24 de febrero de 2020, 5:52:07
Sociedad

lo importante es que el niño aprenda divirtiéndose


Aprender jugando y cuanto antes, claves para que los niños dominen el inglés


Nadie duda de la importancia de hablar y dominar el inglés y cualquiera sabe lo conveniente que resulta aprenderlo desde pequeño, pero ¿cuál es el momento más adecuado para empezar a enseñar un idioma a un niño? ¿Cómo hay que hacerlo? ¿Puede ser contraproducente saturarle con varios idiomas?


¿Quién duda todavía de la importancia de hablar inglés? Ha costado, pero España se ha concienciado de la necesidad de aprender un segundo idioma y ha dado pasos significativos con la incorporación de colegios bilingües y canales de televisión con versión original. Sin embargo, queda mucho todavía para que nuestro país alcance el nivel de inglés que se habla en otros países europeos y se hace cada día más imprescindible tomarse la cuestión en serio. Así, ¿cuál es el momento más adecuado para empezar a enseñar un idioma a un niño? ¿Cómo hay que hacerlo? ¿Puede ser contraproducente para un menor saturarle de idiomas?

El responsable de Desarrollo de Negocio de la Línea Junior de Vaughan, Lee Golding, ha explicado a EL IMPARCIAL que “el aprendizaje de un segundo idioma debe abordarse cuanto antes” y añade que “los niños tienen una capacidad sorprendente para imitar sonidos y son capaces de reproducir una palabra como un nativo”. Considera que es fundamental que se acostumbren a escuchar de manera natural los acentos, por lo que “se puede exponer a un bebé a este tipo de sonidos mediante la reproducción de un CD que contenga voces nativas”. Así, insiste, “cuanto antes se empiece el aprendizaje de una segunda lengua, menos esfuerzo costará”.

Edad más conveniente
Por otra parte, Golding apunta que “si la lengua materna del padre o de la madre es otra diferente al español, desde el primer día de vida se le debe hablar al niño en ese idioma para que lo incorpore como algo natural”. “Si no es el caso –indica–, a los cuatro años es una edad buena para que se inicien en el inglés”.

Pero para hacerlo, recuerda, “la mejor forma de aprender algo es divirtiéndote” y pone como ejemplo la línea Vaughan Junior, que se orienta a las dinámicas y a los juegos en el aula. Además, destaca la importancia de que los profesores sean expertos motivadores capaces de crear un clima en el que el alumno aprenda “sin darse cuenta”.

El responsable de Desarrollo de Negocio de la Línea Junior de Vaughan recuerda a su jefe, Richard Vaughan, cuando afirma que “el profesor es la figura más importante en el aprendizaje”, ya que “si el profesor es mediocre y no sabe motivar, el esfuerzo y las ganas por mejorar no van a aparecer en el alumno, que identificará el inglés con el aburrimiento”.

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Varios idiomas a la vez
Sobre si es aconsejable que un niño pequeño, que además no domina todavía el idioma materno, aprenda varios idiomas a la vez, Lee Golding tiene claro que “lo que no hay que hacer es saturarlo y presionarlo. Tienen que percibir que es divertido y hay que dejar que el idioma penetre por sus poros sin estrés”. En este sentido, señala que una buena idea es “acostumbrarle a ver los dibujos animados en inglés para que asocie un momento de distracción con un idioma”.

Igualmente, aclara que “es bueno para el desarrollo del cerebro que un niño aprenda idiomas y es independiente de su dominio de la lengua materna”, por lo que “se puede compaginar el aprendizaje de varios idiomas a la vez”. La cantidad de idiomas a la que se puede someter a un niño depende de cada caso: “Hay niños que pueden aprender varios idiomas simultáneamente, hasta tres o cuatro, como es el caso de los niños españoles que aprenden inglés conjuntamente con el español y el dialecto de su región”.

No obstante, matiza, “hay niños que no poseen estas habilidades y deben enfocar el aprendizaje al desarrollo de su lengua materna y quizás una lengua más”. No desanima a ningún padre que quiera potenciar este aspecto en la enseñanza de sus hijos porque “siempre se pueden ir introduciendo más idiomas a lo largo de la infancia, que no dura sólo hasta los 5 años, sino más bien hasta los 10”. Señala que a esta edad los niños son más conscientes de estar aprendiendo un idioma nuevo, pero “con la metodología y la motivación correcta se puede conseguir cualquier objetivo”.

¿Puede ser contraproducente para el menor?
Para terminar, el responsable de la Línea Junior de Vaughan indica que si hablamos de la posibilidad de saturar al menor con tanto idioma, “siempre es contraproducente independiente de la edad ya que la saturación tiene en sí una connotación negativa; da igual con qué nos saturemos, cuando uno está saturado, no le apetecerá más esa cosa y le provocará un rechazo, sea un idioma, comida o cualquier otra cosa”.

Por todo ello, concluye, para sacar el mayor rendimiento lo más importante es “que aprendan de manera divertida, sin presiones, relacionando ese segundo idioma con el juego y que sientan el gusto por el idioma a través de un profesor que les motive y les impulse”.
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