Comienza el desfile. Se observa a cientos de miles de personas montados en elefantes, caballos, camellos, coches, palanquines e incluso carros tirados por hombres. Se dirigen a las orillas del Ganges, río sagrado de los hindúes. Es un peregrinaje incesante, una algarabía continua donde se mezclan monjes, devotos, indigentes, leprosos y hasta mujeres que, en un ritual fundamentalmente masculino, se ven obligadas a ocultar su rostro.
Silencioso fervor que denota la austeridad y sobriedad en la expresión de su fe de los castellanos. Declarada de Interés Turístico Internacional, asistir a Semana Santa de Valladolid es visitar un museo en movimiento por las calles de la capital, que exhibe, durante casi diez días, los pasos o imágenes de los más grandes escultores del siglo de oro español como Gregorio Fernández, Juan de Juni, Francisco del Rincón, Pedro de Mena o la familia Ávila.


