21 de noviembre de 2019, 22:48:33
Opinion


UNA PENA, LA ULTRAIZQUIERDA MANIPULA EL 15-M

Luis María ANSON


Hace un año, el 15-M irrumpió en la vida española como un viento liberador. Era la reacción de una parte de la sociedad contra la voracidad de los partidos políticos y de los sindicatos, contra los abusos del capitalismo salvaje, contra la corrupción de la democracia. La sociedad civil le plantaba cara sin violencia a la clase política, a la casta sindical. El 15-M recibió el apoyo de muy varios sectores sociales y no solo de gente joven.

Un año después, el movimiento ciudadano está controlado en parte considerable por extremistas de izquierda, que han desembarcado con sus símbolos, sus banderas y sus puños en alto. De ellos procede la financiación sustancial del 15-M y también la organización de los actos. El desencanto se ha hecho general y muchos de los que se sumaron a las manifestaciones del año pasado se han quedado en sus casas.

Tal y como están las cosas, el 15-M terminará convirtiéndose en una pieza más del agitprop comunista y del extremismo anarquista. Una lástima, porque la sociedad española necesitaba y necesita que, desde dentro, se denuncie el espectáculo de corrupción y voracidad de los partidos políticos y de los sindicatos, los abusos de esa forma de capitalismo que, incentivado por la globalización, están haciendo estragos.

No sé si será posible que los responsables auténticos del 15-M se desembaracen de la manipulación de la extrema izquierda y retornen a la autenticidad y a la sinceridad que tantas simpatías granjearon al movimiento en sectores muy varios de la sociedad española.
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