18 de enero de 2020, 5:32:09
Opinion


Chávez, con el mando a distancia



El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha sido uno de los grandes protagonistas de esta semana. Los interrogantes sobre su salud, sumados a su activa presencia en la popular red social Twitter y sus participaciones telefónicas en la estatal Venezolana de Televisión, han sembrado el terreno de los rumores, pese a que el mandatario ha llegado a afirmar de que se encuentra tan bien físicamente que “corre por los pasillos” del hospital Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (Cimeq) de La Habana.

Está claro que el paciente presidencial no quiere tomarse una licencia de baja médica para dedicarse a su recuperación, y prefiere seguir gobernando con “mando a distancia” a través del teléfono y la red de microblogs en donde aprueba fondos para sus Misiones (obras sociales).

Chávez no quiere ceder un milímetro de poder, aún cuando la Constitución venezolana contempla medidas para ausencias por enfermedad y existe la figura del vicepresidente Ejecutivo, para evitar los vacíos de poder e incidentes que puedan amenazar el orden institucional.

Sin embargo la presencia digital y telefónica del mandatario no ha servido de mucho para aplacar los rumores y las dudas sobre su salud. De nuevo el misterio de su enfermedad inunda de incertidumbre al pueblo venezolano. Los medios de comunicación extranjeros, sobre todo ‘O Globo’ y El Nuevo Herald, aportan más luces sobre la evolución del teniente coronel retirado, que sus colaboradores, y las informaciones apuntan a un diagnóstico menos favorecedor que el que quiere hacernos entender el gobierno de Miraflores.

¿Quién dice la verdad? No se tendrá de todo claro hasta que llegue los resultados de los análisis elaborados por el Hospital Sirio Libanés de Sao Paulo, centro tratante de Luiz Ignacio Lula da Silva, Dilma Rousseff y Fernando Lugo, que ofreció sus servicios a Hugo Chávez y que éste rechazó por no reunir los requisitos de “privacidad y seguridad” que el caudillo demandaba.

Mientras tanto, las redes sociales continuarán siendo un polvorín de diagnósticos y Chávez seguirá gobernando en modo 2.0, hasta que le den el alta, ya que independientemente de cuál sea el cuadro médico del Jefe de Estado, él buscará hacer su campaña presidencial para las elecciones del 7 de octubre, cuéstele lo que le cueste.
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