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    30 de septiembre de 2014

El canal

Si a España se le han dado bien la literatura y la pintura, no ha tenido, en cambio, la misma suerte con la empresa ni la filosofía. Dos Ortega, curiosamente, vienen con su excepción a confirmarlo. Don Amancio, que nos ha sacado de pobres y alegrado el orgullo patrio. Y don José, que creó un pensamiento tan innovador y complejo, que todavía está en buena medida por descubrir, como muestran estudios del mundo entero.

Este último nació precisamente sobre la rotativa de este periódico hace más de un siglo, cuando su padre, Ortega Munilla, dirigía su suplemento literario, "Los lunes de El Imparcial", en el que colaboraron innumerables escritores de la época, hoy hitos de nuestra literatura. Y ya él, en su Revista de Occidente, siguió publicando en primicia cuanto veía de interés. Así, recuerda Gómez de la Serna que "García Lorca llegó allí con su primer manuscrito de versos y la Revista se los editó sin más".

La apuesta, el riesgo, el saber afirmar con visión anticipadora lo que aún no es, junto a una vocación de servicio, de crear y transmitir las posibilidades, aún desconocidas, que la realidad ofrece, sabiendo que no hay más beneficio que el de todos, son cualidades del emprendedor.

Bien mirado, el que provee es el universo. Y así, visto en grande, no somos sino canales dentro del canal de la vida; y, a falta de propiedad, lo propio es dejar que nos traspase cuanto nos llega, y así pueda volver renovado y multiplicado. Esta empresa, toma la antorcha del canal "El Imparcial", y lo renueva y multiplica dentro del canal Internet, como eco del infinito canal que es la vida, donde todo ya está comunicado. Felicidades.
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