cabecera
    31 de octubre de 2014

ex jinete olímpico

Kike Sarasola: "Estamos intentando adoptar un niño"

Su hiperactividad y su amor por la perfección y el trabajo bien hecho, hacen que Kike Sarasola no esté ni un momento quieto. Debido a sus numerosos viajes al extranjero -por motivos de trabajo, ya que su negocio está imparable- cuesta concertar una cita para conocer de cerca sus impresiones. Aunque finalmente una lo consigue y no queda en un lugar cualquiera, sino en el hotel Oscar, en la madrileña Plaza Vázquez de Mella, cerca de Gran Vía. Este establecimiento, del que el propio Kike dice que es “extrovertido, arriesgado, noctámbulo y divertido”, es una de las últimas adquisiciones de la cadena hotelera que preside, Room Mate (www.room-matehotels.com).

Mario, Laura, Leo, Marina, Shalma, todos los hoteles tienen nombre propio.
Sí, porque quiero que cada uno de mis hoteles sea la casa del amigo. Cada uno, como los hogares de nuestros amigos, es diferente. Procuro utilizar los máximos decoradores posibles.

¿Cómo decidió formar la empresa, porque al principio barajaron otros negocios como tiendas de delicatessen?
Queríamos hacer una cosa distinta, un negocio que nos divirtiera. Primero surgió Mario en Madrid y desde el principio fue un éxito. Al público le gusta porque cuando hacemos un hotel nos ponemos del lado del cliente, no con las ideas del hotelero a la antigua usanza. Entramos con la mentalidad nueva, con la idea de hacer algo distinto y creo que lo hemos conseguido.

Pero para tener los locales hay que poseer visión de futuro. ¿Quién se encarga de localizar los distintos inmuebles?
Yo. Vengo del sector inmobiliario y además gracias al deporte he viajo muchísimo, por eso sé perfectamente las cosas que me gustan de un hotel y las que no. Conozco las calles que me gustan y las que no…

Entonces es como jugar al Monopoly.
Si yo te contara que ése es mi juego favorito desde pequeño…

Pero esto no es un juego, tal y como está la situación.
-En Room Mate alquilamos, de entre 20 a 25 años, o gestionamos. Los inmuebles como empresa no los compramos. Tenemos también inversores que adquieren edificios para nosotros.

Así no hay miedo a la situación económica.
Miedo hay siempre, porque la crisis afecta al consumo. Pero nosotros pensamos que tenemos un nicho de mercado en el que la calidad-precio es buena. Mientras que se sientan contentos con lo que reciben y con lo que han pagado, pienso que es una forma menos grave para afrontar la crisis.

Pero esto no se puede hundir cuando hay detrás accionistas como Rosalía Mera, ex mujer de Amancio Ortega, o Caja Castilla La Mancha.
Hundirnos nos podemos hundir todos. Estoy muy contento con ellos, creen en el proyecto y en el trabajo que estamos haciendo.

¿Cómo contactaron con Rosalía?
Había oído hablar del proyecto, se interesó y le gustó. Es excepcional, con las ideas muy claras y nos ha apoyado muchísimo.

Además, han apostado muy alto, porque a finales de 2010 piensan tener una treintena de hoteles.
Sí, para esa fecha pensábamos tener 31, pero creo que lo vamos a conseguir antes.



Y abriendo mercado en el extranjero.
-Tenemos ya el primer hotel en Miami (enseña orgulloso una foto del mismo), y el año que viene tenemos previsto inaugurar en Nueva York, Bogotá, Buenos Aires…

Ya hay muchos famosos que los han probado, ¿no?
Muchísimos. Tenemos muchos deportistas –Paul Gasol se ha quedado muchas veces-, actores, cantantes...También se han rodado en ellos varias películas, serie como “El Comisario”, spots de televisión...

Hablando de cine, ¿dónde se ha quedado lo de ser actor?
Ahí sigo. Voy a rodar una película a finales de septiembre u octubre. Es un guión que compré hace mucho tiempo y que ahora coproduciré con Juan Riva. Además voy a tener un papelito.

Ya sabe cómo va a ser...
No, pero uno bueno.

Además de este escarceo en la gran pantalla, ¿ahora sólo tiene tiempo para su faceta de empresario?
Ahora mismo “full time” en mis hoteles y los negocios paralelos a ellos.

Qué es más complicado, ¿ser empresario o la hípica?
Las dos cosas son muy parecidas. Las dos son trabajo en equipo y se trabaja con objetivos y plazos. Yo me acuerdo que cuando montaba a caballo me marcaba los plazos cada cuatro años, por las olimpiadas.



¿Y dónde se ha quedado la hípica?
Aparcada. No he vuelto a montar desde que hace dos años tuve una fuerte caída.

¿Ni como afición? ¿Fue una recomendación de los médicos?
No tengo miedo a montar, aunque a competir le cogí un poco de respeto. Soy muy competitivo. Lo que me gustaba era competir y al no poder hacerlo…

¿Esa caída le cambió la vida?
Ya había empezado con mis hoteles y quizá ya no estaba tan enfocado. Creo que todo viene en su momento por algo. Esta caída me hizo reflexionar, porque vi las orejas al lobo. Se me rompió una vértebra, tuve que estar dos meses postrado en una cama, y por milésimas no me tocó la médula.

Entonces...¿la hípica le ha dejado o usted ha dejado la hípica?
Un conjunto de circunstancias. Aunque después de caerme volví a montar, quedé segundo en el campeonato de España en 2005, pero ese fue mi último concurso.

Pero por entonces dijo que si salía Madrid en 2012 volvería a montar.
Ser campeón en mi ciudad me apetecía muchísimo.

¿Y va a seguir los juegos de Pekín?
Voy a ir a verlos. Entre los españoles está mi amiga Beatriz Ferrer Salat.

¿Cómo ve la hípica en España?
Ahora mismo hago hoteles. Siempre hay buenos jinetes, eso como norma, pero no he ido a ningún concurso desde hace años, porque si voy a uno me va a entrar el gusanillo y en casa me han dicho que basta.

A nivel personal, he llegado incluso a leer...
Sí, que me habéis separado. Pero es cierto que me separé. Al año de casarme tuve una crisis, pero ya está superada. No me preguntes por qué pero el primero año de casados, al igual que en los meses de verano, es cuando más divorcios hay.

Entonces, ahora supongo que querrán adoptar un niño.
Intentado. Algún día os daré una sorpresa.

¿Está complicado?
Como pareja gay muy difícil. Empiezan todos los problemas.

Mientras tanto tienen otros niños para los cuales son como sus padres.
Sí, Carlos y yo tenemos una ONG, Minicol, en Colombia. Comenzó con 25 niños y ahora son 180. Lo llevan dos niñas fantásticas. Los pequeños tienen familia, pero se les enseña una forma de trabajo, se les da comida, e incluso hemos conseguido que compren una casa. Antes no podíamos ir a visitarles porque era muy peligroso, pero ahora ya sí.

¿Se podría decir que lo ha tenido todo en la vida?
Soy una persona muy afortunada y por eso creo que hay que devolver a la sociedad.

Y el haber nacido con un apellido como el suyo, ¿qué ha supuesto?
Siempre lo he tenido. Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Pero soy un privilegiado y lo reconozco.

¿Qué es lo peor que le han dicho?
Me molestan los clichés y que la gente no se preocupe de averiguar las verdades. Si se escucha un bulo, me llamas, me lo preguntas y yo te digo si sí o si no. Las infundias me molestan. Yo siempre salgo con la cabeza muy alta y no entiendo por qué se inventan cosas.

Y a pesar de este cierto malestar, Kike Sarasola siempre mantiene su delicada sonrisa que transmite confianza y cercanía. Tras la entrevista, el empresario posó cual modelo en la terraza del hotel Oscar donde nos encontrábamos.




Compartir en Meneame