18 de septiembre de 2021, 21:03:48
Economía

Los sectores que pueden sacar pecho


¿Qué se fabrica en España?



Turismo y servicios se sostienen; cayó la construcción, que ya no es el motor del país -ha destruido 1,6 millones de empleos- ni el espejo en el que mirarse. Ni siquiera conviene esperar un renacimiento en un largo tiempo, coinciden los expertos. La clave reside en explorar necesidades y cubrirlas. En ser los primeros en ofrecer un buen diagnóstico del mundo que se abre durante esta crisis y en los años posteriores a ella y actuar en consecuencia.

En esta nada sencilla tarea de análisis, uno de los primeros conceptos que vienen a la mente es Internet. Las cifras son tozudas y constatan que la mayor parte de los negocios prósperos en esta adversidad global guardan relación con la Red. La economía se digitaliza, como han concluido responsables políticos europeos. Bruselas indica que entre los países con esta economía digitalizada no figura España en los primeros puestos. Sí Gran Bretaña, Alemania y Francia, todos ellos por detrás de Estados Unidos y China. Trabajar en esta laguna es obligado. "Los jóvenes necesitan apreciar los aspectos profesionales del nuevo mundo", opina Antonio Tajani, comisario europeo de Industria y Emprendimiento. "Esto es más importante que nunca en el actual contexto y es crucial para aumentar la creatividad que favorezca el espíritu empresarial y la creación de nuevas empresas", sostiene.

Efectivamente, como ha explicado a EL IMPARCIAL Vicente Cuñat, de la prestigiosa London School of Economics, hay que "enfocar" más allá de la industria manufacturera. De hecho, se espera que los puestos de trabajo en Europa para personas altamente cualificadas aumenten a 16 millones para el 2020, mientras que aquellos para trabajadores poco cualificados se reducirán a cerca de 12 millones. Para competir dentro y fuera del continente, nuestro país ha de aumentar esfuerzos en habilidades digitales y TI entre los jóvenes para convertirlos en miembros productivos en el mercado laboral mundial.

Defiende Cuñat que los gobiernos y los académicos no son quienes deben detectar las oportunidades de futuro pero sí quienes faciliten que, una vez descubiertos estos caminos, no haya trabas administrativas o de acceso a créditos, en definitiva, "quienes creen las condiciones para que podamos subir a la ola cuando llegue". En este sentido, pone Alemania como ejemplo y destaca su mercado de trabajo, más preparado, a su parecer, para que las iniciativas despeguen. El experto explica también la dualidad del sistema empresarial español, con gran número de pequeñas y medianas empresas y un reducido número de las que superan los 500 trabajadores, aquellas que comúnmente trascienden de lo nacional.

Gerard Llobet, profesor asociado del Centro de Estudios Monetarios y Financieros (CEMFI), centra su discurso a este periódico en las patentes: "En España se patenta menos que en los que pueden ser nuestros países de referencia. Industrias que a nivel internacional concentran un gran número de las patentes concedidas -medida habitual de innovación- en España tienen un papel mucho más secundario. Este es el caso de industrias como la química o el transporte. En cambio, en España, industrias como la alimentación y la construcción concentran una proporción muy importante de las patentes, a pesar de que en términos absolutos sus números son modestos". Apunta Llobet que en el caso de nuestro país "hay muchas innovaciones que no son patentables y por tanto difícilmente medibles", como son los casos de Inditex o Mercadona. "Siendo punteras en sus respectivas industrias no figuran en los primeros puestos en los rankings de patentes", señala.

No obstante, los datos industriales son positivos. Las cifras de facturación y pedidos arrancan 2012 en positivo, un 1,6 por ciento por encima de enero de 2011, según el INE. El motor es la energía, que ha elevado su facturación un 22,5 por ciento, seguida de los bienes de consumo no duradero. No le va bien al motor, a pesar de que España es la primera potencia europea en fabricación de vehículos industriales y segunda en utilitarios. Bosch –firma nacional- es el fabricante de componentes de automoción más admirado del mundo, según la revista Fortune, basada en la opinión de ejecutivos, directores y analistas de 698 empresas de 32 países.

El sector naval, muy fuerte tradicionalmente, se encuentra en pie de guerra en busca de la viabilidad. Como defendía Cuñat, el Estado debe facilitar las cosas. Piden los responsables de la construcción de barcos trabajar en las mismas condiciones que los socios europeos. Hacerlo con menos trabas, burocracia y, por supuesto, con financiación adecuada. Los Presupuestos del Estado para 2012 responderán en buena parte la dotación y posibilidades de los astilleros.

Un indudable punto fuerte nacional es el armamentístico. Séptimos exportadores mundiales, por delante de potencias como Israel. Las ventas se han multiplicado por tres en los últimos cinco años. Al alza también el sector verde, que ha aumentado su facturación un 102 por ciento desde 2005 y cuenta con 7.780 sociedades, que se asientan sobre todo en Cataluña, Madrid, Andalucía y Comunidad Valenciana. Un cuarto pilar es la creación de órganos bioartificiales para trasplantes con células madre –nuestro país está en la vanguardia en este campo de investigación-. Consiste en vaciar órganos no aptos de su contenido celular y 'recelularizarlos' para poder llevar a cabo un trasplante. España lidera esta carrera por solucionar dos problemas: la escasez de donantes y el rechazo del órgano trasplantado por parte del paciente.

Manufacturera o no, la industria sabe el camino y cuenta con ejemplos a celebrar. Los distintos sectores piden la eliminación de barreras y pocos son los que no apuntan a Alemania como modelo a seguir. Internet es generador de empleo e iniciativas fértiles, pero no la panacea ni sinónimo de éxito. Sin embargo, sí sostienen los expertos consultados que la Red "amplía el abanico de sectores en potencial crecimiento futuro" y hay que sacar partido de ello. España es mucho más que construcción y tiene en las oportunidades a emprendedores e investigadores un salvavidas que no debe obviar. Sería imperdonable no subirse al tren de los que avanzan aún incluso en contexto de crisis.
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