22 de noviembre de 2019, 21:43:08

Crónica económica


Ya no nos ponemos malos en el trabajo



Según una encuesta conducida por la agencia de trabajo Randstad, “ocho de cada diez profesionales reconocen que pasan más horas de las establecidas en su puesto de trabajo”. Lo cual es llamativo, pero casi lo es más que la cifra “adquiere un mayor significado si se compara con el último sondeo realizado. En sólo dos años ha aumentado en España el presentismo en cuarenta puntos porcentuales, lo que supone pasar del 45 por ciento registrado en 2010 al 85 por ciento actual”. El “presentismo” no existe. Al menos en el diccionario. Pero está claro lo que quiere decir el informe con ese palabro. El profesional más abocado a esa situación es un varón joven y con estudios básicos.

Seis de cada diez trabajadores aumenta el número de horas por el miedo a ser despedido. El 24 por ciento lo hace porque parte de sus compañeros han sido despedidos y tienen que cubrir el trabajo que ellos hacían. Y el resto, un 15 por ciento, no ha aumentado el número de horas de trabajo. Lo curioso es que, salvo quizá en el caso de ese 24 por ciento, el aumento del número de horas trabajadas no tiene nada que ver con el aumento de la productividad. Son horas fachada, para mostrarle al jefe que está en el trabajo.

Este es un hecho desgraciado, porque a lo que deberíamos tender es a aprovechar el máximo las horas en el trabajo, y no alargar las horas que pasamos allí. Esto permitiría conciliar la vida personal y laboral, mejoraría la división del trabajo en el hogar y tendría otros efectos positivos sobre la productividad de los trabajadores y sobre nuestro bienestar material.

Ahora bien, tendríamos que cambiar costumbres fuertemente arraigadas, como las largas comidas, con sobremesa. Dice la agencia de trabajo: “Mientras que en países como Alemania, Francia o Bélgica, entre otros, el horario laboral concluye entre las 17.00 y las 18.00 horas, en España la jornada termina a las 19.00 horas. Otro punto es el relativo al tiempo destinado a comer. Si en Europa suele ser de media hora, en nuestro país se amplía hasta los noventa minutos o las dos horas inclusive”.

Pero esta evolución también ha tenido un aspecto positivo. Según los datos de la Seguridad Social, recogidos por Randstad, “en 2010 hubo 24 bajas por cada 1.000 trabajadores, frente a las 29,9 de 2007”. Por otro lado, “la Encuesta de Coyuntura Laboral de 2011 también va en esta línea. Durante el segundo trimestre del año pasado se contabilizaron de media por profesional 0,2 horas de absentismo no justificado, frente a las 0,5 de 2007”.
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