Revista de prensa
Rajoy aprueba pero la prensa le apremia
martes 20 de diciembre de 2011, 09:19h
Todas, absolutamente todas las portadas de este martes abren con alguna de las fotos más representativas del discurso de investidura de Mariano Rajoy en el Congreso este lunes y todos, absolutamente todos los titulares, se refieren a su intervención y a sus planes. Así, cada uno con el sentido que haya querido darle, leemos “100 días que cambiarán España”, “Palabra de Rajoy”, “Rajoy se reserva las medidas más duras”, “Rajoy tiene un plan para España”, “La reforma más ambiciosa desde la Transición” y “Tijeretazo general”. La muerte del dictador norcoreano Kim Jong-il y el pacto PP-PSOE para congelar la tarifa eléctrica se hace hueco en las primeras.
El Mundo titula a cinco columnas “100 días que cambiarán España” y señala que Rajoy anuncia una hoja de ruta contra la crisis que incluye compromisos inmediatos y que aplaza la concreción de los recortes hasta saber la cifra exacta del déficit de este año. Enumera los compromisos para un trimestre y resalta también que “Rubalcaba ofrece una oposición constructiva pero acusa a Rajoy de utilizar la crisis para ganar”. Más cosas, “La Corea nuclear, en manos de un heredero comunista de 29 años”, “Siete años de cárcel para Del Nido” y “Los abogados de Zougam presentan una querella por falso testimonio contra las testigos protegidas del 11-M”.
Luis María Anson opina que “si Mariano Rajoy no permanece impermeable, como aseguró ayer en el Congreso, al aplauso ya encendido de algunos empresarios, de ciertos financieros, de los periodistas alfombra, quemará su prestigio en muy poco tiempo”. Y continúa: “El nuevo presidente recental debe refugiarse ‘allá, allá lejos, donde habita el olvido’, en la independencia, aunque no alcance a Luis Cernuda , que hacía verdad la idea profunda de Buñuel: ‘la única dignidad es la nada’. Mariano Rajoy, la palabra y la barba encanecidas, el ademán catedralicio y coñón, lanceó a los tagarotes del pasado reciente para anunciar la buena nueva de la España que proyecta. Pero el áspid de la lisonja, basta leer algunos periódicos del domingo pasado, está a punto de clavarse en el pecho del nuevo presidente. Por eso yo le recuerdo hoy, en la hora del triunfo y del incienso, tras su eficaz y controvertido discurso de investidura, el viejo cuento chino que atesora la enseñanza de una sabiduría sagaz y milenaria”.
El Mundo, en su editorial, afirma que “Rajoy se juega la legislatura en cien días” dada la urgencia de las medidas que debe adoptar. “La mayoría absoluta del PP no será óbice para que el Congreso acoja debates intensos, con grandes desencuentros pero, seguramente también, con grandes alianzas, en una legislatura clave para el futuro de España”.
La Razón destaca: “Palabra de Rajoy” y señala que promete decir siempre a verdad y convoca a toda la Nación a un proyecto de reforma para reflotar España. Hace una enumeración de las medidas más importantes y apunta que “Los mercados confían” porque la prima de riesgo cayó desde el 20-N un 25,4%. No olvidan que “muere Kim Jong Il, el dictador ‘atómico’ de Corea del Norte” y “El PP y el Gobierno en funciones pactan no subir la luz en enero”.
La Razón defiende que el de Rajoy fue un discurso regenerador: “El alcance y la dimensión de las iniciativas van mucho más allá de un simple parcheo o de una reparación de daños al uso; por el contrario, constituyen un ambicioso programa de regeneración democrática a largo plazo para que el tejido social recupere el pulso perdido y España vuelva a ocupar el lugar que le corresponde en la Europa comunitaria. No se trata sólo de ganar las batallas inmediatas, que también, sino de despejar un futuro que hoy vemos incierto e hipotecado. Como señaló el propio Rajoy, primero abordará lo urgente y a continuación, lo necesario”.
El País señala que “Rajoy se reserva las medidas más duras” y destaca que el nuevo presidente anuncia un ajuste de al menos 16.500 millones sin detallarlo. El faldón es para “La muerte de Kim Jong-il sume a Asia en la incertidumbre”.
“Siempre Rajoy”, titula El País en su editorial principal, en alusión a que, según este diario, el gallego se dejó en el tintero las medidas más duras: “El discurso de investidura no estuvo a la altura que él mismo se había exigido y, sobre todo, a la altura de la angustiosa situación en la que se encuentra el país, pues en lo fundamental su plan resultó tan impreciso como el programa con el que concurrió a las elecciones. Lo fundamental es precisamente conocer a qué velocidad y cómo se va ejecutar, esto es, cómo se va a repartir, el ajuste que España necesita de forma urgente. En conjunto, el candidato intentó mantener el mismo propósito de los últimos tiempos de oposición y de la campaña electoral: no enajenarse ningún sector de la ciudadanía por la vía de no pronunciarse sobre las medidas que piensa adoptar en el Gobierno. Es una apuesta arriesgada para el Partido Popular, puesto que, tarde o temprano, tendrá que comenzar a gobernar. Pero podría serlo también para el conjunto del país si la indefinición acabara por traducirse en inacción”.
ABC abre con “Rajoy tiene un plan para España”, destaca diez puntos clave de sus propuestas y resalta la frase del futuro presidente: “Para mi Gobierno no habrá españoles buenos y malos. Habrá españoles, todos iguales”. Además, “Corea del Norte oficializa la dictadura hereditaria” (explica que muere Kim Jong-il y su hijo se convierte en el sucesor) y “El PP pacta con el PSOE congelar la tarifa eléctrica”.
ABC, muy al contrario que El País, habla de un discurso “de altura” de Rajoy: “Inauguró su mandato con un discurso de gran altura política en el que, además de anunciar una batería de medidas contra la crisis, transmitió esperanza en el futuro de España. Mariano Rajoy, firme y a la vez abierto al diálogo, propuso un plan en toda regla para la recuperación económica y la regeneración política”.
Para Ignacio Camacho, “Rajoy ofreció el retrato que más le gusta de sí mismo: previsible, pragmático, moderado. Un solucionador de problemas”. El periodista afirma que “la ventaja del nuevo presidente es que el relato político principal se lo han escrito las circunstancias, ya que todo el mundo es consciente de la necesidad de un ajuste y otorga un margen de confianza relativa”. Como sostiene el editorial de El Mundo, cree que “el balance se lo va a hacer el pueblo bastante antes de que acabe la legislatura”.
La Gaceta,a doble página, lo ve como “La reforma más ambiciosa desde la Transición” y Público habla de “Tijeretazo general”.