14 de noviembre de 2019, 10:07:12
Sociedad

crónica salvaje


El oso vuelve a sonreír en el norte de España


El oso, especie muy amenazada en las últimas décadas en nuestro país, empieza a ver cómo su situación mejora paulatinamente en el norte de España. Concretamente, la población de úrsidos en la provincia de León y en el Principado de Asturias se ha duplicado en los últimos 15 años hasta alcanzar una población de casi 180 ejemplares.


La población osera que reside en la zona occidental de la provincia de León y el Principado de Asturias se ha duplicado en los últimos quince años y registra un censo de entre 160 y 180 ejemplares de oso pardo cantábrico.

Pese a este crecimiento, la legislación española mantiene la consideración de especie protegida en peligro de extinción, un concepto "razonable" a juicio del presidente de la Fundación Oso Pardo (FOP), Guillermo Palomero, quien ha señalado en una entrevista con Efe que todavía sigue habiendo "pocos osos".

En este sentido, Palomero ha apuntado que a partir de los quinientos ejemplares se podría considerar al oso cantábrico fuera de peligro de extinción, pero ha matizado que existen muchos factores de los que depende su evolución y el asentamiento de los núcleos reproductores, algo que "hoy por hoy no ocurre".

Si se diesen esas circunstancias, "empezará a bajar la categoría de amenaza", pero por el momento, aunque la especie se aleja más cada vez más del riesgo de desaparición, el experto ha mostrado su acuerdo con que Europa lo considere "como especie prioritaria".

Frente a este crecimiento en la subpoblación occidental, la oriental mantiene unos niveles más bajos con una cifra de ejemplares que no supera los treinta osos, una familia osera "más frágil" que reside en una zona comprendida entre las comunidades de Asturias y Cantabria y entre las provincias de León y Palencia.

Palomero ha recordado que esta subpoblación, de menor tamaño que la occidental y de baja variabilidad genética, se recuperó del borde de la extinción a finales de los años 80 y principios de los 90, aunque su riesgo de desaparición continúa siendo alto.

Para favorecer la supervivencia y el desarrollo de la especie, la FOP evalúa ahora los resultados que se van desprendiendo del proyecto "LIFE+ Corredores Oso", desarrollado entre los años 2009 y 2011, a través del cual se han potenciado dos corredores naturales para comunicar ambas zonas oseras y lograr que "conecten" entre ellos.

Es en esta época del año cuando los osos, tras el letargo invernal, están en celo y activos las 24 horas en busca de hembras receptivas, para lo que recorren "muchos kilómetros", especialmente los machos jóvenes.

Por este motivo, el proyecto ha tratado de atraer a los mamíferos hacia los corredores con la plantación de frutales, entre ellos, cerezos y castaños, uno de los alimentos favoritos del oso cantábrico, y que así descubran nuevos lugares por los que desplazarse y en el que puedan encontrar a nuevas familias oseras y ponerse genéticamente en contacto.

De hecho, en los últimos tres años, los expertos han detectado referencias de al menos 46 osos que han atravesado por los nuevos corredores y que uno de los mamíferos de la zona occidental haya conseguido procrear con una hembra de la oriental, lo que ha destacado el experto como "el primer caso de trasvase genético".
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