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Revista de prensa

Los periódicos ya se han enterado de que Valencia no es Tiananmen

jueves 23 de febrero de 2012, 09:25h
Los distintos enfoques posibles a la dación en pago, es decir, que se queden con la casa para pagar la hipoteca y evitar el desahucio, y las manifestaciones en Valencia, ahora sí pacíficas y con respaldo del PSOE, son noticia de portada en todos los diarios de este jueves. Además, el accidente ferroviario que ha costado la vida a 50 pasajeros en Buenos Aires es también una información destacada. Las fotos, para los heridos y las pancartas de las movilizaciones valencianas. Un detalle que esta redacción quiere destacar es que una noticia que revela la trágica situación de los más pobres en nuestro país no es de interés para los portadas en ningún diario, excepto para La Gaceta, que apunta que “Cáritas alertas de que la pobreza en España es ya ‘extensa, intensa y crónica’”.

El Mundo abre con “Guindos insta a la Banca a frenar la ola de deshaucios” y señala que promueve la dación en pago de quienes no tengan ingresos y que puedan quedarse dos años como inquilinos, pero la imagen sigue siendo para Valencia y, en este caso, Jorge Alarte y Carmen Alborch en la manifestación y el pie “El PSOE se echa a la calle a los dos meses de gobernar Rajoy. Además, la crónica de Javier espinosa, enviado de este periódico a Homs (Siria): “Una pared entre la vida y la muerte”, y Bill Gates: “Una vacuna acabará con el sida”.

Luis María Anson analiza la toma de la calle por parte de la izquierda contra los recortes y la reforma laboral: “La caravana incesante de las manifestaciones y las violencias se ha puesto ya en marcha. No era necesario hacer de profeta para anunciar la mala nueva. Un sector radical de la izquierda no ha tolerado nunca la victoria democrática del centro derecha. La respuesta de ese sector de la izquierda radicalizada es provocar el desorden, la violencia y el caos. Sin pasteleos, sin trapisonderías, sin concesiones ni merengosidades, el nuevo Gobierno dispone de autoridad democrática suficiente para impedir el triunfo de la algarada y la violencia. Tras la victoria en las urnas, Rajoy puede vencer también en la calle”.

En opinión de Arcadi Espada, “el Gobierno tendrá problemas con la calle y la primera razón es su ministro del Interior”. Añade: “En estas circunstancias españolas, Interior es, sobre todo, Ministerio de Comunicación y necesita más que porras eléctricas, electrónicas. Pero necesita, sobre todo, un político que, como su presidente siempre exige y presume, tenga el valor de decir la verdad. De decir, en este caso, que los sucesos de Valencia han sido un invento de los medios y que ése ha sido el principal exceso”.

La Razón titula a cinco columnas “El Gobierno frena los desahucios a los parados” y destaca que el PSOE critica ahora una medida para ayudar a los hogares con problemas que prometió pero nunca puso en marcha. La imagen es para una de las sedes del PP atacadas por manifestantes, con una ventana rota en despacho de Esperanza Aguirre, y titula “Así acaban las protestas “pacíficas” contra el PP”. Más, “los Duques de Palma se alojan en Zarezuela hasta la declaración de Urdangarín e “Imputado un ex viceconsejero andaluz por conocer la “ilegalidad” de los ERE: ya son siete los altos cargos socialistas implicados”.

César Vidal escribe sobre las revueltas en Valencia: “En el colmo de la cursilería, se ha comparado lo sucedido en Valencia con la represión que sobre los estudiantes chinos desencadenó la dictadura comunista en la plaza de Tiananmen. Al cabo de unas horas, a pesar de que el ministro del Interior no se esté luciendo precisamente, sabemos que hay profesores de alguna institución docente de Valencia que ofrecen aprobados a los alumnos que en lugar de ir a clase se dediquen a manifestarse contra el Gobierno del PP, que ni uno solo de los veinticinco detenidos en Valencia es estudiante y que, por el contrario, estaban integrados en colectivos tan recomendables y benéficos como el ‘okupa’, el independentista y el antisistema. Ésa es la realidad elemental que conoce cualquiera que no quiera jugar a la revolución desde su poltrona subvencionada. Citar por eso Tiananmen para referirse a los sucesos de Valencia no pasa de ser un intento de intentar engañarnos, eso sí, como a chinos”.

El País prefiere tirar por “Bruselas admitirá ligeras rebajas en los objetivos de déficit público” y destaca que el Ejecutivo europeo ve “ridículo” mantener exigencias “irreales”. La foto es para uno de los heridos en el accidente de Argentina que se ha saldado con medio centenar de muertos y 700 heridos. También, “El Gobierno pide a la banca que flexibilice los desahucios”, “Interior ordena a la Policía que evite enfrentarse a los estudiantes” y “La muerte de dos reporteros occidentales en Siria acorrala aún más a El Asad”.

José María Ridao vuelve a la sentencia que inhabilita a Baltasar Garzón: “O bien el Tribunal Supremo habría caído en manos de un franquismo redivivo que aspira a apoderarse de las instituciones democráticas, o bien la animadversión de los magistrados hacia un juez de renombre habría puesto en marcha una maquinación para satisfacer los más bajos instintos. En un caso o en otro, la sentencia no sería solo una sentencia; sería un episodio en una bien trabada conspiración. En ella estarían todos: los franquistas que esperaban el desquite, la derecha que no condenó la dictadura y que habría contado con la complicidad del máximo órgano jurisdiccional para silenciar a quien se propuso sanear una transición calificada de claudicante y vergonzosa, y, por descontado, los presuntos corruptos acusados de integrar una trama de financiación irregular al partido hoy en el Gobierno”.

Juan Carlos Rodríguez Ibarra dedica su artículo en El País a las pasadas primarias socialistas, que no aportan nada mejor, en su opinión: “Cuando el sistema no era de primarias, los congresos determinaban la política, la organización y la orientación ideológica del partido socialista y, al final, se elegía a la persona que mejor encarnara lo que el congreso aprobaba. El debate precongresual y congresual era de una intensidad extraordinaria, pero los que allí discutían no se enfrentaban a personas, sino a ideas, a propuestas, a posiciones, por lo que la enemistad casi nunca hacía acto de presencia al tratarse, entonces, de enfrentamientos dialécticos y no personales. Cuando se inventaron las primarias, algunos nos opusimos a las mismas, porque preveíamos que aquello provocaría enfrentamientos entre militantes que no conducirían más que al rencor y al desgaste de quienes se alinearan alrededor de tal o cual candidato. Y así ha sido y así seguirá siendo, máxime cuando, además, en el Congreso de Sevilla, se aprobó profundizar en el error apostando por unas primarias de militantes y simpatizantes para elegir al candidato a la presidencia del Gobierno por el PSOE.

ABC destaca en grande “Las mentiras de Valencia” y destaca que el PSOE manipula las protestas para intentar presionar al Ejecutivo en el Congreso. Para ello, habla de “masacres sin hospitalizaciones”, de que “había calefacción en el instituto”, sólo hay un alumno del Luis Vives de los 43 detenidos y es una “movilización de diseño”. También, “Bruselas flexibilizará el déficit si lo piden la mayoría”, “El Gobierno impulsa que entregar la casa salde la deuda” y “Mueren 49 personas en un choque de tren en Buenos Aires.

El editorial principal de ABC dice que “urge el cambio” en RTVE: “El amiguismo y la parcialidad tienen que quedar excluidos de raíz en la televisión pública que se financia con el dinero de todos los ciudadanos. Nos esperan tiempos muy duros, y ningún partido puede jugar con una ventaja que no le corresponde en un medio de comunicación de máxima influencia”.

Isabel San Sebastián aborda el texto sobre el fin de ETA pactado en el Congreso: “Ignoro la razón por la cual el Partido Popular ha cambiado de posición en lo que respecta a Bildu y Amaiur. Lo sospecho, aunque a falta de confirmación voy a tratar de suspender mi juicio con el fin de conservar la poca fe que aún me queda en la integridad de la clase política en su conjunto. A muchos españoles de a pie nos gustaba mucho lo que defendieron antes de ganar las elecciones generales. Rosa Díez fue tildada de ‘oportunista’, ‘demagoga’ y otras cuantas lindezas. ¿Por qué, si lo que decía la líder de UPyD era exactamente lo mismo que hasta el 20-N constituía el discurso nuclear del PP? Ésa es la pregunta del millón”.

La Gaceta destaca en exclusiva el atestado policial que revela la violencia verbal y física de los manifestantes: “Qué vergüenza ser policías, hijos de p…, asesinos, maderos de mierda”. Por otra parte, apunta que “Cáritas alertas de que la pobreza en España es ya ‘extensa, intensa y crónica’”. Y Público destaca que “La banca será premiada por no deshauciar”.
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