cabecera
    22 de agosto de 2014

Principales conclusiones del seminario anual Economics for Energy

Los expertos dicen que la subida de los precios del petróleo está en manos de China

La tendencia ascendente del precio del petróleo es algo difícilmente controlable, aunque las economías occidentales parecen ser más robustas frente a sus impactos que en épocas anteriores. Esta es sólo una de las conclusiones del encuentro anual de Economics for Energy organizado por la Fundación Ramón.
La Fundación Ramón Areces acogió la pasada semana el workshop anual de Economics for Energy en el que expertos mundiales debatieron, a puerta cerrada, los principales asuntos económicos relacionados con el sector energético: demanda, seguridad de suministro, innovación, políticas ambientales y prospectiva tecnológica y regulatoria. Según los expertos, el principal determinante de los precios del petróleo es el crecimiento de la demanda en los países asiáticos. Ni la especulación, ni los shocks de oferta, ni el denominado peak-oil, parecen haber sido los responsables de las subidas de precio hasta el momento. Por tanto, un aumento de la producción o la regulación de la especulación, aspectos sobre los que muchos gobiernos occidentales pretenden actuar, no tendrán efectos perceptibles sobre el precio. En cambio, la recuperación económica sí puede aumentar los precios, creando por tanto un importante dilema. Aunque, en lo que se refiere al posible impacto de los precios del petróleo sobre la economía, lo importante no es tanto el shock de precio, sino la causa subyacente. Por ejemplo, si se deriva de un aumento de la demanda de China, esto podría ser beneficioso por sus efectos sobre las exportaciones. Así, cada vez más parece que el precio del petróleo es más bien una consecuencia del desarrollo económico y no un impedimento para el mismo, aseguran Pedro Linares y Xavier Labandeira, directores de Economics for Energy.

En el seminario organizado por Economics for Energy en colaboración con la Fundación Ramón Areces también se discutió sobre la eficiencia energética y el impacto del cambio climático en el consumo de energía. Los análisis realizados en California muestran que una subida de las temperaturas puede conllevar grandes aumentos de la demanda de energía, principalmente en los edificios. Además, se ha observado que el efecto rebote, es decir, el aumento del consumo ante una mejora de la eficiencia, puede ser muy grande. En este sentido, las medidas para fomentar el ahorro energético en edificios parecen fundamentales, especialmente en el ámbito comercial. Una de ellas es la certificación energética, a la que investigaciones recientes atribuyen un papel mayor que el esperado y que, de hecho, consigue aumentar el valor de los edificios hasta en un 13% en EEUU.

Respecto a la seguridad energética, se presentó la estrategia alemana, un modelo de monitorización de los desarrollos energéticos desde el punto de vista de la seguridad, que podría extenderse a otros países, entre ellos España, uno de los más dependientes de fuentes energéticas foráneas. Dentro de esta estrategia se están cuantificando distintos indicadores para evaluar el interés de distintas políticas relacionadas con la energía antes de proceder a su aplicación. Relacionado con este tema, también se analizó el impacto de los precios del petróleo en la economía, y la importancia de mejorar las predicciones del precio del petróleo con modelos apropiados. Así, se mostraron los resultados de un modelo que ofrece predicciones razonablemente ajustadas, y que prevé una evolución de los precios en paralelo con la demanda de los grandes consumidores asiáticos.

Posteriormente se debatió sobre la innovación energética. En primer lugar se presentaron cifras actualizadas de inversión en energías limpias. Los datos muestran que la inversión en energías limpias sigue creciendo a nivel global, con China y Alemania como principales receptores de estas inversiones. Se señaló también que en la situación actual hay pocos sectores que sean capaces de mantener este nivel de crecimiento y que, de hecho, la inversión en energías limpias ya iguala la que tiene lugar en energías fósiles. Esto implica que las energías limpias ya no pueden considerarse como un nicho. A futuro se prevé un crecimiento continuado en la implantación de estas tecnologías, lo que también contribuirá a abaratar sus costes, principalmente en los casos eólico y solar fotovoltaico. Pero, además de este fenómeno de aprendizaje tecnológico (learning-by-doing), también es imprescindible seguir invirtiendo en I+D si se quiere disponer de estas tecnologías a costes razonables en el futuro. En este sentido, se presentaron y discutieron cifras de inversión en I+D, siendo una de las conclusiones que España se encuentra muy por detrás de muchos países europeos en lo que se refiere al gasto en investigación en energía. En cualquier caso, también se subrayó la importancia de no concentrar toda la atención en la evolución del gasto sino en su efectividad respecto a la innovación y bajada de costes.

La siguiente sesión se dedicó al análisis de políticas energético-ambientales. En primer lugar se discutió sobre la propuesta de reforma del mercado británico de energía. La reforma pretende aumentar significativamente la contribución de las energías renovables y la nuclear al sistema, para lo que se propone cambiar el sistema actual de mercado por otro que dé más seguridad a los inversores. Sin embargo, algunos expertos dudan de la capacidad de esta reforma para conseguir los objetivos propuestos. Posteriormente se ofreció una visión crítica sobre las políticas actuales de transporte europeas que deberían extender sus objetivos más allá de cuestiones ambientales, abordando cuestiones como la congestión o la obtención de ingresos públicos. En este sentido, se criticó la fiscalidad del diesel, que no refleja los niveles de emisión de estos vehículos y que está resultando en un nivel de contaminación excesivo.

El segundo día del seminario se dedicó al análisis de la hoja de ruta para la energía 2050 de la Comisión Europea. Primero se revisaron los resultados de distintas proyecciones de futuro, y se compararon rutas alternativas para reducir hasta el 80% de las emisiones de la UE en 2050. En el modelo PRIMES usado en este análisis, la eficiencia energética y las energías renovables juegan un papel muy importante. También tiene gran importancia la electricidad en el sector de transporte y calefacción. Todo ello requiere una adaptación de los mercados eléctricos europeos, fundamentalmente para incentivar el gran volumen inversor necesario para la descarbonización, y también para movilizar la respuesta de la demanda. La regulación necesaria debe ser fuerte, de largo plazo, y estable (loud, long and legal). Si no se cumplen estas condiciones, la hoja de ruta puede convertirse meramente en un ejercicio de voluntarismo.
Compartir en Meneame