XVI CONGRESO PP

Mariano Rajoy, convencido de que su liderazgo es lo mejor para el PP
Belén Anca López.


Madrid, 14 jun (EFE).- Mariano Rajoy llega al XVI Congreso después de haber vivido una convulsión interna en el partido y de que se haya puesto en cuestión su liderazgo, pero lo hace con una mayoría de avales a su candidatura para ser reelegido presidente de los populares y con el convencimiento de que es lo mejor para el PP.

Pausado, tranquilo, templado, prudente y sereno, Rajoy presentará su candidatura al Congreso porque, según ha dicho él mismo, se lo ha pedido una mayoría de sus compañeros, le avalan unos resultados electorales y por ser "lo mejor" para el partido y para España.

Asegura que tiene ganas, ilusión y coraje para afrontar esta nueva etapa, por lo que su reto más inmediato es ganar el XVI Congreso que se celebrará del 20 al 22 de junio en Valencia y hacerlo con el apoyo de la mayoría de los 3.025 compromisarios.

Nacido en Santiago de Compostela el 27 de marzo de 1955, licenciado en Derecho y registrador de la propiedad, se define como un hombre de palabra y de partido, sensato, previsible e independiente, así como orgulloso de ser gallego y español.

"Conmigo no hay sorpresas, ni conejos en la chistera; se sabe cómo soy", ha asegurado en más de una ocasión.

Llega al cónclave de Valencia tras meses de debate interno en el PP sobre su liderazgo y tras escuchar impasible las voces críticas que se han alzado contra su continuidad, una etapa en la que ha defendido con uñas y dientes su legitimidad para hacerlo.

Pese a que tiene fama de prudente y dialogante, estos meses desde su partido se le ha reprochado la falta de diálogo interno y que no haya convocado los órganos de dirección.

En este periodo difícil para él se ha rodeado de un equipo de fieles formado por el valenciano Esteban González Pons, Jorge Moragas, José María Lasalle, Pedro Arriola y su directora de Comunicación, Carmen Martínez Castro.

Además, se ha acercado a Alberto Ruiz-Gallardón, pero se ha alejado de Esperanza Aguirre, con quien ha vivido unos meses de distanciamiento a raíz de sus amagos de presentar candidatura.

Rajoy comenzó su carrera política con Manuel Fraga en Galicia, en Alianza Popular, partido por el que fue diputado en las primeras elecciones autonómicas gallegas.

Ha sido uno de los ministros "todoterreno" de José María Aznar -ocupó cinco carteras ministeriales- y fue el artífice y director de las dos campañas electorales que acabaron con el triunfo del Partido Popular, la de 1996 y la de 2000, comicios éstos últimos en los que el partido consiguió el mejor resultado de su historia.

Pero su gran periplo político comenzó en septiembre de 2003 nada más conocerse que -a propuesta de Aznar- el Comité Ejecutivo del PP le había nombrado "sucesor".

Desde entonces ha vivido buenos momentos y otros menos buenos, sobre todo a raíz de la inesperada derrota que sufrió el Partido Popular en las elecciones generales de 2004.

Elegido por Aznar para ser presidente del Gobierno -todas las encuestas daban ganador al PP-, Rajoy tuvo que empezar a ejercer de líder de la oposición en una de las etapas más duras y crispadas y de mayor enfrentamiento político entre socialistas y populares.

El modelo territorial y la política antiterrorista centraron la labor de oposición del presidente del PP que, sin embargo, afronta esta nueva legislatura de un modo distinto y con un equipo renovado, tras la salida de Eduardo Zaplana y Ángel Acebes.

A pesar de su timidez, se ve un Rajoy más cercano a los ciudadanos e, incluso, se deja ver en revistas acompañado de su mujer, Elvira Fernández, y de sus dos hijos, algo impensable hace unos años.

Lector de novela histórica y aficionado a la música de los años setenta, es un gran aficionado al deporte, en especial al ciclismo y al fútbol, dos de sus grandes pasiones, junto a la de fumar puros.

Después de que con 27 años estuviera a punto de perder la vida en un grave accidente de coche que le llevó a dejarse barba para ocultar las cicatrices que le dejaron, el 1 de diciembre de 2005 se llevó otro gran susto al estrellarse el helicóptero en el que viajaba en Móstoles (Madrid), en el que resultó herido leve.

Entonces dijo que nunca más se subiría a un helicóptero, una promesa que de momento ha cumplido. "Yo tengo palabra. Al buey por el asta y al hombre por la palabra", repite de vez en cuando.

 

María Dolores de Cospedal o la distancia que separa a Aguirre de Rajoy
Alberto L. Marín (Fotografías: Manuel Engo) Madrid

María Dolores de Cospedal, madrileña de 42 años, ha demostrado ser algo más que un rostro bonito. Su posición actual, en la cúpula del Partido Popular, llega sin haber renunciado en ningún momento a sus convicciones. Pese a los múltiples rumores que la ubicaron en alguna ocasión a la secretaría general o, como mínimo, muy próxima a Mariano Rajoy en la dirección del partido, Cospedal se aferró a la presidencia de la formación en Castilla-La Mancha.

A esta región llegó para intentar mermar el poder que ostenta el PSOE y logró lo que no pudo conseguir Adolfo Suárez Illana, candidato a la presidencia de Castilla–La Mancha en 2003. Cospedal arañó votos y escaños a José María Barreda. Sabedora de que la victoria en la Comunidad no pasa precisamente por un cambio de candidato cada cuatro años, pretende darse a conocer y consolidar una imagen en los manchegos que a pequeños pero sólidos pasos se afianza. No fue fácil para la madrileña justificar su presencia allí, ya que los socialistas manchegos le criticaron su procedencia y el haberse encargado de responsabilidades en la Comunidad de Madrid.

Moderada en sus declaraciones, se sitúa en una prudente posición de defensa a la labor de Mariano Rajoy al frente del PP y se muestra encantada con todos los que se suman a sus propósitos, sin criticar a sus detractores. Su sosiego ante la crisis le ha llevado a conservar su imagen dentro y fuera del partido, ya que no se ha visto salpicada por el fuego cruzado constante entre dirigentes populares. Convencida de la victoria de Rajoy en el congreso de Valencia, Cospedal llama en cada una de sus intervenciones a no recurrir a los “ataques personales” y a integrarse en un proyecto en el que “caben todos”.

En una muestra de respeto a quien un día la hizo partícipe de su Gobierno regional –Esperanza Aguirre-, Cospedal tampoco ha entrado en el juego de lanzar reproche alguno sobre una de las consideradas rivales de Rajoy en el debate ideológico interno del partido. La presidenta del PP de Castilla- La Mancha considera a Aguirre “un gran valor, con un gran futuro político”, apostillando, eso sí, que “Mariano Rajoy es el mejor candidato y es al que voy a dar mi voto”.

Cospedal es abogada del Estado desde 1991 y cuenta con una amplia experiencia legal. Su primer cargo en el PP fue en 1996, en el Gabinete del ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Javier Arenas. Entre 1998 y 1999 fue consejera laboral y de asuntos sociales de la embajada de España en Washington. En febrero de 1999 fue nombrada secretaria técnica del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, cuyo titular era Manuel Pimentel. En 2000, poco después de la constitución del segundo gobierno de José María Aznar, fue nombrada subsecretaria de Administraciones Públicas, con Jesús Posadas a la cabeza del departamento. En julio de 2002 pasaría a ostentar ese mismo puesto en el Ministerio del Interior con la llegada de Ángel Acebes a la cartera.

Con la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero en 2004, Esperanza Aguirre la rescató para su Gobierno en la Comunidad de Madrid y la nombró consejera de Transportes e Infraestructuras. El siguiente paso en su carrera fue el cargo que hoy le ocupa, la presidencia del partido en Castilla –La Mancha desde 2006, año en el que también sería designada senadora por esta región.

María Dolores de Cospedal está soltera y tiene un hijo.

 

Javier Arenas, el "ministro campeón"

Veterano en las vicisitudes internas del partido, Arenas no ha dudado en expresar su total respaldo a Rajoy y, a la vez, desechar cualquier posibilidad cuando se ha barajado su nombre como el relevo de Acebes en la secretaría general.

Tildado de “señorito andaluz” por sus críticos, caricatura que alimentó una instantánea en la que un limipabotas embellecía su calzado, ha intentado borrar esa imagen trabajando duro en Andalucía, donde no ha logrado derrotar al omnipresente Manuel Chávez pero sí mermar su poder en la Comunidad. Lo ha hecho, por ejemplo, gracias a las decenas de miles de kilómetros que suma a lo largo de estos años, a las localidades visitadas y a los ciudadanos a los que ha escuchado y estrechado la mano.

Aunque esta última etapa de su trayectoria se vincule de forma exclusiva a Andalucía, en Génova no han olvidado los servicios prestados al partido, entre ellos, el haber desarrollado ya la labor de secretario general. Político de tesón, ha pasado por todos los estamentos de la administración local, autonómica y nacional.

Algunos medios de comunicación han apuntado en varias ocasiones a lo largo de las últimas semanas a Arenas como sustituto de Ángel Acebes al ser la persona que mejores condiciones reúne para el cargo. Sin embargo, son diversos los actos en los que el sevillano ha expresado su deseo de ligar su futuro con Andalucía para no echar por tierra todo el camino recorrido como alternativa en la región.

Sevillista, amante de las tradiciones andaluzas y considerado buen orador, ocupa, pese a su lejanía con la capital, un lugar privilegiado que le hace aspirar a todo.

Trayectoria
Nació el 28 de diciembre de 1957 en Sevilla. Estudió durante ocho años en el colegio Claret, Sevilla, donde estuvo antes el presidente del gobierno, Felipe González. Es Licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla y master en Dirección de Empresas; es abogado en ejercicio y técnico en excedencia de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

En 1977 ingresó en el Partido Demócrata Cristiano (PDC) de Fernando Álvarez de Miranda, con el que se integró, posteriormente, en la Unión de Centro Democrático del entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez.

En 1979 trabajó en el gabinete técnico de la Dirección General de la Juventud del Ministerio de Cultura, transferido después a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Ese mismo año fue candidato centrista al Congreso de los Diputados por Sevilla en las elecciones generales del 1 de marzo.

En julio del 79 fue elegido presidente de las Juventudes de UCD y posteriormente, secretario provincial de UCD en Sevilla y miembro de la Ejecutiva Regional.

Militó posteriormente en el Partido Demócrata Popular (PDP) de Oscar Alzaga, creado en 1982. En las elecciones locales del 8 de Mayo de 1983, fue elegido concejal del Ayuntamiento de Sevilla y posteriormente teniente de alcalde.

Presidente provincial del PDP por Sevilla, en 1985 pasó a ocupar la Presidencia de esta formación en Andalucía, y en las elecciones andaluzas de junio de 1986, fue elegido diputado al Parlamento andaluz por Coalición Popular (CP).En la Cámara regional fue vicepresidente de la comisión de Justicia y Gobernación y portavoz de la Coalición Popular, cabeza de la oposición.

Tras la refundación de Alianza Popular, en enero de 1989, se incorporó al nuevo Partido Popular en febrero de aquel mismo año y ocupó la vicepresidencia regional de este partido en Andalucía.

Diputado popular por Sevilla tras las generales de octubre de 1989, pocos días después, dejó su escaño en el Parlamento andaluz, para pasar a ocupar, en la IV legislatura, la Presidencia la Comisión de Control Parlamentario de RTVE, portavoz del GP y vocal de la Comisión de Justicia e Interior en el Congreso de los Diputados.

En enero de 1991, el presidente del PP, José Mª Aznar le nombró vicesecretario general de organización territorial y posteriormente, ocupó la vicesecretaria general de acción electoral, hasta que el 25 de julio del 93 fue elegido presidente del PP de Andalucía.

En las generales de junio de 1993, fue elegido diputado del PP por Sevilla y como presidente del PP andaluz, Arenas aspiró a la Presidencia del Gobierno de Andalucía en dos ocasiones: en las autonómicas, de junio del 94 y en las de marzo del 96, aunque su partido se mantuvo en la oposición.

En las elecciones andaluzas de junio de 1994, fue candidato a la Presidencia de la Junta de Andalucía, aunque el PP quedó en la oposición. Renunció a su escaño en el Congreso de los Diputados para pasar a ocuparlo en el Parlamento andaluz, y posteriormente fue senador en representación de éste.

En las autonómicas andaluzas de marzo de 1996 fue reelegido diputado por Sevilla y nuevamente, senador por esta comunidad. Tras la victoria del PP en las elecciones generales de marzo de 1996, Arenas fue nombrado ministro de Trabajo y Asuntos Sociales por lo que dejó su escaño en el Parlamento regional y en el Senado.

Como ministro de Trabajo, en septiembre de ese mismo año, llegó a un acuerdo con los sindicatos sobre pensiones por el que se comprometía a mantener o aumentar el sistema de protección social en relación al PIB hasta el 2001, pacto que fue firmado el 9 de octubre, como desarrollo del Pacto de Toledo.

Como ministro de Trabajo, 1988 fue el mejor año en cuanto a reducción de las cifras del paro, que fue de 289.967 parados menos.

Cuando el 18 de enero de 1999, en la primera remodelación del Ejecutivo de José María Aznar, Javier Arenas fue revelado en el ministerio de Trabajo por el hasta entonces secretario general de Empleo, Manuel Pimentel.

Arenas revalidó como diputado por Sevilla en las elecciones generales del 12 de marzo de 2000, y en las siguientes legislativas, las del 14 de marzo de 2004, volvió a encabezar la candidatura de su partido por Sevilla al Congreso de los Diputados, siendo reelegido diputado.

Depositario de la confianza de Aznar, fue gestor del cambio hacia el centro-reformista que asumió el PP a su llegada al poder, y en enero de 2002 fue reelegido secretario general en el XIV Congreso Nacional, que abrió el camino a la sucesión del presidente, al anunciar éste su renuncia a la reelección.

El 9 de julio de 2002, en la quinta de las nueve remodelaciones que hizo el presidente Aznar en su Gobierno, Javier Arenas fue nombrado ministro de Administraciones Públicas en sustitución de Jesús Posada.

Como secretario general del PP, Arenas fue el responsable de la actuación del PP en las autonómicas y locales del 25 de mayo de 2003, campaña electoral que el PP centró con el slogan "más seguridad menos impuestos", y cuyos resultados fueron calificados por el partido de "éxito rotundo". El 1 de septiembre de 2003, la Comisión Ejecutiva Nacional del PP anunció que Arenas dejaba la Secretaría general del Partido a Mariano Rajoy, convertido ya en el candidato a la Presidencia del Gobierno para las elecciones de marzo de 2004. Al día siguiente la Junta Directiva Nacional confirmó el cambio, y Arenas pasó a ocupar una de las tres Vicesecretarías generales del Partido.

El 3 de septiembre de 2003, en la séptima y última remodelación del Ejecutivo popular de Aznar, fue nombrado ministro de la Presidencia y vicepresidente segundo del Gobierno tras la salida del Ejecutivo de Mariano Rajoy.

Cabeza de lista del PP por Sevilla en los comicios generales del 14 de marzo de 2004, fue reelegido diputado.

Dos días después el BOE publicó su cese como vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de la Presidencia, cargo que ocupó en funciones hasta el 18 de abril, que tomó posesión del mismo la socialista María Teresa Fernández de la Vega, que se convertía en vicepresidenta primera, además del portavoz del ejecutivo. En la Comisión Ejecutiva del Partido Popular, celebrada el 29 de marzo, Rajoy anunció que Arenas desempeñará el cargo de presidente ejecutivo de la Interparlamentaria del PP, órgano que agrupa a los diputados, senadores y europarlamentarios populares.

Tras el fracaso electoral del Partido Popular en Andalucía, Arenas pasó a ocupar de nuevo la presidencia del PP en esta región, en sustitución de Teófila Martínez. Fue elegido por unanimidad el 1 de abril, durante la reunión de la Junta Directiva Regional presidida por el secretario general, Mariano Rajoy. El 30 de octubre fue reatificado como presidente regional con el apoyo del 95,5 por ciento de los compromisarios en el XI Congreso Regional.

El 21 de septiembre de 2007 fue designado candidato a la presidencia de Andalucía por la Junta Directiva del PP, de cara a las autonómicas del 9 de marzo de 2008 en las que recortó distancia con Chaves, sin conseguir arrebatarle la mayoría absoluta.

Casado con Macarena Olivencia (es hija del ex comisario de la Expo 92, Manuel Olivencia) la boda se celebró en la catedral de Sevilla, en 1991, y tienen tres hijos.

 

Esteban González Pons, un exitoso veterano que parece nuevo en política
Alberto L. Marín. Madrid

Esteban González Pons, valenciano de 47 años, se ha convertido en uno de los rostros más mediáticos del Partido Popular en las últimas fechas. Conocido anteriormente por su labor en el Senado y en distintos cargos de la Comunidad Valenciana, ha saltado al terreno nacional al ser uno de los elegidos por Mariano Rajoy para ocupar un puesto destacado en la dirección del partido.

Su imagen es la de un político cercano, con gran facilidad de palabra e imagen cuidada. En el terreno profesional, ha compartido gran parte de su trayectoria con su colega Francisco Camps, presidente valenciano, lo que le sitúa en la oposición a Eduardo Zaplana dentro del pulso en el seno del PP autonómico. Desde el 9 de marzo las tornas han cambiado, los nuevos aires que llegan de Levante arrastran el zaplanismo y asientan en Génova a los chicos de Camps.

No se anda por las ramas y apoya sin vacilar a Mariano Rajoy de cara al próximo congreso del partido, que precisamente se celebra en Valencia. Pero lo cierto es que tanto él como su amigo Camps van de la mano de Rajoy desde que éste decidiera renovar las caras para afrontar la nueva legislatura. Si la apuesta no resulta un paso en falso –como parece que no se producirá pese a las críticas al presidente del PP-, González Pons, tras una dilatada carrera en un segundo plano y desde el anonimato, se alzará con un reconocimiento y puesto que le consolidará como rostro y voz autorizada de la formación.

Ha sido senador (1993-2003) y el portavoz de un Grupo más joven de la historia de la Cámara Alta. En ese periodo ganó simpatías entre sus compañeros –entre ellos Ángel Acebes o Pío García Escudero- y se dio a conocer en Madrid, pero el siguiente escalón de su trayectoria vendría de la mano de Camps, que le “fichó” para formar parte del Ejecutivo valenciano en distintas consejerías.

Este año se alzaría con el número uno en las listas por Valencia para las generales, lugar que en las últimas citas electorales había ocupado Eduardo Zaplana y que le permitió codearse con la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, cabeza de lista del PSOE. La batalla, feroz por cierto, la ganó el PP, que obtuvo 100.000 votos más que en 2004 en Valencia.

Hijo de un médico de la burguesía valenciana, estudió en los Jesuitas, donde conoció al hoy presidente de su Comunidad. Es licenciado en Derecho y Doctor en Derecho Constitucional. Padre de dos hijos de un primer matrimonio y casado desde 2007 con Piluca Bertolín, espera una niña para julio.

Este declarado “liberal y de centro” ha reconocido en más de una ocasión que votó al PSOE antes de acceder a Nuevas Generaciones. Tampoco oculta que le apasiona la poesía –de hecho ha escrito tres libros que sólo regala a sus amigos-.

 

Ana Mato, imagen impoluta y lealtad incuestionada
Alberto López Marín/ Efe. Madrid

Ana Mato es madrileña. Ha sido diputada por su región, se ha sentado en el Congreso de los Diputados y también en el Parlamento Europeo. Hace unos meses, Mato recibió una llamada de Mariano Rajoy, era el momento de volver al primer plano de la política nacional –número tres en las listas por Madrid-. Amiga personal del presidente del PP, vivió muy de cerca una campaña electoral en la que su misión fue estar cerca del ciudadano.

“Para mí ha sido un honor que Mariano Rajoy confíe en mí. Ya ha sido un orgullo que quisiera que volviera para Madrid porque demuestra que tiene confianza en mí. Lo que más me satisface es que creo que soy una persona querida en el partido porque todo el mundo se ha puesto muy contento con mi vuelta, y eso produce mucha satisfacción aunque también una gran responsabilidad. En lo personal sé que no voy a fallar a nadie y en lo profesional espero no defraudar tampoco”, declaraba en una entrevista a EL IMPARCIAL una semana antes de las generales. Mato cuenta a su favor con el hecho de haber estado alejada una temporada de la política española y, en su retorno, no haber entrado en discusiones y debates sobre qué debe hacer Rajoy tras su derrota –tan sólo se ha limitado a defenderle, sin responder a ninguno de sus críticos-.

Una imagen pública no atacada por los medios, talento, discreción, juventud y un aspecto físico envidiable hacen de Ana Mato una baza, un as en la manga para cuando su partido la necesita para retos mayores, ya que nadie podrá criticar malas palabras, mala gestión o falta de serenidad.

De vuelta a la entrevista que concedió a este periódico, Ana Mato recalcó que antes que política es mujer y madre, y no es fácil moverse en este terreno cuando la agenda rebosa de reclamos. “Una mujer primero tiene que valer y segundo demostrar que vale, y a un hombre se le presupone la valía.

Es difícil, pero para mí y para todas las mujeres que tengan hijos. Supone un esfuerzo extraordinario porque quieres llegar a todas partes pero a veces no lo consigues al cien por cien y eso te produce cierta frustración. Muchas veces llegas a casa y te encuentras con que estás cansada y no tienes ganas de jugar con tus hijos o estudiar con ellos, y es muy importante que lo hagamos”.

La respuesta que más interesa conocer en la actualidad es su relación y grado de confianza con Mariano Rajoy. “Guardo una relación de amistad porque le conozco desde hace muchísimo tiempo y es una persona con la que tengo mucha confianza. Estoy muy orgullosa de él”, señalaba en la entrevista. Estrecha relación profesional y amistad fuera del trabajo, dos buenos ingredientes que difícilmente van a separar del destino político de Mato y Rajoy.

Trayectoria
Nació en Madrid el 24 de septiembre de 1959. Licenciada en Sociología y Ciencias Políticas por la Universidad Complutense, entró en contacto con la política en 1983 de la mano de Jorge Verstringe entonces su profesor en la facultad, quien le pidió que colaborara con él en la extinta Alianza Popular, donde Mato estuvo a cargo del Departamento de Información dentro de la Vicesecretaría de Acción Territorial. Un año más tarde, cuando todavía era universitaria, comenzó a trabajar como asesora de José María Aznar.

Cuando Aznar accedió a la presidencia regional de Castilla y León en 1987, se integró en su Gabinete como subdirectora y asesora. Tras abandonar Aznar la presidencia de la comunidad castellano leonesa, Mato continúo asesorando a su sustituto, Juan José Lucas, como subdirectora del Gabinete presidencial donde permaneció hasta 1991, año en el que volvió a Madrid para presentarse como candidata a la Asamblea madrileña.

En los comicios autonómicos del 26 de mayo de ese año, resultó elegida diputada regional, puesto en el que permaneció hasta las elecciones generales de 1993, a las que concurrió como candidata número ocho al Congreso de los diputados por Madrid.
Mientras permaneció en la Asamblea madrileña ejerció también como portavoz del PP en la Comisión de Desarrollo Estatutario y como jefa del Gabinete de Medios de Comunicación Públicos del partido.

En los mencionados comicios del 6 de junio de 1993, Mato resultó elegida diputada por Madrid en el Parlamento nacional. Representó a su partido en el Consejo de Administración de RTVE y en junio de 1994 fue nombrada portavoz de su Grupo en la Comisión de Control de esta entidad en el Congreso.

En septiembre de 1995 fue nombrada jefe del área de Audiovisuales para coordinar la campaña electoral del PP en las elecciones legislativas del 3 de marzo de 1996. Asimismo fue presidenta de Acción Electoral del PP en Madrid.

El 20 de enero de 1996 fue incluida en la Ejecutiva Nacional del PP por designación directa de José María Aznar, después de la celebración del XII Congreso del partido.

En los comicios legislativos del 3 de marzo de 1996, que dieron por primera vez la victoria al Partido Popular, Ana Mato fue reelegida diputada nacional por Madrid.

Poco después fue nombrada portavoz del Grupo Parlamentario popular en el área de Telecomunicaciones en el Congreso.

El 30 de enero de 1999 fue elegida coordinadora de Participación y Acción Sectorial durante la celebración del XIII Congreso Nacional del PP.
En las elecciones generales del 12 de marzo de 2000, en las que el PP logró la mayoría absoluta, fue reelegida diputada por Madrid.

En enero de 2002, Mato renovó como coordinadora de Participación y Acción Social en el XIV Congreso del partido, cargo que ocupó hasta ser designada, el 7 de julio de 2003, coordinadora del área de Organización del Partido Popular por el Comité Ejecutivo Nacional, convirtiéndose en el número tres del PP.

El 14 de marzo de 2004 fue reelegida diputada del PP por Madrid, en las elecciones generales en las que su partido perdió el poder.

El 29 del mismo mes, la Comisión Ejecutiva del PP decidió su cese como coordinadora de Organización. Fue sustituida por Sebastián González Vázquez.
En las elecciones europeas del 13 de junio de 2004 logró el acta de europarlamentaria y abandonó su escaño en el Congreso para pasar a formar parte del nuevo Parlamento Europeo.

Durante el XV Congreso Nacional del PP, en octubre de 2004, fue incorporada por el nuevo presidente del partido, Mariano Rajoy, al Comité Ejecutivo de la formación.

En las elecciones generales de marzo de 2008 fue elegida diputada por el PP, en cuya lista figuró como candidata número tres por Madrid. En el Congreso es miembro de la Comisión Constitucional y de la de Trabajo e Inmigración.

La política madrileña ha ejercido como profesora y directora de seminarios sobre política y sistemas políticos y electorales en Masuk, Estados Unidos, y en el Departamento de Sociología Electoral de la Facultad de Ciencias Políticas.

Patrono de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), está en posesión de la Medalla al Mérito de las Telecomunicaciones.

Está casada con el también militante del PP Jesús Sepúlveda y es madre de tres hijos.

 

Pio García "escudero de Rajoy"
EL IMPARCIAL/Efe. Madrid

Pio García Escudero Márquez (Madrid, 1952) es portavoz del PP en el Senado y estrecho colaborador de Mariano Rajoy.

Es recurso fácil pero nada erróneo jugar con su apellido y decir que es el “escudero” de Rajoy. Por él se ha “pegado” verbalmente con consejeros de Esperanza Aguirre críticos con el presidente del partido y con todo aquel que ha puesto en duda el liderazgo del gallego.

A falta de que Rajoy se pronuncie sobre su equipo más cercano, la confianza en García Escudero es ciega, de hecho, ya recibió su debido reconocimiento al comenzar la legislatura con la designación como portavoz del PP en el Senado tras haber dirigido la campaña electoral para las generales del 9 de marzo.

En recientes declaraciones ha negado saber si será el elegido para la secretaría general del partido, y aunque reconoce que por su trayectoria no lo puede descartar, es sabedor de su edad y de las nuevas caras emergentes en el PP.

A pesar de ostentar un cargo que para muchos ya podría contentarle y ser suficiente, García Escudero ha demostrado ser fiel y eficaz en su gestión. Al frente de su Grupo en el Senado, ha debatido a un alto nivel con Rodríguez Zapatero en numerosas ocasiones, ejerciendo una oposición moderada y apoyada en argumentos que han convertido la Cámara Alta en un azote para el Gobierno a la altura de la presión que ejercen los populares en el Congreso.

Trayectoria
Si se expone la biografía de Pio García Escudero es obligado hacer referencia a su etapa en el bachillerato, que cursó en el madrileño colegio del Pilar y en el que tuvo como compañero a José María Aznar. Si la gran mayoría de sus compañeros de partido lucen en sus despachos la licenciatura en Derecho, Pio optó por la Arquitectura, que estudió en la Escuela Técnica Superior de Madrid.

Comenzó a trabajar como arquitecto del Servicio de Monumentos de la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Cultura, donde permaneció hasta 1980. De 1984 a 1987 desempeñó el cargo de arquitecto Territorial de Patrimonio Histórico de la Junta de Castilla y León en Salamanca y en 1987 fue designado director general de Patrimonio y Promoción Cultural en la Junta de la comunidad castellanoleonesa, puesto que ocupó hasta 1990. Hasta 1993 que se centrara en su carrera política –que comenzó en 1991-, ha abordado importantes proyectos de rehabilitación de monumentos en distintos puestos de las comunidades castellanoleonesa y madrileña. Entre otros, ejecutó el Programa Global de Rehabilitación de la Plaza Mayor de Salamanca o de la Puerta de Alcalá de Madrid, entre otros edificios monumentales.

Respecto a su carrera política, en 1991 fue elegido diputado en la Asamblea de Madrid, reelegido en 1995 y 1999. La Asamblea de Madrid le designó senador autonómico en julio de 1995, escaño para el que volvió a ser designado en 1996 y en 1999.

Desde 1993 es miembro de la Junta Directiva del Partido Popular. Ese mismo año fue designado presidente de los populares madrileños en el IX Congreso regional, y reelegido en los sucesivos congresos de 1996, 1999 y 2002. Abandonó este cargo en noviembre de 2004.

En el XIII Congreso Nacional, celebrado en enero de 1999 y del que fue presidente de la comisión organizadora, fue elegido coordinador de Organización del partido y reelegido en el XIV Congreso, en enero de 2002. Ocupó este cargo hasta el 7 de julio de 2003, fecha en la que fue nombrado concejal de Urbanismo en el Ayuntamiento de Madrid.

Tras la victoria del PP en las elecciones general de 1996, fue elegido portavoz del grupo popular en la Cámara Alta, puesto en el que se mantuvo hasta que en 1999 el XIII Congreso del PP le eligió coordinador de Organización.

En la Cámara Alta fue miembro de la Diputación Permanente y vocal en la Comisión General de las Comunidades Autónomas.

Como coordinador de organización del PP, trabajó a las órdenes de Mariano Rajoy durante la campaña a las legislativas del 2000.

Fue número dos de la candidatura popular al ayuntamiento de Madrid, que encabezó Alberto Ruiz-Gallardón, en los comicios de mayo de 2003 y tras el triunfo del PP, el nuevo alcalde le designó concejal de Urbanismo, Vivienda e Infraestructuras y segundo teniente de alcalde.

Poco después, el 18 de junio de 2003, causó baja como senador por la Comunidad de Madrid y un mes más tarde, el 7 de julio, como coordinador de Organización del PP.

El 14 de marzo de 2004 fue elegido senador por Madrid y diez días después abandonó su cargo como concejal encargado de Urbanismo, Vivienda e Infraestructuras y segundo teniente de alcalde del Ayuntamiento de Madrid, al ser designado portavoz del Grupo Popular en el Senado en la VIII Legislatura. El 2 de abril cesó como concejal en el Ayuntamiento.

Por su puesto en el Senado es miembro del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Popular. El 19 de febrero de 2007 fue nombrado por el Comité Ejecutivo Nacional del PP coordinador del comité de campaña del partido para las elecciones municipales de mayo de ese año.

El 25 de junio de 2007 fue designado director para la campaña de las elecciones generales de marzo de 2008. En esos comicios, celebrados el 9 de marzo de 2008 fue reelegido senador popular por Madrid con 1.657.655 votos, que lo sitúa como el más votado en la historia de la democracia española, desde las elecciones de 1977.

Es presidente del Consejo Taurino de la Comunidad de Madrid y está en posesión de los premios Europa Nostra de Restauración que le fueron otorgados en dos ocasiones, una en 1985 y otra en 1988.

Está casado y es padre de dos hijos.

 

Juan Costa, el "Zapatero" del PP
Alberto L. Marín (Fotografías: Manuel Engo/Efe). Madrid

Juan Costa Climent (Castellón de la Plana, 1965) es diputado, ex ministro de Ciencia y Tecnología y ex consejero del Fondo Monetario Internacional.

El que diseñó el programa de Gobierno de Mariano Rajoy ha sido durante unas semanas la cabeza visible de la oposición al presidente del PP. Muchos ven en él al “Zapatero del PP”, una figura que, según Eduardo Zaplana, hace falta en el partido. Joven, de imagen cuidada y una “peculiar” forma de expresarse –blanco fácil para sus críticos-, se erigió como el candidato número uno para reunir sensibilidades contrarias al pensamiento de Rajoy, pero su fuerza para afrontar tal empresa, en duda desde el primer momento, resultó no ser tal y ha pasado de ser alternativa a uno más de los que estarán con el líder de la oposición si su partido decide reelegirle presidente.

Nadie duda, ni en Génova, ni en tertulias radiofónicas “plurales”, ni siquiera figuras alejadas del PP, que Costa podría presidir cualquier compañía importante del mundo dadas sus aptitudes y vasta experiencia a pesar de su edad. Excelente gestor, parece estar mejor valorado en el campo de la empresa que de la política. Llegó el momento, o eso debió pensar él, de plantearse que no existe reto pequeño y que su imagen como líder de un partido podía afianzarse y generar confianza. No fue así.

Donde nunca le faltará un hueco es a la derecha de Rodrigo Rato. La bendición del ex presidente del FMI la tendrá asegurada allí donde dirija sus pasos, sin duda un respaldo de peso y, en lo que respecta al PP, una figura respetada y que, desde la distancia, gana enteros para volver al plano político en un futuro no muy lejano.

Trayectoria
Licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra y brillante alumno de estudios relativos a la empresa, ha sido gerente de la firma Ernst and Young y profesor del Área de Impuestos del Máster de Asesoría Jurídica del Instituto de Empresa.

El 6 de junio de 1993 fue elegido diputado al Congreso por Castellón y ejerció como portavoz del Grupo Popular en la Comisión de Hacienda. En los comicios generales del 3 de marzo de 1996 logró de nuevo sentarse en la Cámara Baja. Considerado minucioso y un trabajador incansable, se convirtió en una de las personas clave del equipo económico del Partido Popular, comandado por Rodrigo Rato.

El 7 de mayo de 1996 fue nombrado secretario de Estado de Economía y Hacienda en el primer Consejo de Ministros presidido por José María Aznar. Ese mismo mes causó baja en el Congreso de los Diputados. Desde la Secretaría de Estado fue el encargado de poner en marcha la reforma fiscal propiciada por el PP, que supuso en 1999 un recorte medio de la presión fiscal del once por ciento.

En las elecciones generales del 12 de marzo de 2000 de nuevo fue elegido diputado por Castellón en las listas populares. En marzo de ese mismo año, Costa fue nombrado por la revista especializada “Gaceta Fiscal”, Personaje Tributario del Año.

El 5 de mayo de 2000 fue nombrado secretario de Estado de Comercio y Turismo en el ministerio de Economía, en sustitución de Elena Pisonero. Como el resto de los secretarios de Estado. Durante su mandato trató de incrementar las relaciones comerciales y turísticas con numerosos países, y viajó a diversas naciones.

En 2003, en representación de España, participó en la reunión convocada por el Consejo Económico y Social de la ONU para debatir, por un lado, las necesidades de ayuda humanitaria, y por otro, el proceso de reconstrucción de Irak.

El 3 de septiembre de 2003, Juan Costa fue nombrado ministro de Ciencia y Tecnología, en sustitución de Josep Piqué, que abandonó este cargo para ser el candidato del Partido Popular a la Presidencia de la Generalitat de Cataluña.

El 3 de julio de 2003, el Gobierno de El Salvador le condecoró en Madrid con la Orden Nacional "José Simeón Cañas", por la ayuda humanitaria prestada a principios de 2001, con ocasión del terremoto que devastó el país centroamericano.

El 14 de marzo de 2004 fue elegido diputado en el Congreso por la provincia de Castellón y desde el 5 de mayo siguiente era vicepresidente segundo de la Comisión de Asuntos Exteriores hasta el 30 de octubre del mismo año, cuando presentó su renuncia al escaño para trabajar de consejero del Fondo Monetario Internacional en asuntos relacionados con Iberoamérica, siglas en las que de nuevo se encontraría con Rodrigo Rato.

En 2007 renunció a la presidencia de Ernst and Young Abogados, compañía en la que entró como directivo en julio de 2005, para encargarse del programa electoral popular para 2008, comicios en los que encabezó las listas por Castellón.

Está casado con Elena Sánchez desde el 4 de julio de 2005.

 

Alberto Ruiz-Gallardón, el eterno hijo pródigo
Alberto L. Marín/ Fotografías: Manuel Engo. Madrid

Alberto Ruiz-Gallardón (Madrid, 1958) tiene 49 años y su carrera política está vinculada a Madrid.

Licenciado en Derecho, ejerció de abogado durante dos años, tras los que ingresó en la carrera fiscal, de la que pidió la excedencia para trabajar en la asesoría jurídica de Alianza Popular junto a su padre, José María Ruiz-Gallardón. Finalizada esta etapa, volvió a la abogacía.

Su trayectoria política comienza en Alianza Popular, formación a la que se afilió al superar la mayoría de edad. En 1983, fue elegido concejal en el Ayuntamiento de Madrid. De ahí pasó a la Asamblea de Madrid, para la que fue designado diputado en los comicios de 1987 y donde ejerció, desde la oposición, la portavocía del Grupo Popular. Fue elegido senador en julio de ese mismo año.

En mayo de 1991, fracasó en su intento de presidir la Comunidad de Madrid a pesar de obtener seis escaños más que el PSOE que, en coalición con IU, vetó el sillón a Gallardón. En 1995, ganó con mayoría absoluta y fue investido presidente regional. Al día siguiente presentó su renuncia como senador. En 1999, revalidaría la mayoría absoluta. Sus dos mandatos se caracterizaron por la realización de importantes proyectos para el desarrollo de infraestructuras. Además, mantuvo una excelente relación con los socialistas, en especial con su antecesor en el cargo, Joaquín Leguina, así como con el por entonces presidente de Castilla- La Mancha, José Bono, lo que le costó la crítica de algunos compañeros de partido.

Su siguiente paso fue la Alcaldía de Madrid, a la que accedió en 2003, de nuevo, por mayoría absoluta, cargo que compatibilizó durante unos meses con la presidencia de la Comunidad en funciones, situación inédita provocada por los tránsfugas socialistas que causaron la repetición de las elecciones que más tarde ganaría Esperanza Aguirre. En 2007, volvería a arrasar en votos.

Al frente del Ayuntamiento, ha abordado grandes proyectos en infraestructuras, muy criticados, pero todos ellos llevados a cabo con eficiencia, y la candidatura olímpica para Madrid que, tras un primer fracaso para la cita de 2012, vuelve a intentar para 2016. Su momento más duro, el ser alcalde de la ciudad que ha vivido los más graves atentados de la historia de España.

Fue dos días después de la victoria sin paliativos de 2007 cuando Gallardón se ofreció con “ilusión” a estar en la lista del PP por Madrid en las generales de 2008. Si ya eran famosas sus “disputas” con Esperanza Aguirre, desde ese instante la polémica se acrecentó debido a la negativa de la presidenta de la Comunidad de Madrid a que Gallardón accediera al Congreso de los Diputados. Lejos de entrar en las supuestas aspiraciones de uno y otro –si bien es cierto que Gallardón nunca ha negado su intención de crecer en el partido frente a la ambigüedad de Aguirre-, este enfrentamiento estuvo cerca de terminar con la carrera política del alcalde. Tras una reunión con Rajoy en la que, empujado por Aguirre, el líder del PP comunicó a Gallardón que no formaría parte de las listas por Madrid, saltó la chispa definitiva que encendió una evidencia: que la una y el otro sólo se hablan, saludan y besan ante los flashes.

En las últimas semanas, quien se encuentra en posición de superioridad es Gallardón, ya que éste forma parte del equipo de Rajoy para integrar la dirección del partido. Sin embargo, Aguirre, valiéndose de consejeros o a través de metáforas, ha mostrado su disconformidad tanto con la línea actual de Rajoy como con la designación de Gallardón.

Por su parte, el alcalde de Madrid apoya a Rajoy y agradece los elogios de militantes como Fraga o compañeros de causa como Cospedal, y parece haber olvidado la ofensa preelectoral de Rajoy que, según él, casi le hace abandonar la política.

Gran orador, cercano y atento con los medios, a Gallardón, para muchos, le define su indefinición o, al menos, extraña su perfil político dentro del partido, en el que no agrada su excelente relación con el grupo PRISA y dirigentes socialistas, su solidaridad y respaldo férreo a colectivos como el homosexual o los pocos pelos en la lengua que le caracterizan al criticar actuaciones de su partido como acudir a la guerra de Irak o negar desde un primer momento vinculación alguna de Eta en los atentados del 11 de marzo de 2004.

Ahora su futuro depende de otro futuro, el de Rajoy que, en el viaje al centro que emprende, parece haberse encontrado por el camino con un Gallardón que le ha acogido con los brazos abiertos.

Está casado con María del Mar Utrera, hija de quien fuera ministro y secretario general del Movimiento, José Utrera Molina, y tiene cuatro hijos.

 

Gustavo de Arístegui, un experto de verdad en relaciones internacionales
Alberto L. Marín/Efe (Fotografías: Manuel Engo). Madrid

Gustavo Manuel de Arístegui San Román (Madrid, 1963) es diplomático, diputado y portavoz del Grupo Popular en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso.

Alineado con la doctrina Rajoy, que por otro lado fue una voz defendida por todo el partido entre 2004 y 2008, tras la derrota del 9-M las tornas cambiaron y Arístegui no sólo se ha postulado a favor de un cambio de liderazgo sino que ha sonado en más de una ocasión como esa persona que lo encarne.

El madrileño ha sido uno de los dirigentes más duros con el presidente del PP, paseándose por diversos medios para dejarlo claro, si bien no se le puede achacar falta de valentía ya que se reunió con Rajoy para repetirle uno por uno todos los errores cometidos por el gallego que ha hecho públicos en prensa, radio y televisión.

Gustavo de Arístegui: "Rajoy se está equivocando profundamente". Así abría hace pocas fechas el diario “Público”, no conocido precisamente por su afinidad al PP. A pesar de estar considerado un “segunda fila”, no es un desconocido para el lector habitual de periódicos, a Arístegui le gusta dar a conocer su opinión en todo momento, bien como articulista en diarios como “El Mundo”, bien como autor de un blog que actualiza con frecuencia.

Trayectoria
Sus comienzos políticos se sitúan la Alianza Popular en los años ochenta. Conmocionado por el asesinato de Gregorio Ordóñez, asesinado por Eta y a quien acompañó en las listas del PP al Ayuntamiento de San Sebastián, es uno de los grandes defensores del rechazo a todo tipo de nacionalismo y, en estos últimos tiempos, a dirigentes como María San Gil, con quien se alinea en la argumentación de que Rajoy no es el líder que necesita el partido y en la desaprobación de su interés en dialogar con formaciones que representan intereses autonómicos.

Licenciado en Derecho y graduado superior en Ciencias Jurídicas por la Universidad Pontificia de Comillas, ICADE (Madrid), es además diplomático de carrera.

Arístegui es hijo del que fuera gobernador civil de Guipúzcoa en 1980 y embajador de España en Líbano, Pedro Manuel Arístegui y Petit, muerto el 16 de abril de 1989, al caer un obús sirio sobre el comedor de la embajada en Beirut, cuando se encontraba con su familia. En este suceso fallecieron también su suegro y su cuñada, mientras que su esposa Yumana resultó gravemente herida.

Tras aprobar las oposiciones al cuerpo diplomático, en 1990 fue nombrado jefe de Servicios de Países Limítrofes de la Dirección General de Política Exterior para Europa y del servicio de Oriente Próximo de la Dirección General de Política Exterior para Africa y Medio Oriente.

Durante la Guerra del Golfo actuó como delegado de España en el Grupo de Trabajo de Oriente Medio de la CE.

En abril de 1991, ya finalizado el conflicto del Golfo, fue destinado a la Embajada de España en Trípoli (Libia), donde ocupó la segunda jefatura. Durante su estancia en la capital libia, presidió, durante un año, el grupo consular de Estados miembros del Tratado de Schengen y, en marzo de 1992, fue condecorado por S.M. el Rey con la Cruz de Caballero de Isabel la Católica por su actuación durante la crisis de Lockerbie.

Además, entre 1992 y 1993 prestó su apoyo para la reorganización de la Embajada de Venezuela en Trípoli, tras haber sido incendiada por el Régimen Yamahirí, actuación por la que fue condecorado con la Encomienda de la Orden de Francisco de Miranda por el presidente de Venezuela, Rafael Caldera.

En 1993 pasó a la Embajada en Amman (Jordania) y desde allí desempeñó un importante papel en la preparación de la participación de España y la UE en la Cumbre Económica del Norte de Africa y Medio Oriente, celebrada en octubre de 1995.

El 7 de mayo de 1996, el primer Consejo de Ministros presidido por Aznar le nombró director del Gabinete del Ministro de Interior Mayor Oreja y tomó posesión del cargo al día siguiente.

Al finalizar la primera legislatura popular, dimitió de su cargo para presentarse número dos de la lista del PP por Guipúzcoa en las generales de marzo de 2000. Tras ellas, salió elegido diputado en el Congreso, accediendo inmediatamente a la portavocía de su partido en Asuntos Exteriores en el Congreso, dada su amplia experiencia no sólo teórica sino sobre el terreno de los principales conflictos y problemas de carácter internacional.

Entre sus aficiones destacan el coleccionismo de arte oriental y las antigüedades. Practica el tenis, la vela y la natación. Está casado desde 1988 con María del Camino Arroyo Prada y tienen dos hijos: Borja Manuel y Patricia Cristina.

 

Jorge Moragas, mochila de Aznar y de Rajoy
Alberto L. Marín/ Fotografías: Manuel Engo. Madrid

Jorge Moragas (Barcelona, 1965), es diputado y secretario de Relaciones Internacionales del Partido Popular. Desde Génova, y sin hacer ruido, es un efectivo cuya cotización sube a pasos agigantados. Volcado en asuntos internacionales y muy comprometido con la represión cubana, Moragas es, además, una voz autorizada dentro del partido y un aspirante a todo, dada su juventud y búsqueda de retos mayores. Además, cuenta con el respeto de Mariano Rajoy quien, reconocen fuentes populares, tuvo sobre la mesa el nombre del barcelonés como posible secretario general.

Es licenciado en Derecho, diplomado en Relaciones Internacionales y forma parte de la Carrera Diplomática Española. Militante del PP desde 2001, comenzó su carrera en el partido en la Secretaría General de la Presidencia del Gobierno, donde empezó como vocal y terminó siendo director del gabinete al servicio de José María Aznar, que le tiene gran estima. Fue tras el XIV Congreso del PP (2002) cuando, elegido secretario de Relaciones Internacionales, volvió a ocupar un cargo cercano al ex presidente del Gobierno. De hecho, en 2003 se hizo cargo de la dirección Internacional de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), puesto en el que sería ratificado en 2004, año en el que, y de nuevo aparece Aznar, el ex jefe del Ejecutivo fue nombrado presidente de la fundación. Ese mismo año llega al Congreso para representar a la circunscripción de Barcelona y es reelegido secretario de Relaciones Internacionales. En 2008, ha sido designado de nuevo diputado y forma parte de las comisiones de Asuntos Exteriores y Cultura.

Muchos recuerdan a Moragas por su incidente en Cuba. El 15 de octubre de 2004, fue expulsado por el gobierno de La Habana al llegar a la isla en un viaje que realizó junto con diputados del Partido Cristianodemócrata, que por aquel entonces gobernaba en Holanda, país que presidía la UE. El objetivo del viaje era prestar apoyo y solidaridad a los disidentes cubanos y las mujeres de los presos políticos.

Con Aznar lejos del PP, el nuevo líder, Mariano Rajoy, también ha visto en Moragas un valor en alza. Esta admiración es recíproca. De hecho, el propio Moragas fue el primero en reclamar, a través de su blog, un “cambio de registro” en el PP encabezado por Rajoy.

Casado y padre de dos hijas, cuya foto sitúa en lugar de excepción en su despacho de Génova 13, se confiesa decepcionado con la labor en materia de Exteriores que ha llevado a cabo el Gobierno de Zapatero y, en concreto, Miguel Ángel Moratinos, con quien la pasada legislatura se mostró muy duro, sobre todo en las relaciones España-Cuba y el escaso respeto, dice Moragas, que ha tenido el titular de Exteriores con los disidentes. Cuba, y la lucha por la libertad de su pueblo, es una de las fijaciones del diputado barcelonés –no hay más que conocer su despacho para darse cuenta de sus inquietudes-.

Fumador empedernido, pero pausado y tranquilo en su expresión, mantiene dentro de su conservadurismo un espíritu joven que refleja, por ejemplo, a través de su famosa mochila –comprada en la tienda de Coronel Tapiocca bajo la sede del PP de Madrid- que viaja con él no sólo por el mundo sino que le acompaña al Congreso, a las reuniones y a todo acto, sin que sea impedimento combinar traje y corbata con una mochila. De hecho, su inseparable compañera da nombre a su blog (“La mochila de Jorge Moragas”), en el que dispone de un foro abierto para analizar la actualidad desde su punto de vista y en el que pueden participar, apoyar o discrepar todos sus lectores.

Es común verle en comidas, por ejemplo, con disidentes cubanos como el poeta Raúl Rivero, así como volcado en fiscalizar la labor del Gobierno en sus acciones internacionales, pero el tiempo parece ser más elástico con él y el trabajo no es inconveniente para un militante implicado. Algo guarda Moragas para ser uno de los favoritos de los dos últimos líderes. Raro es también que, teniendo el perfil idóneo para ser eurodiputado –salvo la edad-, no le dejan marchar de la capital.