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reseña

Reinaldo Arenas: Cartas a Margarita y Jorge Camacho (1967-1990)

Reinaldo Arenas: Cartas a Margarita y Jorge Camacho (1967-1990). Edición y notas de Margarita Camacho. Prólogo de Zoé Valdés. Point de Lunettes. Sevilla, 2010. 440 páginas. 20 €
De verdadero acontecimiento podría calificarse la publicación, por primera vez en español, de estas cartas del escritor Reinaldo Arenas (Holguin, Cuba, 1943–Nueva York, 1990) dirigidas al matrimonio Camacho, de no ser porque todo lo que rodea a la literatura, y hasta la literatura misma, hace tiempo ya que dejó de ser un acontecimiento para el gran público. El valor que posee este centenar y medio de cartas radica en el papel trascendental que tuvieron en la atribulada vida del escritor cubano sus compatriotas Jorge Camacho, figura representativa del surrealismo pictórico, y su esposa Margarita, también pintora, aunque de menor proyección.

Declarado anticastrista y homosexual, pronto Reinaldo sufre las persecuciones del régimen de Fidel Castro, infortunio que compartirá con otros muchos intelectuales disidentes (conocidos son los casos de Lezama Lima, Virgilio Piñera, Heberto Padilla o José Cid). Reinaldo y los Camacho se conocen en 1967, en La Habana, y antes de que el matrimonio regrese a París, donde reside, el escritor les entrega su primera novela, Celestino antes del alba, para que le busquen editor en Francia; y asimismo les confía el manuscrito de El mundo alucinante, censurado por la Unión de Escritores cubana. A partir de entonces, Jorge y Margarita serán quienes gestionen fuera de la isla la obra de Reinaldo Arenas: guardan los manuscritos originales, buscan editores en español y en otras lenguas, tratan con traductores y revisan, en fin, cada detalle de la publicación. A tal punto se estrecha esta amistad desinteresada y fuera de lo común –esa filiación por el espíritu que raramente sucede–, que Reinaldo otorga a Jorge todos los poderes para hacer y deshacer contratos, efectuar pagos y cobros, convirtiéndolo así en su testaferro. Cuando el escritor, ya instalado en Nueva York, enferma de sida y sabe cercano su fin, nombra a los Camacho sus herederos y les encomienda el cuidado de su obra. “Les dejo pues como legado todos mis terrores”, escribe Reinaldo en una de sus últimas cartas.

Las Cartas a Margarita y Jorge Camacho, complemento de la autobiografía del escritor, Antes que anochezca –llevada a la gran pantalla por el cineasta Julián Schnabel, con un Javier Bardem sobresaliente–, muestran con crudeza la pugna desesperada de Reinaldo Arenas por salvaguardar su obra en un accidentado periplo de La Habana a Miami, de Miami a Nueva York, siempre con la angustia de sentirse perseguido por los servicios secretos cubanos. Finalmente, desalentado por los estragos de su enfermedad, desencantado del mundo, el escritor se suicida en diciembre de 1990, en su apartamento del West Side neoyorquino. Murió, eso sí, en libertad, con todos los problemas que ésta acarrea, pero al cabo en su soñada libertad que defendió con uñas y dientes. Resulta conmovedor leer su “Carta de despedida”: “Mi mensaje no es un mensaje de derrota sino de lucha y esperanza. Cuba será libre, yo ya lo soy”.

La edición de Point de Lunettes, cuidada en detalle, se abre con una emotiva presentación de Margarita Camacho, a la que sigue un prólogo de Zoé Valdés, quien, como Reinaldo, sufrió las inquisiciones del castrismo. El volumen se cierra con un anexo fotográfico y un apéndice documental de interés que pone de manifiesto la cruzada de Reinaldo Arenas por contribuir a una Cuba libre, con todo lo que ello significa.

Por Aníbal Salazar Anglada
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