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| Opinión | |||
ETA aún existe |
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Antonio Basagoiti, líder del PP vasco, afirmaba ayer que “quien decide la política del fin de ETA es el Gobierno de la nación”, en referencia al cúmulo de ingerencias que está habiendo de un tiempo a esta parte. Falta todavía un año para las elecciones vascas, pero desde hace ya tiempo que PNV y PSE calientan motores. Lo hacen mirando de reojo a Bildu y Amaiur, a sabiendas de las expectativas de voto que tiene la izquierda abertzale. Expectativas que, dicho sea de paso, fueron posibilitadas por el señor Zapatero cuando aún estaba en el poder, facilitando a ETA que volviera a tener presencia en las instituciones. Ahora, las consecuencias las pagaremos entre todos. Y las declaraciones de Basagoiti alertan sobre la deriva que han tomado nacionalistas y socialistas vascos, más tendentes al acercamiento al brazo político de ETA que a su aislamiento. Conviene recordar que la banda terrorista ni se ha disuelto, ni ha entregado las armas ni ha pedido perdón. De hecho, las últimas detenciones de etarras practicadas en suelo francés revelan que la banda sigue aún activa. Y el discurso de su brazo político, por más que de vez en cuando haga algún guiño ficticio de cara a la galería, tampoco ha variado ostensiblemente. Es mucho el tiempo que lleva oyéndose el argumento de que “algo se mueve en el entorno de ETA”, casi tanto como el que lleva dicho entorno sin condenar de manera clara los atentados perpetrados por los suyos. Es posible que haya algunos dentro de la izquierda abertzale que prefieran la vía política que la terrorista, pero para ello han de aceptar las reglas del juego democrático. Reglas que pasan por abominar de los que no respetan el derecho a la vida, condenar sus actos y pedir su disolución. Hasta que eso no se produzca, el resto sobra. |
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