9 de mayo de 2021, 15:05:14
Los Lunes de El Imparcial

CRÍTICA


Charles Powell: El amigo americano. España y Estados Unidos: de la dictadura a la democracia


Charles Powell: El amigo americano. España y Estados Unidos: de la dictadura a la democracia. Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores. Barcelona, 2011. 682 páginas. 24 €


La imagen del afectuoso abrazo entre Francisco Franco y Dwight D. Eisenhower, sonrientes ambos, constituye la referencia gráfica por excelencia sobre las relaciones entre España y Estados Unidos durante la dictadura franquista. Se trata de una auténtica imagen icónica, según afirma Charles Powell en El amigo americano. España y Estados Unidos: de la dictadura a la democracia –con ella se abre, precisamente, el álbum de imágenes del libro-. La fotografía fue tomada en la base militar de Torrejón, el 22 de diciembre de 1959, a la que el jefe del Estado acudió para despedir al general y presidente republicano estadounidense, que había visitado oficialmente España. El régimen franquista la utilizó reiteradamente, por aquel entonces, tanto dentro como fuera de sus fronteras, con manifiesta voluntad legitimadora. La estancia de Eisenhower en tierras españolas afianzaba más los lazos entre los dos países, que los Acuerdos de Madrid de 1953 habían estrechado. Las ayudas económicas y, asimismo, la superación del aislamiento internacional del franquismo tuvieron como principal contrapartida la instalación de complejos militares norteamericanos en territorio español –Torrejón, Morón, Zaragoza, Rota-, las famosas bases. De este hecho deriva, entre otras cosas, una idea bastante extendida hasta hoy mismo entre la población española, esto es, que los Estados Unidos ayudaron al régimen franquista a consolidarse y a perdurar en el tiempo, y que poco tuvieron que ver, en cambio, con la instauración de la democracia.

La realidad, sin embargo, como casi siempre, es mucho más compleja. Powell lo muestra con nitidez y de manera brillante en El amigo americano. Aunque el volumen trate sobre todo de lo ocurrido a partir de 1969 –con la llegada de Richard Nixon y Henry Kissinger a la Casa Blanca y la proclamación de Don Juan Carlos como sucesor de Franco a título de Rey-, tanto 1953 como 1959 constituyen fechas de necesario recordatorio para poder entender las relaciones hispano-norteamericanas en la segunda mitad del siglo XX. El autor, bien conocido por obras como El piloto del cambio. El rey, la Monarquía y la transición a la democracia (1991) o España en democracia, 1975-2000 (2001), y, en la actualidad, director de la Fundación Transición Española, se adentra en este nuevo trabajo en el estudio de las relaciones entre España y Estados Unidos entre 1969 y 1989. Lo que le interesa abordar, fundamentalmente, es la influencia del vínculo de seguridad de los dos países en las transformaciones políticas, no menores, ocurridas en España.

Entre 1969 y 1989 se produjeron, en ambos países, cambios significativos. Fueron, sin duda, más notables en España, que transitó desde el tardofranquismo (1969-1975) a la Monarquía parlamentaria (a partir de 1982), pasando por la etapa de transición a la democracia (1975-1982). Además del dictador Francisco Franco y el Rey Juan Carlos I, aparecen como personajes clave Luis Carrero Blanco, Carlos Arias Navarro, Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo-Sotelo y Felipe González, sin olvidar, entre otros, a José María de Areilza, Marcelino Oreja, José Pedro Pérez-Llorca o Fernando Morán. Por parte estadounidense, los veinte años analizados coinciden con las presidencias de Richard M. Nixon (1969-1974), Gerald R. Ford (1974-1977), Jimmy Carter (1977-1981) y Ronald Reagan (1981-1989). La continuidad en política exterior en las tres presidencias republicanas y la demócrata no oculta, sin embargo, algunas diferencias importantes, como pone de manifiesto Powell, en relación con el aliado español. Secretarios de Estado, como William P. Rogers, Henry Kissinger y Alexander Haig, o embajadores en Madrid, como Robert C. Hill, Wells Stabler y Thomas Enders, tuvieron por aquel entonces un papel de primer orden.

De manera paralela a las evoluciones políticas internas, aunque de ningún modo desconectadas de ellas, tuvieron lugar largas, complicadas y a veces tensas negociaciones entre ambos países sobre temas de seguridad, que se encontraban en la base de la relación oficial bilateral. Los resultados se concretaron en el Convenio de Amistad y Cooperación (1970), el Tratado de Amistad y Cooperación (1976), el Convenio de Amistad, Defensa y Cooperación (1982) y el Convenio de Cooperación para la Defensa (1988). El primero de ellos sustituyó a los famosos y fundacionales Acuerdos de Madrid, de 1953, que habían sido renovados una década después. Las bases militares norteamericanas situadas en territorio español estuvieron siempre, como seguramente no podía ser de otra manera, en el centro de todas las conversaciones y acuerdos. Se trataba, tanto para unos como para otros, de una cuestión fundamental. En ocasiones, muy especialmente en la Transición y en los primeros años de la democracia en España, las discusiones trascendieron los despachos y los Parlamentos y se trasladaron a calles y plazas. La omnipresencia del lema “OTAN no, bases fuera” en manifestaciones y protestas constituye un buen ejemplo de lo que se acaba de afirmar.

Durante mucho tiempo, las autoridades españolas no tuvieron fuerzas para redefinir los acuerdos con Estados Unidos, puesto que el reconocimiento de este país al régimen era básico. Cierto es que, con el paso de los años, la impopularidad de las bases fue creciendo, ayudada por hechos puntuales como el accidente de Palomares. Para entender algunas actitudes de los estadounidenses para con España, en aquel entonces, sobre todo a nivel de implicación con el proceso democratizador, deben tenerse en cuenta, como bien señala el autor, los propios problemas políticos internos de las administraciones Nixon y Ford. A partir de 1976 cambian las cosas, con un respaldo importante a Don Juan Carlos y a la instauración de un régimen democrático. El embajador Stabler, cuyos interesantes telegramas e informes son parcialmente reproducidos en el libro, tuvo un papel muy destacado. Henry Kissinger aconsejó a las autoridades españolas: “¡Vayan despacio!”. A lo largo de la segunda mitad de los setenta y primera de los ochenta, el objetivo de los norteamericanos fue el de anclar definitivamente España en Occidente, a través del ingreso en la OTAN y un nuevo marco de asentamiento de las bases militares. Los esfuerzos de Suárez y Calvo-Sotelo y, a partir de 1982, de González para redefinir las relaciones con el “amigo americano” fueron muy notables. Según los datos e informaciones que nos ofrece Powell, queda reafirmado el papel decisivo de la Corona en la Transición.

Una mención muy especial merece el apartado de las abundantes fuentes utilizadas para elaborar este estudio. El autor ha tenido acceso a documentación recientemente desclasificada y, en la mayor parte de los casos, inédita. Destaca, en este sentido, la procedente de instituciones de los Estados Unidos, en especial, el Departamento de Estado y el Consejo de Seguridad Nacional, que permiten a Charles Powell una reconstrucción minuciosa de la percepción estadounidense de las evoluciones de los lazos bilaterales en aquellas dos décadas. La consulta de los fondos y los sitios de internet de la Richard M. Nixon Library, la Gerald R. Ford Library, la Jimmy Carter Library y la Ronald Reagan Library, como reconoce el propio autor, ha resultado fundamental. Sin olvidar, está claro, la documentación generada por la diplomacia española, que se encuentra en el Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores, en Madrid. Las entrevistas con algunos de los actores de los acontecimientos y procesos estudiados no podían faltar. Sobresalen, entre todas ellas, las mantenidas con el que fuera embajador norteamericano en España, entre 1975 y 1978, Wells Stabler.

Entre la fotografía del abrazo, en 1959, entre Franco y Eisenhower en Torrejón, a la que se hacía alusión en el inicio de esta reseña, hasta la de unos sonrientes Ronald Reagan y Felipe González en La Moncloa –o las de Nancy, la esposa del primero, arrancándose por sevillanas-, en 1985, pasando por la del flamante Rey Juan Carlos I pronunciando un discurso en una sesión solemne del Congreso norteamericano, en 1976, que se reproduce en la portada del libro, transcurre una larga, compleja y apasionante historia: la de las relaciones entre España y Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX. Charles Powell se ocupa de contárnosla, con rigor e inteligencia, en El amigo americano, una obra que solamente puede ser calificada como excelente.

Por Jordi Canal
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