14 de julio de 2020, 12:13:08
Opinión


MATAS, CONDENADO

Luis María ANSON


Tengo el mejor criterio personal de Jaume Matas. Es un político trabajador y eficaz. Destaca en él el sentido de la moderación. He asistido a su proceso y juicio otorgándole en todo momento la presunción de inocencia. Pero concluyó la presunción. Ha sido condenado por la Audiencia de Palma de Mallorca.

Seguramente Matas recurrirá la sentencia y ojalá instancias superiores reparen el baldón que sobre él acaba de caer. No quiero entrar en el fondo de la decisión judicial pero es necesario respetar lo que le juez ha sentenciado. Un presidente de comunidad autónoma, militante del Partido Popular, ha sido condenado por delitos muy graves en el ejercicio de su función política. La ley es la ley para todos. En este Estado de Derecho que es la Monarquía parlamentaria española, la Justicia, que se administra en nombre del Rey, debe ser igual lo mismo para el político encumbrado que pare el peón de albañil.

Jaume Matas le ha hecho un flaco favor a su partido y ha echado un borrón sobre la clase política española, tan denostada por la opinión pública. Para los que tienen formación cristiana, la actitud ante Jaume Matas no puede estar más clara: odiar el delito y compadecer al delincuente. No seré yo el que cargue las tintas sobre el político escarnecido. Tampoco seré yo el que justifique unos delitos doblemente lamentables por el cargo público que Jaume Matas desempeñaba.
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