18 de enero de 2020, 22:22:57
Nacional

poder judicial


[i]Sobre la dimisión de Carlos Dívar[/i]


Esta mañana se ha confirmado la dimisión de Carlos Dívar, presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (órgano de gobierno del poder judicial).


Es una mala noticia para España porque proyecta una mala imagen de nuestras instituciones más importantes, tras la marcha anticipada del anterior Gobernador del Banco de España.

Para entender la dimisión de Dívar hay que tener en cuenta que:

- Es un magistrado con una carrera judicial intachable y prestigiosa.

- Ha sido uno de los raros casos de un magistrado independiente que era aceptado por todos: conservadores y progresistas. Tanto en su cargo actual, como en su anterior cargo de presidente de la Audiencia Nacional, siempre fue elegido por unanimidad.

- Su independencia e institucionalidad le llevó a ser propuesto por el gobierno socialista de Zapatero, a pesar de su bien conocido pensamiento conservador.

- El motivo de su dimisión son unas acusaciones de unos gastos menores de representación (12.000 euros en tres años).

- Paradójicamente, todas las instancias judiciales le han declarado inocente de todas las acusaciones.

- El motivo de su dimisión es la presión mediática a que ha sido sometido diariamente desde determinados medios de comunicación que ha provocado una situación embarazosa para la institución.

- Esta presión mediática ha tenido éxito gracias a la peculiar situación de Dívar en el Consejo: al ser un magistrado independiente y no pertenecer a ninguna de las asociaciones de jueces que dominan el Consejo General, se ha encontrado finalmente sin apoyos.

- Tampoco desde el punto de vista político ha tenido apoyos. Al ser propuesto por Zapatero, el gobierno del PP ha mantenido su apoyo institucional, pero sin dar la batalla de su defensa. Por otro lado, una parte del PSOE, contraria a Zapatero, se ha sumado a la petición de su dimisión. La otra parte del PSOE, cercana a Zapatero, no ha querido tampoco mover un dedo por un magistrado de pensamiento tan conservador.

- ¿Pero quién y por qué empezó esta campaña de acoso y derribo a Dívar?

- Fue un miembro del propio Consejo General, apoyado por un grupo de comunicación. ¿Por qué? En el transfondo están las heridas provocadas por la condena al juez Garzón, permitida y decidida por el Consejo General y el Tribunal Supremo. El consejero acusador, Gómez Benítez, es muy polémico en España por su actuación como juez del caso de los atentados del 11 de marzo de 2004. Este caso provocó un alineamiento político y mediático en dos bandos: en uno estaba el PSOE en el gobierno, el juez Garzón y Gómez Benítez y los medios de comunicación progresistas. En otro bando estaba un sector del PP en la oposición y los medios de comunicación conservadores. Si en el caso del 11M salió airoso el bando de la izquierda judicial, en el caso de Garzón ganó el bando de la judicatura conservadora. La tercera confrontación, el caso Dívar, se ha saldado con victoria progresista porque los sectores conservadores ni siquiera han querido dar la batalla por alguien que, siendo como ellos, había decidido no ser "uno de los suyos".

- La conclusión es que la crisis en España ha generado una sana hipersensibilidad hacia el uso de los fondos públicos y los privilegios de las autoridades, pero que está pudiendo ser utilizado como arma de confrontación entre los poderes, sirviéndose de los medios de comunicación.

- La dimisión de Dívar pone de manifiesto la fuerza de la condena mediática a pesar de recaer sobre un inocente declarado por la Justicia. Pero esa fuerza no es propia de los medios sino parte de las luchas de poder que se dan en todas las sociedades actuales.

- Por último, desde mi punto de vista personal, Dívar no ha estado exento de culpa. Es cierto que representa la víctima perfecta, al tratarse de un hombre sin apoyos políticos, acostumbrado a huir de la presencia en medios de comunicación, creyente en la fuerza de las decisiones judiciales por sí mismas y con cierta tendencia al victimismo. En el fondo es una persona de una época antigua, que no es consciente del papel de los medios en los equilibrios de poder. Pero Dívar, al llevar décadas ocupando altos cargos institucionales, posiblemente no distinguiera bien entre su vida personal y su representatividad, confiando sólo en la ley como guía de conducta. Pero en la actual hipersensibilidad respecto al uso del dinero público de las autoridades, había un terreno abonado en la opinión pública para una campaña mediática como la que se ha dado. Todo esto le ha llevado a no intentar defenderse públicamente y a no movilizar apoyos de otros sectores de poder.

Javier Cremades es Presidente de Cremades & Calvo-Sotelo.
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