noticia del británico Ed Stafford, que ha dedicado 859 días a recorrer el Amazonas. Y me comenta que, pese a ser considerada una ruta imposible, “en su día seguramente se dijo: "¿Por qué no?". Y ahí está: lo hizo”.

Enrique, como yo, ve que el hombre puede hacer lo que se proponga; que el secreto de todo logro o éxito está en la perseverancia, en seguir adelante después de los mil fracasos, cuando la mayoría mucho antes abandona tranquilamente, como comprobó Napoleón Hill. Por eso, como decía Edison, “la gente que dice que no se puede hacer no debería interrumpir a quienes lo están haciendo”.

Y, efectivamente, Ed ha tirado palante 6.800 Km, pese a serpientes, hormigas gigantes, ataques de abejas, escorpiones, arañas, 50.000 picaduras de mosquito, y hasta indios sin ganas de amigos: todo ello con el pretexto de concienciar sobre la deforestación amazónica.

Pero pese a perseverancia tan ejemplar, se prefiere al héroe en el hogar; y ya se desconfía un poco de toda proeza alejada de él, pues está comprobado también que el hombre es capaz de cualquier cosa con tal de desatender su verdadero destino, que pasa en primer lugar por ser adulto. Y dos síntomas de adulto son una familia y una economía holgada. Trabajamos mil horas, hacemos tesis doctorales interminables, aprendemos chino, concursamos en a ver quién se come más huevos o quién resiste más en una sauna, y ahora cruzamos el Amazonas… Parece que en busca de un record o reconocimiento, pero de fondo, diría yo, huyendo. Y pasa que las evasiones, aun disfrazadas de heroicidades, son tumbas.
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