Alicia Huerta

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ALICIA HUERTA es escritora, abogado y pintora

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entre adoquines

Kate Fretti, protagonista a su pesar

26-10-2011

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La mañana del pasado domingo cuando aún no habían transcurrido ni dos horas del fatal accidente que había acabado con la vida de Marco Simoncelli, en Google ya aparecía el nombre de Kate Fretti como la búsqueda más demandada por delante incluso del nombre del propio piloto. En realidad, la búsqueda no se realizaba directamente por el nombre y el apellido de la joven ya que la inmensa mayoría lo ignoraba en ese momento, sino que las palabras clave para “interesarse” masivamente por ella a través de la red eran, claro está, “novia de Simoncelli”. En Italia, donde el motociclismo se vive con la misma intensidad que el “Calcio” y la Fórmula 1, todos conocían ya a la chica de Marco. Sabían de sobra que llevaban juntos casi cinco años, que acababan de estrenar hogar y que ella siempre había sido de esas novias que prefieren acompañar al héroe hasta el ruedo y quedarse a seguir en directo la faena a esperar en casa o en la habitación de un hotel cercano. Del tipo de la mujer de Casey Stoner, pero de un estilo diametralmente opuesto, como distintos eran también ambos pilotos en todos los sentidos.

Cuando las imágenes del tremendo accidente dejaron mudo al circuito de Sepang, a los comentaristas deportivos y, por supuesto, a los telespectadores de todo el mundo, la vista, es decir, la cámara se volvió hacia el box del piloto y, especialmente, hacia su padre y hacia una joven que enseguida todos identificaron como su novia. La cara oculta entre las manos intentando no ver lo que ya había visto, sus solitarios intentos de acercarse al padre de su novio que, roto por la desgracia, parecía querer envolverse al principio en un frío aislamiento, como si al no tener que hablar ni abrazar ni siquiera tocar, aún pudiera mantener encerrado un dolor que ninguno queremos imaginar. Las cámaras descubrieron repentinamente un filón y no dejaron de seguir a Kate, que ya sabía sin saber y buscaba por el paddock una confirmación de la desgracia, encontrándola, sin querer encontrarla, en la árida expresión que la fatalidad había dejado en el rostro de su suegro. Y a la gente le faltó tiempo para correr a averiguar quién era aquella chica de grandes gafas y minúsculos pantalones que, precisamente ahora que no tenía a “SuperSic” a su lado, era cuando, de improviso, cobraba un protagonismo que iba más allá de lo imaginable. ¿Protagonismo de qué? Evidentemente en un principio del dolor, pero ¿por qué a la gente no parecía bastarle con saber quién era, es decir, qué relación le unía al piloto? ¿A qué se debía que, de repente, el mundo tuviera esa necesidad de conocer los pormenores de su vida?

¿Se trataba únicamente del proverbial morbo que aún siguen despertando las lágrimas de una mujer guapa cuando le arrasa una pérdida? ¿La habrían seguido de igual forma las cámaras y se habría recalentado Google del mismo modo, si no se hubiese tratado de una joven atractiva en camiseta y pantalones cortos? En todo caso, lo cierto es que desde el domingo, su nombre ha continuado protagonizando más búsquedas que el resto de las noticias y declaraciones relacionadas con el accidente mortal y que Kate, muy italiana a pesar del nombre, se ha convertido inesperadamente en famosa justo en el único momento en el que ella jamás habría deseado serlo, como protagonista de la peor de las noticias, afrontando la soledad en la que se ven los allegados del fallecido cuando el impacto de la noticia y el consiguiente morbo desaparecen y queda lo que en cualquier alma, famosa o no, cuando pierde a un ser querido. Y, por eso, sigue llamando poderosamente la atención el increíble protagonismo que, a veces, logran en la vida los actores de reparto, ya sea por las circunstancias o por su propia personalidad “descubierta”. Ocurrió en circunstancias muchísimo más agradables el pasado mes de abril y precisamente con ocasión de la boda de otra Kate, la futura reina de Inglaterra, que tuvo que aguantarse y no reinar en su propia ceremonia nupcial, de la que se alzó protagonista indiscutible su hermana Pippa, descubierta también por el mundo del cotilleo virtual exprés de las redes sociales, en un momento que definitivamente no tenía que haber sido el suyo.







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