EPPUR SI MUOVE
Zapatero es uno de los suyos
Dentro de la cascada de interpretaciones que ha suscitado el resultado electoral en Cataluña, hay una que merece la pena destacarse, por cuanto se diferencia de las demás en sus fundamentos. Se trata de una opinión bastante extendida por aquellos pagos, sobre el porqué Zapatero ha arrasado como lo ha hecho en dicha comunidad. Están los que dicen que, pese a subir un diputado, el PP ha sido duramente castigado por la imagen de anticatalanismo que le han colgado desde sectores izquierdistas y nacionalistas. Es decir, voto de castigo anti PP. Son muchos también los que piensan que el PSC, con Montilla al frente de la Generalitat, es un partido lo suficientemente asentado en Calatuña como para que no extrañe semejante resultado. Y por fin, salvo ese honroso diputado de más que ha obtenido CIU con respecto a la anterior legislatura, los nacionalistas han bajado en votos y escaños, pese a conservar intacta su cuota de poder. Hay quien opina que esos votos le han sido "prestados" al PSOE por los que ven a las huestes de Zapatero sumamente receptivas a sus exigencias.
Y es precisamente en consonancia con esto último donde la explicación cobra una nueva dimensión. Los titulares de los principales diarios catalanes ya apuntaban en esa dirección el lunes. "Catalunya da la victoria al PSOE", "el triunfo de Zapatero es en gran medida gracias a Catalunya" y demás argumentos similares empezaron a circular tras el resultado de los comicios. Porque mucha gente allí ha empezado a ver a Zapatero como el paladín del seny catalán frente a las agresiones del resto de España. Como es lógico, el responsable último de semejante odio a Cataluña es el PP. Lo verdaderamente llamativo es que a Zapatero bastantes catalanes lo consideran ya "uno de los suyos". No es catalán, pero tampoco charnego. Es leonés, y ha sabido transmitir la idea de que, además de necesitar a Cataluña, la aprecia, la entiende y simpatiza con ella.
Y se lo han creído. Es conocido lo melifluo de Zapatero en cuanto a su concepto de Estado. Y el federalismo no anda mal visto por allá. Por eso hay muchos nacionalistas que, si bien lo siguen siendo, han hecho algo más que prestar su voto a Zapatero. Se lo han confiado. No basta con la mera concesión de peticiones; está, además, el buen grado con que éstas se acogen. Es por ello que una parte importantísima de la tarea que le espera al PP pasa por un lavado de cara. Empezando por el relevo de caras, haciendo una parada en Cataluña, para desfacer el entuerto de su presunto anticatalanismo. Es una de las heridas por donde más sangran los populares. Y además, es injusto. El PP no es anticatalán. Pero el PSOE y los nacionalistas, junto con la práctica totalidad de los medios catalanes les han estigmatizado de tal forma que les va a costar mucho desembarazarse de semejante sambenito. No obstante, si lo logran, habrán empezado a cimentar una victoria más duradera de lo que ellos mismos piensan.
Autor: Antonio Hualde