17 de agosto de 2019, 18:56:58
Cultura

sala garaje lumière, 17 y 18 de mayo


Amor y humor para asistir al nacimiento de [i]Una nueva mujer[/i]


Este jueves se estrena en la Sala Garaje Lumière de Madrid el montaje Una nueva mujer, la primera adaptación de la obra homónima del dramaturgo Alfonso Vallejo, dirigida por Valery Tellechea y en la que cinco mujeres divagan sobre su condición actual en un tú a tú con el espectador con el humor como invitado especial.


La mujer ya no es lo que era. Así de simple y complicado es el cemento que une los cinco monólogos de la obra Una nueva mujer, primera adaptación del texto homónimo del dramaturgo Alfonso Vallejo que este jueves llega a la sala Garaje Lumière de Madrid de la mano de la directora Valery Tellechea. Cinco mujeres del siglo XXI se presentan ante el público con el humor por bandera para poner de manifiesto cómo ha cambiado la mujer en sociedad, en sus relaciones personales y en torno a las ideas tradicionales de poder.

“No son mujeres perfectas ni imperfectas, sino mujeres reales colocadas en situaciones extremas”, explica Tellechea en una entrevista con este periódico. “Lo que mejor define a esta nueva mujer es la manera en que afronta esas situaciones, con mucho humor”, continúa.

La propia Tellechea, además de asumir la adaptación del texto y la dirección de la obra, interpreta a una de estas cinco mujeres, Milagros, que deja el amor que tiene por otro que aún no ha conseguido y, de alguna manera, “dice adiós, se da por vencida”. A través de su historia se presentan ante el espectador el resto de mujeres, que aún no han tomado esa decisión y se encuentran encerradas en sus propias historias.

Amparo (interpretada por Natalia Garrido), enganchada a una relación desde hace 15 años, mostrará a través de su exposición la existencia de otro tipo de relaciones de poder, quizá no las más respetables ni defendibles, pero tan reales como cualquiera. Jasmín (por Zaira Montes), en una situación “bastante característica” gracias a un hombre del que se ha enamorado y por el que se ha mudado a Irak en plena invasión estadounidense. Rosana (Adriana Guerrero), una madre un tanto peculiar que cuenta el amor por su hijo y la pelea que está librando para darle todas las oportunidades; y Soraya (Virginia Riezu), el personaje predilecto de la directora por su candente actualidad, una mujer formada al máximo, con varias carreras e idiomas que no sólo no encuentra el amor, sino que tampoco encuentra trabajo “y no tiene dónde caerse muerta”.

Cinco mujeres dirigidas por una mujer en una obra que, sin embargo, no pretende dejarse llevar por un discurso feminista. “En ningún momento es una crítica al hombre ni una superposición de la mujer sobre él”, asegura Tellechea, quien explica que, además, la figura masculina está presente todo el tiempo. “Lo único que les falta a estas mujeres es el amor; todas tienen una situación amorosa que no quieren”, adelanta.

Y, entre tanta mujer, ¿qué han de esperar los hombres que se sienten en el patio de butacas este jueves? “Soy de la opinión de que biológicamente somos bastante distintos, pero también creo que en otros aspectos no lo somos tanto”, dice Tellechea, para quien “todos los hombres tienen una parte femenina” que va a conectar al máximo con la obra.

“El propio autor, Alfonso Vallejo, tiene un lado femenino muy potente, conscientemente o no; ninguna de las actrices hemos percibido nada en el texto que se corresponda a clichés asociados al pensamiento masculino”, explica la directora, quien alaba el retrato de Vallejo sobre el universo femenino en muchas de sus obras, en las que “siempre escribe de mujeres fuertes”.


La directora Valery Tellechea, las actrices Adriana Guerrero, Zaira Montes, Virginia Riezu y Natalia Garrido y, en el centro, el autor del texto, Alfonso Vallejo.


Una nueva mujer, nació de “una iluminación” durante un viaje en metro y ha crecido alimentada por las casualidades y ese fenómeno, cada vez menos común, de la suerte puesta de parte de uno.

Tellechea se muestra especialmente sensible al momento actual por el que atraviesa el teatro como manifestación cultural inmersa en una brutal crisis económica. “No están los tiempos como para grandes producciones ni grandes repartos, cinco actrices más un técnico ya es un exceso”, opina la directora, quien confiesa haber planteado esta función más como placer que como futuro sustento económico. Es muy difícil mover una obra sin una productora detrás que te sostenga o un gran cabeza de cartel; todos sabemos cómo está la situación de los ayuntamientos y en el teatro privado hay que invertir mucho”, valora.

De momento, aquello de estar en el momento adecuado en el lugar adecuado ha servido para colar Una nueva mujer en la programación del Garaje Lumière después de que otra compañía se cayera de una programación ya cerrada. Por el momento, y a la espera de buscar nuevos horarios o espacios, dos únicas funciones, el jueves 17 y viernes 18 de mayo, ofrecen una cita con una comedia cargada de contenido, reflexiones, historias personales y humor.
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