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    21 de octubre de 2014

muchos se pueden prevenir

Más del 80% de los cánceres tiene que ver el estilo de vida

Más del 80% de los cánceres están relacionados con los estilos de vida y muchos de estos factores, especialmente relacionados con los hábitos personales y la alimentación, se pueden prevenir.
Más del 80% de los cánceres están relacionados con los estilos de vida y hábitos personales, y muchos de estos factores son fáciles de prevenir y corregir, según afirma el director de la Plataforma de Oncología del Hospital USP San Jaime y responsable de la Consulta de Segunda Opinión de Oncología en el Hospital USP San Camilo (Madrid), Antonio Brugarolas. El cáncer se origina por una alteración en el mecanismo de regeneración de las células y en sus mecanismos de control y, en su origen hay implicados un gran número de factores.

Se estima que aproximadamente el 5% de los tumores tienen un origen genético y que la exposición a agentes tóxicos durante el trabajo puede estar detrás de un 10% de los cánceres. El resto, entre el 80 y el 90% de los tumores están relacionados con el estilo de vida y los hábitos personales. “Se dice, y con razón, que el cáncer es una enfermedad de los hábitos personales y del estilo de vida y es importante darse cuenta de que podemos evitar factores que promueven el cáncer”, afirma el Dr. Brugarolas.

De hecho, se estima que la incidencia del cáncer se reduciría entre un 30 y un 40% para una misma persona si viviera en plena naturaleza en lugar de en una ciudad con polución, “porque conseguiría protección frente a muchos factores negativos, aunque sufriría déficits en muchos otros aspectos también importantes, por lo que los riesgos no son tan relevantes como puede parecer a primera vista”, indica el doctor.

PIE DE FOTOSin embargo, a pesar de que se conocen algunos factores que influyen en la aparición de muchos tipos de cáncer, “el itinerario biográfico de cada tumor es generalmente desconocido”, aclara el Dr. Antonio Brugarolas. Es decir, después del primer cambio necesario y fundamental que produce una alteración de una célula cancerosa (llamado iniciación), se tienen que producir otra serie de cambios asociados que pueden darse durante un periodo de latencia muy largo, que puede llevar entre 5 y 40 años. Esta segunda etapa (promoción) presenta una incidencia múltiple de factores repetitivos y concatenados, que van seleccionando las características que confieren la agresividad al tumor maligno.

Los hábitos personales representan el porcentaje más alto en la frecuencia de aparición de cáncer (entre todos pueden representar el 50% de los factores relacionados con la aparición del cáncer) y entre ellos figuran conductas comunes como la exposición al sol, la dieta, el consumo de tabaco y alcohol y la exposición a enfermedades.

Entre estos factores, los más frecuentes son:
La exposición a la radiación solar: uno de cada tres nuevos tumores que se diagnostican son cáncer de piel. La exposición a los rayos ultravioleta solares es un factor de cáncer de piel y melanoma, por lo que se recomienda limitar la exposición al sol y usar factores de protección elevados.

Humo: el factor responsable del cáncer más conocido es el hollín, la ceniza producida por los restos de material orgánico, los productos de combustión del carbón, petróleo, gasóleo y tabaco, así como los productos de alimentación (carnes, fritos). El humo producido por la combustión de material orgánico es cancerígeno y aunque los incendios y los volcanes arrojan gran cantidad de productos cancerígenos a la atmósfera, la contaminación más importante se produce por el hábito de fumar y por la utilización del carbón en la cocción de alimentos y en la calefacción.

Polución: Además de la contaminación por el transporte y el humo de la calefacción, en las ciudades se une la concentración de partículas y agentes tóxicos de origen industrial, que aumentan los efectos de los carcinógenos. Estas partículas siguen un ciclo muy largo y persistente porque pasan al suelo, contaminando las aguas, y pasan a las plantas y los animales. Se estima que cuando la concentración de este tipo de partículas en el aire aumenta un 1% el riesgo de cáncer de pulmón aumenta un 14%.

Tabaco: El humo del cigarrillo que se consume sin aspirar tiene 4 veces más componentes carcinógenos que el inhalado y los no fumadores que conviven en el mismo recinto están igualmente expuestos a estos carcinógenos.

La comida:
Brasas y parrillas: la carne requemada hecha a la parrilla, sobre la brasa, las patas fritas muy doradas, o las tostadas muy hechas y, en general, los alimentos carbonizados contienen productos cancerígenos conocidos como hidrocarburos aromáticos policíclicos. Es importante mejorar las condiciones de cocción de los alimentos para conservarlas propiedades nutritivas y eliminar la aparición de tóxicos. Una manera de evitar la aparición de hidrocarburos aromáticos policíclicos a la hora de cocinar el pollo a la parrilla, por ejemplo, es marinarlo en limón antes de cocinarlo.

Guisos y potajes tradicionales: la cocción y posterior enfriamiento lento de comidas que mezclan vegetales y carnes genera la aparición de nitrosaminas, que son carcinógenas. Los datos epidemiológicos sugieren que la instauración doméstica del frigorífico ha contribuido a la desaparición paulatina del cáncer de estómago en occidente.

El consumo de alcohol: produce cáncer hepático, sobre todo cuando hay hepatitis y cirrosis, y representa un agente carcinógeno de primer orden en el cáncer orofaríngeo y esofágico.

La consulta de Segunda Opinión en Oncología de USP San Camilo es el referente en Madrid de la Plataforma de Oncología, ubicada en el hospital USP San Jaime (Torrevieja), un centro de referencia especializado en el desarrollo y aplicación de nuevas técnicas diagnóstico-terapéuticas del cáncer. La Plataforma de Oncología constituye un modelo organizativo único en España, en el que el paciente oncológico y sus necesidades constituyen el centro de atención en torno al cual trabajan un equipo de especialistas de primer nivel.
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