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    25 de octubre de 2014

El lirio

Un compañero columnista nos da la fórmula para ser rico: trabajo, ahorro, constancia y años, pues parece que, después de echadas las cuentas, si se pone uno a ahorrar desde los 25 años 350 euros al mes, "gracias a la magia del interés compuesto", a los 65 "habrá acumulado un patrimonio en Bolsa de 237 millones de pesetas".

Podría estar bien de no ser porque una cumplió ya los 40, es poco aficionada al trabajo, tampoco muy constante, y no acaba de encontrarle el gusto al ahorro. Ante estos inconvenientes, cabe en descargo decir que el de 25 no tiene garantizados 40 años más de vida ni de trabajo, como tampoco el promedio del 7% de la bolsa ni la bolsa misma. Pero lo más definitivo es que los 237 millones de pesetas tan esperados no acaban de sonar del todo a riqueza.

Sin más rodeos, esto del ahorro se me antoja el mismo demonio. Precisamente el otro día recordábamos que el demonio se disfraza, y parece que es disfraz que frecuenta el de la seguridad. Mirando a la seguridad uno convoca sin darse cuenta los más negros augurios para mañana. Y así no sólo ahorra sino que se construye un bunker en el chalet; y ya nos ha contado Goebbels que una vez allí para evitar riesgos posteriores se llega a la conclusión de que mejor quitarse la vida. La seguridad es el demonio sencillamente porque no existe mientras hay vida; por ello cuanto se hace sólo a expensas de ella resulta aniquilador para ésta.

Aunque pueda parecer lo contrario, más cuerda que la seguridad es la confianza, y más sensato que el ahorro el proverbio chino que dice: "Si te quedan dos monedas, con una compra una barra de pan y con la otra un lirio".
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