15 de septiembre de 2019, 7:40:05
Opinion


Mas chantaje, la mascletà de Espanya

José Antonio Ruiz


En una de sus ensoñaciones, Arturo Mas, emulando a Marianne con barretina, acabará gritando “Viva Cartagena” desde lo alto de la torre del parque de bomberos del Tibidabo, enarbolando la manguera en plan machote, signo inequívoco de virilidad impostada, como si fuera el mástil flácido de la bandera pirata de la nueva República bananera.

Crónicas del desamparo. Se encuentra el fresco perdido de Leonardo. Juncker, el presidente del Eurogrupo, siguiendo el guión del paripé previamente pactado, sobreactúa como un actor aficionado fan de Jack Nicholson, y estrangula en público a De Guindos, que se hace el muerto zombi, con un retorcimiento de pescuezo que ya quisieran para sí Chuck Norris y Jackie Chan. Cristóbal Montoro, a lo Darth Vader, se pone guasón a costa del nuevo sablazo que nos va a dar con la espada láser de La Guerra de las Galaxias y se permite parafrasear, en plan vacilón, a Benjamin Franklin: «Nada hay tan seguro en la vida como la muerte y los impuestos». El Solitario declara ante el juez: «Yo no atracaba bancos, expropiaba sus depósitos». William White, presidente de Economía y Desarrollo de la OCDE, se sincera, perplejo, en Expansión: «Es sorprendente que tan pocos banqueros hayan ido a prisión». Se cumplen cuarenta años de El Padrino, pero a pesar del tiempo transcurrido, hoy hay más nostálgicos de la figura de Don Vito Corleone que gánsteres en la ciudad de Nueva York en los años 40. Un hombre ha sido detenido en Murcia el muy cabrón por forzar a su novia a que se hiciera un tatuaje con su nombre. Los censores y guardianes del decoro de la UE niegan el registro como marca al aguardiente de orujo “Hijoputa”.

Hace tiempo que España dejó de ser “El jardín del amor”, nombre más propio de un puticlub decadente de carretera nacional que de un sex shop como el que acaba de abrir un ex predicador protestante holandés con la perversa intención de que los parroquianos de voluntad quebradiza ardan de puro vicio en el infierno del pecado.

Ajeno al remordimiento de conciencia, el ministro de Hacienda, que cada día se anda con menos remilgos, ha disimulado lo justo para anunciar que la reducción adicional del déficit del 0,5% pactada con Bruselas recaerá principalmente sobre la Administración Central del Estado, a través de «renuncias de proyectos de gastos» e «instrumentos fiscales equilibrados». (…) ¡Démonos por jodidos!

Estando como está el ambiente tan encabronado, se entiende que a Rajoy ni se le pase por el cacumen aceptar la invitación de Rita, mujer eco-blue, para subirse a contemplar la mascletà fallera desde el balcón del ayuntamiento de Valencia. Otro gallo cantaría si en lugar de Barberá hubiera sido Jessica Biel quien le hubiese susurrado al oído “Mariano, a mis pechos”. (…) Político, profesión de riesgo. Contribuyente, profesión de “tontolaba”. Cortita y al pie.

Este cronista está en condiciones de aceptar con resignación inconsolable que los editores hayan tomado la determinación de dejar de imprimir la Enciclopedia Británica; los bosques de la esquilmada selva brasileña lo agradecerán. Pero que nos tomen el moño dando por hecho que andamos justos de luces de Bohemia desmintiendo la subida inminente del recibo de la luz para desmentir el desmentido después, no tiene un pase, canario (Soria, José Manuel). Al tiempo, los propagandistas ministeriales acabarán echando la culpa del “no hay más remedio” a los jueces del Supremo. España, perro Lazarillo de Tormes, a ciegas.

Aquí sólo tienen inmunidad con el Fisco y la Seguridad Social los clubes de fútbol. Adeudan más de mil millones de euros a las exhaustas arcas públicas, pero no hay político con cojones para ponerle el cascabel al gato. ¿Opio del pueblo? (…) Droga dura. Me permito recomendar la lectura de Fútbol, Pan y Circo. La metáfora patriótico-deportiva de España. Porque yo aquí he venido, como el inolvidado Umbral, a hablar de mi libro y de cosas serias, no del bulo a cuenta del casamiento estival de Iker Casillas y Sara Carbonero, que esa sí que es una pena máxima desde el fatídico punto de penalti.

Pero no perdamos el rumbo de la columna por el camino del oremus de la frivolidad. Aun estando lloviendo ranas como en la pedanía alicantina de El Rebolledo hará cosa de un lustro, el problema más grave que tiene España no es la enésima subida del alcohol de garrafón, del tabaco de picadura y del depósito de diesel. Lo que está en juego no es el Estado del Bienestar, que también, sino el Estado en sí mismo. No es Europa la que pone en riesgo la soberanía nacional, sino el chantaje del cantonalismo catalanoide.

A Artur Mas le hubiera hecho ilusión ser “chico Loewe”. Pero como la naturaleza se excedió en quijada, lo que de verdad le pone es seguir con la matraca del concierto fiscal, dando por hecho que la presidenta del PP de Catalunya, criatura cotorra de verborrea frenética, en lugar de retirarle el saludo, le va a seguir haciendo caricias en la chepa. Alicia en el país de las maravillas.

El emperadorcito de Las Ramblas no ambiciona la autodeterminación, ni mucho menos la independencia ¡qué pereza! Pero como su mentor, de nombre Jorge y de apellido Pujol, suele tener una inusitada propensión a tirarse al monte, como las cabras, y ahora, limitado de imaginación, se ha inventado lo de la Ley de Consultas no Referendarias para comerle la moral a Rajoy y pedirle la luna, si pudiera, a la menor muestra de debilidad de Mariano.

¿España plural? (…) España cavernícola, Los Picapiedras, de pactos fiscales, conciertos vascos, privilegios forales y demás mamoneos. Y al resto de la tropa, que le vayan dando por el mendrugo.

El abajo firmante no gusta ni de tremendismos ni de maximalismos; con el debido respeto, prefiero dejar los arrebatos de exaltación huertana para otros colegas más impetuosos de palabra, obra y omisión. Pero una cosa es mantener la compostura inherente al sentido común, y otra salir silbando al más puro estilo arriolesco.

Querido Mariano, sabes bien que no se puede estar un poquito embarazada. O se está preñada o no se está. Así que deja que me ponga estupendo para recordarte, por si has perdido el juicio y el rumbo con las adulaciones de tanto lisonjero, que el mayor tesoro para un demócrata no es la cartera. Aun siendo tu César y yo un insignificante siervo, permíteme que te diga que a mí me preocupa más la libertad que la unidad de España.

No sé si como dice Rosa Díez «es la hora de refundar el Estado», por la vía expeditiva de dar con la puerta en la trompa del hocico a todos aquellos que quieren seguir arrogándose competencias del Estado central, en detrimento de la igualdad de todos los españoles.

Tampoco tengo muy claro si este “pifostio” que tenemos se arregla suprimiendo diputaciones, fusionando ayuntamientos como si fueran bancos en quiebra y desmontando el perverso estado de las autonomías, tan malo como la democracia, pero el menos malo de los males conocidos.

Los extremos rara vez conducen a alguna parte, pero la falta de determinación cuando la ocasión lo requiere es “virtud” propia de cobardes. No se trata, en fin, de tener un antediluviano subidón jacobino, ultraconservador y centralista; pero sí de zanjar, ahora que puedes, pues difícilmente te vas a ver en otra, el despilfarro de tantas administraciones públicas, reinos de taifas y la santa madre que los parió. La estructura actual del Estado es infumable; y no teníamos bastante desgracia que parió la abuela a costa del ardor desaforado del independentismo de feria, que está pidiendo a gritos que alguien lo ponga en su sitio. Dos pájaros a tiro, sin necesidad de disparar un solo tiro, sino por la vía pacifista del BOE, que para eso está.

Comprenderás, querido Arturo, que en medio de tanta banalidad, sólo encuentre consuelo en Anita, pues qué sería de nosotros sin las aportaciones sesudas que hace con sus razonamientos profundos La Obregón, que a la vejez viruela también publica sus Memorias: «Me gustas mucho, pero tengo novia», dice que le dijo Spielberg en un calentón.

La Elegía de España. No habrá quién te llore cuando hayas muerto. España, de cuerpo presente: entre todos la mataron y ella sola se murió.
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