26 de enero de 2020, 1:40:49
Cultura

Crónica cultural


[i]Todo a mil[/i] (Galaxia Gutenberg), de Javier Gomá


El filosofo Javier Gomá reúne en Todo a mil, sus microensayos, no mayores de mil palabras, sobre cuestiones del ser humano, moderno, y sus preocupaciones actuales. Además, la Universidad de Salamanca descubre grandes tesoros literarios al catalogar la biblioteca de Miguel de Unamuno.


Microensayos, el arte de la brevedad, de decir todo o casi todo, en mil palabras. Así es Todo a mil (editorial Galaxia Gutenberg), el último libro de Javier Gomá Lanzón (Bilbao, 1965) cuyo objetivo es “en un millar de palabras, introducir al lector en la almendra de la reflexión filosófica”. Gomá es doctor en Filosofía y licenciado en Filología Clásica y en Derecho. Fue el número 1 de la promoción en las oposiciones de 1993 al cuerpo de Letrados del Consejo de Estado. En 1996 empezó a trabajar en la Fundación Juan March, de la que en 2003 fue nombrado director, cargo que ocupa actualmente. Por su primer libro, Imitación y experiencia, obtuvo el Premio Nacional de Ensayo 2004. Es autor también de Aquiles en el gineceo y también ha dirigido el volumen colectivo Ganarse la vida.

Ahora, reúne estos 33 microensayos sobre nuestra sociedad, civil y laboral, y sobre las preocupaciones que nos acechan, día tras día. También las que acechan a los intelectuales, como ¿qué es la vocación literaria?, ya que Gomá escribe desde su propia experiencia, de temas que le han preocupado a él, en un primer momento. En el libro aborda cuestiones filosóficas como la sabiduría frente a la inteligencia. Otras se acercan al problema desde perspectivas algo humorísticas, como el beneficio de estar sentado o la molesta tendencia a la sinceridad excesiva. Con ironía, inteligencia y citas literarias que vienen muy bien al caso, Javier Gomá nos introduce en la filosofía de hoy en día, en el intelecto, acercando al lector a cuestionarse sobre asuntos serios y relevantes de nuestro momento para vivir mejor, pensar mejor y entender las preocupaciones de un hombre moderno, mejor.

Además, por seguir hablando de filósofos, en la Universidad de Salamanca tiene Miguel de Unamuno su archivo. Se acaba de catalogar todo este legado y gracias a ello se han descubierto grandes tesoros. Allí fui yo misma hace muchos años a investigar las cartas que se cruzaron entre Unamuno y Jean Cassou, hispanista francés que le acogió en París durante el año que estuvo exilado. Un conjunto que ronda los 6.300 volúmenes entre libros y revistas, pertenecientes a su biblioteca personal. Todos ellos con notas hechas por el filósofo en textos extranjeros, como las ediciones que se encuentran de clásicos grecolatinos, textos de Horacio, Tito Livio, Lucano, Lucrecia y Nepote. Al final de cada libro, Unamuno escribía pequeños resúmenes de lo que acababa de leer.

Además, se ha descubierto el importante tratado para la filosofía de las ciencias de Francis Bacon, Novum organum scientiarum, edición de 1779, de la que solo se conocen otros tres ejemplares en bibliotecas universitarias españolas, además del salmantino, así como cuatro volúmenes de los ocho que formaban la magnífica edición de las obras completas de Juan Luis Vives. La mayoría de los títulos de esta biblioteca unamuniana que se han descubierto son verdaderos rarezas y por tanto tesoros humanísticos.

Y, para terminar con un toque de teatro, a partir de este jueves y durante cuatro días, se podrá ver la última obra de Paloma Pedrero En la otra habitación en el Teatro Tribueñe, en Madrid, previa a la temporada de tres semanas que hará la obra en el Teatro Conde Duque, del 27 de marzo al 15 de abril. Paloma Pedrero ha sido nominada al premio de Teatro Valle Inclán que se fallará a principios de abril.
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