29 de enero de 2020, 3:51:00
Opinion


Chávez-Castro, la foto del ocaso



La imagen en la que puede verse a Fidel Castro y Hugo Chávez departiendo amistosamente en La Habana es algo más que una simple foto. En los regímenes totalitarios, la salud de sus dirigentes es casi una cuestión de estado, dado el personalismo que los caracteriza. Sobre el papel, es Raúl Castro quien detenta el poder en Cuba, aunque la influencia de Fidel es todavía notoria. En Venezuela, sin embargo, todo pasa por Chávez, donde nada se mueve sin su consentimiento.

En cualquier país democrático, la enfermedad de sus líderes políticos tiene un tratamiento informativo adecuado. En los que no lo son, la información se sesga a conveniencia del gobierno de turno, como es el caso. La enfermedad de Chávez no tendría nada de anormal si no fuera porque él mismo se ha encargado de convertirla en una baza propagandística al servicio de su causa: primero, ninguneando a los servicios sanitarios nacionales para ir a tratarse a Cuba y, segundo, jugando al despiste con sus propios partes médicos. El pueblo venezolano tiene derecho a saber cuál es el estado real de salud de su presidente y si hay en marcha un posible plan de transición de poder.
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