23 de septiembre de 2019, 13:05:30
Opinion


RAJOY NO PUEDE OCULTAR SU IRRITACIÓN

Luis María ANSON


Mariano Rajoy ha dado instrucciones para que los dirigentes del PP subrayen la “victoria” del partido en Andalucía. Como ejercicio de voluntarismo político está bien. El presidente, sin embargo, sabe mejor que nadie que la realidad es otra. Tras la victoria del 20-N, se daba por descontado el triunfo en Andalucía, es decir, que el PP gobernaría en la Comunidad. No ha sido así. Arenas se ha quedado lejos de la mayoría absoluta. El fracaso de Rajoy ha sido considerable.

Y, claro, el presidente está irritado, de forma especial contra los responsables de los servicios que le informaban, semana a semana, de la mayoría absoluta que Arenas alcanzaría en Andalucía. Y ahora resulta que en solo tres meses, el PSOE, tras el desastre del 20-N, se ha recuperado ante la opinión pública, permanece en la gobernación de Andalucía y puede recuperar Extremadura y Asturias. Mal asunto para el crédito personal de un hombre que obligadamente debe tomar y gestionar medidas antipopulares en los próximos meses.

Mariano Rajoy ha demostrado ser un excelente gestor. Fue un ministro diez y será un magnífico presidente del Gobierno. El gran revés sufrido en Andalucía y en Asturias no le apartará de llevar adelante lo que es imprescindible para la estabilidad económica de España. Pero los que le rodean no pueden seguir encantados de la vida, recreándose en las mieles del poder, sin darse cuenta siquiera de que en solo cien días han dilapidado una parte considerable del capital político conquistado el 20-N.
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