NOTICIAS RELACIONADAS
enlaces patrocinadoS
cuatro publicaciones y una exposición recuerdan al pintor
Veinte años sin Dalí: el hombre que hizo de la fantasía artística su marca de identidad
Figueras fue testigo en un periodo de 85 años del nacimiento y fallecimiento del maestro del surrealismo Salvador Dalí. Descubrir veinte años después de su muerte qué encarnó y quién fue continúa siendo una ardua tarea. Y todo porque su particular estilo, su excentricidad y su fantástico ingenio hizo de él un ser único. Para adentrarse en su figura artística y personal, cuatro publicaciones y una exposición recuerdan al genial artista dos décadas después de su muerte.
Se cumplen 20 años sin Dalí y varias editoriales y museos han aprovechado el momento para reeditar y publicar ejemplares sobre su trayectoria artística. Siruela publica "El camino de Dalí”, de Ignacio Gómez de Liaño, “¿Por qué se ataca a la Gioconda?”, donde recoge los textos publicados por el pintor en la revista “Oui”, y “El fenómeno del éxtasis”, de Juan José Lahuerta, un análisis sobre la carrera de Dalí y el destino del surrealismo. Además, Galaxia Gutenberg edita en marzo un poema original del pintor sobre su cuadro "La metamorfosis de Narciso”. Pero no todo son publicaciones. Durante dos meses, el Teatro-Museo Dalí de Figueras acoge una de las obras clave de Dalí, “La persistencia de la memoria" -conocido como "Los relojes blandos"-, gracias a un préstamo especial e inusual del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMa).
En un intento por allanar el camino a quien quiere adentrarse en el enigmático mundo "daliniano", es precisamente uno de los autores de los títulos ahora reeditados, el filósofo Ignacio Gómez de Liaño, quien dice de Dalí que "mantuvo durante sus últimos años de vida el brillo que siempre le había caracterizado”. Y lo hace con conocimiento de causa ya que compartió con el maestro del surrealismo sus últimos años de actividad pictórica. Pero no sólo eso. Conversó, presenció cómo pintaba y compartió mesa con él y su mujer Gala.
Luces y sombras
Mientras el resto de mortales aún se pregunta quién fue el pintor de Figueras, Gómez de Liaño lo tiene claro: “Cuando conocí a Dalí me sorprendió que se tratara de un hombre espectáculo, con un alto nivel cultural y, lo que nunca había sospechado, con un carácter sencillo, familiar, sin engolamiento e, incluso, casi rural”.
Preguntado por cómo recuerda a Dalí durante los casi diez años que compartió momentos con él, Gómez de Liaño cree que “lo más terrible que le pudo ocurrir fue enfermar y verse obligado a dejar el trabajo artístico que llevaba haciendo durante tantos años y del que había disfrutado tanto”. Una irremediable circunstancia que, a juicio del filósofo, “fue su peor castigo”.

La muerte para un hombre tan intenso como Dalí no estuvo exenta de miedos, sobre todo tras la muerte de su amada Gala, quien, según este autor, representaba para el pintor "el principio de realidad y el ser que le permitía vivir en su juego creativo". Tal fue el varapalo que supuso su pérdida que pronto flirteó con pensamientos pesimistas. “En una ocasión sacó el tema del suicidio, solía decir que ‘el ser humano es el único animal que puede matarse a sí mismo’, pero no hay duda de que se agarró a la vida incluso cuando el arte le había abandonado”, afirma.
Veinte años después, este filósofo reflexiona sobre lo que significó Dalí y afirma que “representó lo mejor y más creativo del siglo XX”, además de matizar que con su muerte llegó "el fin de una época brillante de ingenio y de grandes personalidades”. Sin duda se trata de una de las figuras artísticas más presentes en el mundo.





