La rehabilitación de Juan Negrín
sábado 01 de noviembre de 2008, 14:52h
Ningún político ‘rojo’ de la Guerra Civil fue tan odiado por el régimen de Franco como Juan Negrín, el último Presidente del Gobierno republicano quien en su condición de Ministro de Hacienda fue el responsable del envío del oro del Banco de España a la Unión Soviética. Y entre sus propios compañeros Negrín fue también una figura controvertida: fue expulsado del PSOE en 1946 mientras permanecía en el exilio, por la ejecutiva del partido que entonces presidía Indalecio Prieto. Negrín y unas 30 personas más ,incluyendo a Max Aub, fueron rehabilitadas el pasado julio en el congreso del PSOE. No cabe favorecer la recuperación de la memoria histórica si no se asume la propia. Las razones de su expulsión están vinculadas a una leyenda infamante que, recientemente, historiadores están desmontando: la de que fue, entre otras cosas, un títere de soviéticos y comunistas en su etapa al frente del Gobierno. El último gran historiador en revindicar su figura es Gabriel Jackson, quien hace 43 años escribió el que, sin duda, fue durante decenios uno de los mejores libros sobre la República y la Guerra Civil.
El libro de Jackson (Nueva York, 1921), publicado por Crítica, no es una biografía típica. Consiste en varios capítulos sobre diferentes aspectos, algunos no muy conocidos, de la vida de Negrín: su personalidad (era hijo de un prospero hombre de negocios, lo que tal vez explique su afán de vestir bien y alojarse en los mejores hoteles), su vida como científico, como Ministro de Hacienda, su supuesto papel en el asesinato de Andreu Nin (nulo), su relación personal con Prieto, su círculo de amigos y su vida después de la Guerra Civil. Su papel como científico fue prácticamente borrado de los anales, a pesar de que era admirado por su mentor, Santiago Ramón y Cajal (Nobel de medicina en 1906), y fue maestro, entre otros, del profesor Severo Ochoa (Nobel de Fisiología y Medicina en 1959).
En 2004, Jackson escribió, como parte de una colección de biografías cortas titulada “Cara y Cruz”, elaboradas por dos autores de puntos de vista diferentes, un libro sobre Negrín (el difunto Víctor Alba fue el otro autor). Por motivos nunca explicados, la colección entera fue retirada del mercado semanas después de que apareciera este libro de Jackson. Aquel breve trabajo había vendido exactamente 165 copias. Con mucha razón Jackson utiliza partes de este libro en su mucha más amplia biografía de Negrín. Como todos sus libros, esta escrito de una forma amena y con algunas referencias personales y relevantes, como, por ejemplo, su propia experiencia de “compañero de viaje” en los años treinta y sus encuentros con dirigentes de la época de Negrín cuando estuvieron en el exilio.
Jackson llega a la conclusión de que Negrín, cuya esposa era rusa, no fue “ni remotamente comunista ni simpatizante. Si se elabora una antología de los comentarios político-económicos de su vida adulta, excluyendo los veintidós meses de jefe de gobierno durante la guerra, ésta reflejaría de forma consistente su política democrática, un conocimiento financiero técnico superior al habitual entre los legos, y conceptos keynesianos de economía mixta y flexible de los sectores público y privado.” Negrín hubiera preferido no tener que depender totalmente de la Unión Soviética para poder disponer de armamento moderno. Pero el boicot a la República promovido por mi país (Reino Unido) le dejó, a él o a cualquier otro dirigente de la República (sus logros fueron fervientemente defendidos por Negrín), sin más elección que trabajar con los soviéticos. Le dolió a Negrín que la colaboración de sus colegas del Partido Socialista fuera menor que la de los miembros del Partido Comunista (siempre están a la que salta). Dado que los bancos europeos y norteamericanos eran mayoritariamente favorables a Franco, la única vía práctica que tenía la República era la de utilizar las reservas de oro como medio para obtener suficientes divisas.
La prueba, al menos para mí, de que Negrín era un hombre valiente y sin revancha - un estadista - es que en 1948 urgió públicamente (en dos artículos en The New York Times) a que España fuera invitada a participar en el Plan Marshall, patrocinado por Estados Unidos, para reconstruir Europa – una voz solitaria. La mayoría de los republicanos españoles, y de los amigos demócratas de España, se opusieron radicalmente a cualquier forma de ayuda a España mientras Franco permaneciera en el poder. Tal vez la dictadura no hubiera durado tanto tiempo si España se hubiera beneficiado del Plan Marshall.
|
Escritor
WILLIAM CHISLETT es escritor y colaborador del Real Instituto Elcano
|
|