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    18 de septiembre de 2014

entrevista a alejandro cao de benós

Alejandro Cao: "EEUU y Corea del Sur gastan millones de dólares en propaganda contra nosotros"

Es el único extranjero que trabaja de forma honoraria para Pyonyang. Nacido en Tarragona hace 36 años, Alejandro Cao de Benós es un rara avis dentro del régimen comunista norcoreano. Con las constantes acusaciones de violar los derechos humanos y con la perenne tensión geopolítica como telón de fondo, EL IMPARCIAL entrevista al delegado especial Comité de Relaciones Culturales con el Extranjero de la RPD de Corea del Norte, el país más hermético del planeta. Por Borja M. Herraiz
En los últimos años, la reputación del régimen norcoreano ha quedado en entredicho, se le ha incluido en el famoso eje del mal, sufre un férreo bloqueo económico por parte de la comunidad internacional, se le han impuesto todo tipo de sanciones y las acusaciones de violar los derechos humanos son constantes. Con semejante panorama, ¿cómo se defiende a su gobierno?
Estos problemas vienen principalmente por la falta de conocimiento sobre el país, la historia y la realidad de Corea del Norte. No tenemos recursos para luchar contra este tipo de propaganda tan fuerte que, generalmente, viene de Estados Unidos.

Lo que ocurre es que hay un vacío de noticias y, en cuanto se especula sobre algo, los medios se limitan a copiar esta información que no corresponde para nada con la realidad. En muchos casos, los periodistas, o no tienen contacto directo con nuestro país o simplemente reproducen la desinformación. Este vacío genera una imagen totalmente errónea sobre la realidad de Corea del Norte.

Pero, ¿no cree que el hermetismo promovido por las autoridades norcoreanas con la prensa internacional, a los organismos internacionales o a ONGs fomenta esos supuestos rumores e informaciones erróneas?
Sí es verdad que hay una parte de culpa respecto a aprender a conversar y a facilitar información a medios extranjeros. Pero, lo que ha ocurrido es que muchos periodistas extranjeros que han venido al país han creado una historia sensacionalista en vez de ejercer una labor realmente objetiva. De alguna manera, la mayor parte de la opinión pública ya está dañada por informadores que vienen con una idea ya montada. No vienen a conocer sino a justificar una invención previa.

La opinión de la mayoría de los coreanos es que muchos periodistas no vienen a informar sino a justificar una historia sensacionalista. De este modo, las personas se cansan de este tipo de casos y creen que cerrando las puertas se logrará que esto no suceda.

Entonces, ¿usted achaca las acusaciones de la existencia de campos de trabajo, ejecuciones y demás violaciones de derechos humanos a un sensacionalismo de la prensa o a la desinformación promovida por Estados Unidos y Occidente?
Así es. En general, todas estas tonterías son lanzadas por EEUU y Corea del Sur. Gastan millones de dólares en propaganda contra nosotros e incluso organizan asociaciones o pagan a determinadas personas de supuestas ONGs que, por cierto, no son más que tapaderas dedicadas a ir en contra de nuestro país y a generar este tipo de noticias.

Lo que hacemos es usar nuestra voz y esperar a que las personas con un nivel de intelectualidad más básico, personas que quieren conocer nuestra opinión, decidan por ellas mismas.

Por lo tanto, y a pesar de todos los informes que denuncian este tipo de delitos y violaciones de los derechos humanos, usted desmiente las acusaciones...
Totalmente. Es más, esos supuestos defensores de los derechos humanos, como Amnistía Internacional (AI), no son más que organizaciones que actúan como tapaderas políticas. Esto se ha demostrado y se sigue demostrando.

En el caso concreto de AI, cada año publican una lista de los países que más violan los derechos humanos y en la que el primer lugar lo ocupa, casi siempre, Corea del Norte. Pues bien, AI no ha visitado jamás el país. ¿Cómo puede generar este tipo de informes, de mentiras, de difamaciones y de falsedades una organización que no ha pisado nunca el país? Esto demuestra que estas supuestas ONGs no son más que instrumentos políticos de Estados Unidos y la CIA.

Las personas que realmente quieran conocer el país y lo visiten se darán cuenta inmediatamente de que eso es falso. Lo que ocurre es que no tenemos los medios ni la capacidad para luchar contra esta desinformación continua. Para nosotros, los derechos humanos son proporcionar una casa a todo ciudadano, un plato de comida, una sanidad gratuita, etc. Esto se da en Corea del Norte hoy en día.

En cambio, en vez de echar por tierra las acusaciones, Pyonyang se encierra cada día más y fomenta lo que usted llama "informaciones sensacionalistas". ¿No cree que para luchar contra esa supuesta desinformación habría que iniciar un proceso de apertura para, en caso de que todo sean meros rumores como usted defiende, desmentirlos?
El problema es que las mismas personas que quieren venir a Corea son las que ya están difamando. Si yo soy una persona que le insulta a usted o a su familia, ¿va usted a abrirme las puertas de su casa para que continúe difamándole? Lógicamente, al permitir la entrada a este tipo de personas no vamos a conseguir nada. Ahora bien, sí tenemos amigos periodistas y corresponsales en varios países que nos han demostrado que son objetivos y que visitan el país con regularidad.

Entonces, según usted, Corea del Norte no niega la entrada al país a un periodista por sistema.
Así es. Si usted es un profesional objetivo, sea cual sea su nacionalidad, que no se ha pasado la vida emitiendo juicios sensacionalistas, insultando o amenazando y que ha actuado de una forma veraz, no tiene que haber ningún inconveniente. Sólo hay una limitación en el número de informadores que pueden visitar cada año el país.


Cao de Benós junto a dos guías de la Guardia Roja (Milicia de la RPDC)


¿Qué opina de las acusaciones de que dentro de Corea del Norte existen dos realidades: una élite gubernamental y un campesinado oprimido?
Es una acusación típica de personas que no conocen el país. Conozco a Kim Jong-il y a otros altos dignatarios del gobierno en persona y puedo asegurar que viven en un apartamento como cualquier otra persona. No disponen de ningún lujo especial aparte de un coche co-oficial. Son personas totalmente normales. Precisamente, este es uno de los motivos por los que el gobierno está tan unido al pueblo y éste sostiene el sistema. Si no fuera así caería por su propio peso.

Sería muy absurdo defender una idea que no se lleva a rajatabla y sobretodo por parte de los líderes. El primero que debe ser comunista es Kim Jong-il porque si no la gente nunca le seguiría. Le aseguro que, en este caso, la gente del gobierno vive igual que el resto. Lo que pasa es que los funcionarios trabajan en sus oficinas y los campesinos en el campo. Ahora bien, el salario de estos últimos puede hasta triplicar el de un funcionario.

Muchas esperanzas se han puesto en un proceso de reunificación con Corea del Sur que ahora parece estancado por no decir muerto. ¿En qué punto se encuentran las negociaciones?
La reunificación ha sido una realidad hasta 2008. El 14 de junio de 2000, el entonces presidente de Corea del Sur y premio Nobel de la Paz, Kim Dae-jung, y nuestro líder, Kim Jong-il, se reunieron para establecer las bases de una reunificación basada en la idea coreana de "mediante nuestra propia nación", es decir, sin interferencias de otras naciones. Sería un proceso acordado entre el norte y el sur bajo el modelo de una república confederal, nunca como una absorción a la alemana.

Fue en estas fechas cuando se acordó el centro industrial conjunto de Kaesong, anualmente se realizaban numerosas reuniones científicas, deportivas y estudiantiles entre ambos países y había dos vuelos diarios entre Seul y Pyonyang. Pero, desafortunadamente, en 2008 el partido de Dae-jung perdió las elecciones, accedió al poder la formación ultraconservadora y proamericana de Lee Myung-bak y destruyó todos los acuerdos y pactos generados durante ocho años. Esto provocó que volviéramos a la situación tensa y complicada de antes de 2000. Hoy en día el proceso está totalmente estancado, destruido. Lo único que queda a día de hoy es Kaesong por un mero fin económico.

Tras el hundimiento del Cheonan el pasado mes de marzo, la situación en la región se crispó mucho y la tensión aún perdura. ¿Cómo valora los acontecimientos?
Sí, hay un enfrentamiento continuo fruto de vivir en una región muy caliente. Hemos de tener en cuenta que el 27 de julio de 1953 se firmó un armisticio que, como sabemos, no es un tratado de paz definitivo sino una tregua, no entre Corea del Norte y del Sur, sino entre Pyonyang y Washington.

Oficialmente, Corea está en guerra con Estados Unidos. Corea del Sur es sólo un títere. George W. Bush nos incluyó en el eje del mal, aunque luego nos sacara de esa lista de estados terroristas y cambiara totalmente su visión sobre Corea del Norte, pero con Barack Obama todo ha vuelto a ser lo mismo y la situación es tensa.

Ahora, en cuanto al hundimiento del Cheonan, primero: Naciones Unidas ha reconocido que no hay pruebas de que Corea del Norte hundiera el barco; y segundo: la comisión de investigación formada por expertos rusos y chinos dictaminaron que todo se debió a minas submarinas, nunca a torpedos. Por lo tanto, no hay pruebas reales en nuestra contra y ni Naciones Unidas ni dos potencias de primer orden como son Rusia y China han aceptado la versión de Seul.

Otro de los asuntos por los que Corea del Norte copa los titulares es por la posible sucesión de Kim Jong-il a manos de su hijo menor, Kim Jong-un.
El tema de la sucesión se trata con total normalidad. No es una sucesión de un líder, sino de un gobierno. Ya han salido informaciones erróneas de que Kim Jong-un iba a suceder a Kim Jong-il al frente del país. No existe ningún tipo de sucesión dinástica. Tanto Kim Il-sung como Kim Jong-il han sido y son líderes del país porque, desde que eran niños, lucharon por la defensa e independencia de Corea junto al pueblo.

En cambio, la actual familia del líder es desconocida y no tiene ningún tipo de mérito dentro del país. Nadie aceptaría a un líder elegido a dedo. Ni yo ni nadie. De todos modos, el tema sucesorio es totalmente confidencial. Nadie, ni siquiera los ministros más cercanos, saben qué es lo que va a pasar exactamente. Pero, mientras el líder esté capacitado para ejercer el gobierno, seguirá en su puesto porque así lo quiere todo el pueblo que lo ve como a un padre.


Para contactar con el autor: borja.mota@elimparcial.es
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