8 de diciembre de 2019, 23:28:37
Opinion


La masacre de Siria



Se agotan los calificativos ante el horror vivido el pasado fin de semana en la ciudad siria de Hula, donde 108 personas -de las cuales 40 eran niños menores de 10 años- fueron asesinadas a sangre fría por las fuerzas de seguridad. La impunidad de la que siempre ha hecho gala Bashar al Assad daba así una nueva vuelta de tuerca, al haberse perpetrado la masacre coincidiendo con la visita al lugar de los observadores internacionales.

La única diferencia con matanzas anteriores es que, en esta ocasión sí, Rusia y China han condenado a Siria. De hecho, la condena del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha sido unánime, y así se lo ha hecho llegar Kofi Annan a las autoridades del país. Con todo, no parece que ni las buenas intenciones del enviado especial de la ONU ni la novedosa condena de Rusia y China hagan mella en el régimen de al Assad. Las palabras y las sanciones económicas se han revelado ineficaces. Chinos y rusos han dado un primer paso; si siguen en esa línea, es posible que consigan algo. De hecho, el régimen sirio se sostiene gracias a su parapeto. En el momento en que Moscú deje de apoyar a Damasco, la población civil siria podrá empezar a respirar tranquila.
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