27 de noviembre de 2021, 12:16:16
Cultura

EXPOSICIÓN [i]VOYAGES[/i]


Jean Marc Manson: “El desnudo es como un solomillo en crudo, para comértelo tiene que ser el mejor”


El reputado fotógrafo Jean Marc Manson ha inaugurado esta semana en Madrid la exposición Voyages, un viaje en espiral con la belleza como hilo conductor que muestra desde sus paisajes más personales hasta las icónicas instantáneas de modelos como Kate Moss, Carla Bruni o Naomi Campbell captadas en “momentos especiales, de intimidad, que llegan por sorpresa”. Así lo ha expresado el fotógrafo en una entrevista con este periódico en la que ha reflexionado sobre la esencia de aquellas musas de los noventa o la “gratuidad” de los desnudos y el retoque digital en el mundo de la moda.


Meterse en la cama con Naomi Campbell o compartir ducha con Carla Bruni para viajar después al Moscú de finales de los 80, dejarse abrazar por el frío de un paisaje nevado y camuflarse entre la verticalidad de las columnas del palacio de San Petersburgo. Bajo el común denominador de la belleza, el fotógrafo Jean Marc Manson propone un viaje a través de una selección de sus instantáneas, que puede verse en Madrid hasta el 20 de agosto.

Las fotografías de Manson, dispuestas en torno a una escalera de caracol de paredes y peldaños en blanco nuclear, forman una espiral de belleza, en todas sus formas y expresiones, que invita a emprender un viaje ascendente desde sus imágenes panorámicas de calzadas y caminos que llevan a lugares inciertos hasta sus capturas de momentos de intimidad con las musas de toda una generación. Así es Voyages, “una historia hilada en torno a la belleza”, tal y como asegura el propio ‘escritor’ de este relato fotográfico en una entrevista con El Imparcial.



Jean Marc Manson cuenta más de tres décadas cámara en mano durante las que se ha hecho un hueco más que respetable en la industria de la moda. Las prestigiosas revistas Vogue, Glamour, Vanity Fair o Elle son algunas de las publicaciones que se han rendido al lenguaje de su objetivo y han engrosado el caché de este gurú de la fotografía ‘fashionista’. Sin embargo, Voyages recoge la parte más personal de su portfolio, los ‘disparos’ en los que el placer desbanca al trabajo. “Cuando viajo para hacer fotos de moda, me escapo unos días y hago paisajes o fotos de personajes”, explica Manson.

Son estos momentos de evasión los que han gestado algunas de las fotografías más sensuales de la ex primera dama francesa Carla Bruni. En la ducha, con camiseta y ropa interior y una mirada que sólo se consigue en “instantes aislados, muy especiales” que llegan de forma inesperada y fortuita, según cuenta el fotógrafo. “Tengo muchísimas fotos de esas situaciones, y son las que me interesan porque responden a momentos más íntimos, más personales, sin que respondan a encargos, sin barreras”, explica.

Momentos como el de una instantánea de la top model Naomi Cambell en la cama “un día que no se encontraba bien”, o el de otra imagen de Kate Moss entre bambalinas antes de un pase de moda nupcial, encendiéndose un cigarro y con una copa de cava, como una novia rebelde que acaba de plantar un futuro indeseado en el altar. “Cada momento es una sorpresa, tanto para mí como para ellas”, reconoce Manson.



Lejos de lo que pueda asumirse como tópico en el mundo de la moda, los desnudos no forman parte del universo de Manson. “Simplemente, no me parece necesario”, justifica el fotógrafo, que ha hecho este tipo de fotos a modo de “ejercicio interesante pero muy complicado”. La lista de profesionales que han conseguido desnudos puros, verdaderamente buenos, se limita a dos, según Manson: Edward Weston y Bill Brandt. “Creo que el desnudo es una cosa muy fácil, gratuita, y que se puede provocar de muchas otras maneras”, apunta mientras se fija en una de sus fotografías: Carla Bruni de nariz hacia abajo, fumando. “Es como si estuviera desnuda, es la misma lectura, no hace falta más porque sería vulgar”, opina. “En la elegancia está la belleza y un desnudo también puede ser elegante, pero es como un solomillo: si está en crudo, tiene que ser el mejor”.

Las modelos de los noventa ocupan buena parte del trabajo del fotógrafo mexicano de origen francés, fueron sus musas y las de toda una década en un momento en el que las actrices de Hollywood no brillaron de forma tan intensa como lo hacen ahora. “Fue una etapa en que la moda estaba en lo más alto, con Alexander McQueen, Galiano y compañía, y ellas se convirtieron en los iconos de la época… eran mucho más que modelos”, afirma el fotógrafo quien reconoce que ahora, con el starsystem de la industria cinematográfica en pleno apogeo, le encantaría encontrar uno de esos paréntesis de intimidad con Naomi Watts. “Me parece que tiene mucho dentro”, opina sobre la actriz británica.

Aunque sus trabajos profesionales han cubierto colecciones de moda masculina, en la faceta más personal de Manson la mujer adquiere un protagonismo absoluto. Toda una vida rodeado de mujeres ha hecho germinar en él una conexión especial con ellas a la hora de convertir una fotografía en algo más que una imagen. “No es que no tenga buenas relaciones con los hombres, tengo maravillosos amigos, pero a la hora de hacer fotos, con mujeres no encuentro barreras”.


Jean Marc Manson con una de sus modelos en el espacio dedicado a la exposición Voyages.


Amigo de las nuevas tecnologías –reconoce que hace “una pasada” de fotos con el móvil, como su última felicitación de Navidad, una instantánea de uno de sus tres hijos montado en un monopatín-, Manson rehúsa de las cotas de retoque digital que se están registrando en las revistas de moda en los últimos tiempos. “Aunque manualmente, siempre se ha retocado y ahora existe la gran herramienta de Photoshop que hay que tratar como eso, como una herramienta más. No hay que irse de la fotografía a otro mundo porque entonces deja de ser fotografía”.

No solo moda
Además de sus musas, la exposición recoge esas otras fotografías, quizás menos mediáticas, que responden a experiencias “más personales, más de interior”, según Manson, y que retratan parte de sus viajes a Nepal, Egipto o Rusia. Si tuviera que quedarse con una única foto del ingente archivo que ha atesorado desde los 14 años, probablemente sería una de estos viajes. “Esta es una de mis favoritas”, asegura el fotógrafo señalando uno de los trabajos expuestos, en el que se ve el tronco de un niño con las manos metidas en los bolsillos. “Está tomada en una estación de Moscú en 1989, cuando las familias pasaban días esperando su tren para viajar a la otra punta del país; ese niño te lo dice todo”, explica.

La sencillez no está reñida con la genialidad. “Me encanta la fotografía del hombre saltando por encima de un charco de agua de Cartier-Bresson”, dice Manson cuando se le pregunta por una imagen especial para él. “Hay muchas fotos buenas pero pocas fotos grandes y la diferencia es un hilo, una cosita pequeña que hace que la foto te produzca una emoción”.


La foto tomada en Moscú por Jean Marc Manson y la fotografía de Cartier-bresson.


Con la exposición recién inaugurada, Manson está preparando dos nuevos proyectos “muy concretos y mágicos” que tienen que ver “con la noche y los reflejos”, bastante alejados de la industria de la moda en la que se ha hecho un nombre y más en la línea de su serie Things, de fotografía conceptual. Aunque apuesta por “el equilibrio entre el encargo y lo pasional” como el estado “ideal” para cualquier trabajo, el fotógrafo quiere apostar ahora por un desarrollo de su lenguaje, de su forma de expresar, hacia otras direcciones. “Cuando empiezas eres muy joven, muy loco y disperso, pero con la madurez vas evolucionando y cierras un poco el embudo… te llega lo que quieres hacer de verdad”, concluye.

La exposición de Jean Marc Manson, Voyages, puede visitarse de forma gratuita en la sala Exit Art Gallery de la Fundación Adolfo Domínguez (C/Serrano, 5) hasta el 20 de agosto.
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