13 de diciembre de 2019, 23:49:23
Mundo

la Asamblea Constituyente, en Madrid


Madrid colabora en la transición política en Túnez


“Estamos aprendiendo mucho de la experiencia española en la Transición, lo que nos va a servir para ir más rápido”. Son las palabras con la que resume Mohamed Elarbi Fadhel Moussa, miembro de la comisión jurídica de la Asamblea Constituyente tunecina (ANC), su visita a Madrid invitado por el Gobierno de Mariano Rajoy.


El proceso de la Transición política española puede servir como modelo para señalar las pautas de los mecanismos del cambio político en Túnez que está pasando de una dictadura policial a un Estado de derecho respetuoso de las libertades y derechos humanos. Es la conclusión que anima a los miembros de la Asamblea Constituyente tunecina (ANC) que han visitado Madrid estos días invitados por el gobierno de Mariano Rajoy.

Tras la visita a Túnez del ministro español de Exteriores José Manuel García Margallo y su encuentro con el Presidente de la Constituyente tunecina Mustafa Ben Jaafar, se ha puesto en marcha un calendario de encuentros bilaterales para estudiar la Transición política española y ver en qué modo se pueden sacar enseñanzas para aplicar en Túnez. Los presidentes de dos importantes comisiones de la ANC, Mohamed Elarbi Fadhel Moussa de la comisión jurídica y Ferjani Doghmani de la comisión financiera, han mantenido varios encuentros en Madrid con responsables de los ministerios de Exteriores, de Justicia y de Economía. El objetivo de la visita tunecina es tratar de entender los mecanismos de la Transición española para desbrozar el camino del proceso político en Túnez. “Nuestros interlocutores españoles nos han hablado alto y claro, nos han dicho lo que ha ido bien y también los errores cometidos y que hay que evitar”, dice Mohamed Elarbi. “Estamos aprendiendo mucho de la experiencia española en la Transición, lo que nos va a servir para ir más rápido”.

El presidente de la Comisión Jurídica de la ANC tunecina dio una conferencia en Casa Árabe donde explicó el proceso vivido en Túnez desde la inmolación del joven Mohamed Bouazizi en diciembre de 2010 que dio origen a “la revolución del jazmín” y acabó con la dictadura del general Zine Benali, hasta los actuales debates en el seno de la Asamblea Constituyente que están previstos culminen en octubre con la presentación del proyecto finalizado de nueva Carta Magna. Según el diputado, si se respetan los plazos previstos, para la primavera próxima habrá en Túnez las primeras Elecciones legislativas libres y democráticas de su historia en base a una nueva Constitución, en la que figurarán en letras de oro el respeto íntegro de los derechos humanos y las libertades.

Pero si el proceso político parece bien encaminado, y la alianza tripartita de los ganadores en las elecciones a la Asamblea Constituyente, que a su vez conforman la troika presidencial (Mustafá ben Jaafar del partido Ettakatol que preside la ANC; Hamadi Jebali del partido Ennahda que preside el gobierno; y Moncef Marzouki del Congreso por la República, y que es el jefe de Estado en funciones) funciona con normalidad, en el plano socio-económico la situación es mas tensa. “Hoy en Túnez predomina la consigna de Todo y Enseguida dice Elarbi. “Tenemos serios problemas económicos y financieros”, añade Doghmani, “aunque estamos saliendo del parón provocado por la revolución; el turismo comienza a crecer, las inversiones y el comercio exterior se recuperan poco a poco”.

Túnez se debate por salir del marasmo en que han dejado al país la familia del dictador Benali y los gerifaltes del antiguo régimen. “Un verdadero despotismo oriental con una economía desquiciada y una depredación familiar de los recursos del país”, señala el presidente de la Comisión Jurídica. “Estamos hablando con nuestros hermanos de los países del Golfo árabe y con nuestros socios europeos, en particular con España, para relanzar las inversiones y la economía tunecina”, concluye Doghmani. Entre los puntos concretos que las Autoridades de Túnez abordan con sus interlocutores de Ryadh, Doha, Argel o Trípoli, está el de obtener precios preferenciales en el suministro de petróleo. “Las discusiones van por buen camino”, concluye Ferjani Doghmani.
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