3 de abril de 2020, 19:03:40
Deportes

la incómoda mezcla entre extravagancia y genialidad


El jardín de las Delicias del "Loco" Bielsa en Bilbao


La crisis entre Marcelo Bielsa y el Athletic Club de Bilbao ha roto el amor sincero que se construyó desde el verano de 2011. El brillante juego y la intensidad que el genio argentino implantó en su equipo transformó a los leones en un club ganador. Volvieron a disputar finales tras 35 años de espera. Sin embargo, el incidente por la extrema pasión y dedicación con la que Marcelo controla cada aspecto del club que dirige, ha generado un huracán que, de momento, casi provoca la renuncia del rosarino. El Imparcial profundiza en esta relación que el Athletic mantiene con uno de los profesionales del balompie más geniales y extravagantes.



El Athletic Club de Bilbao se enamoró de Marcelo Bielsa en cuanto que el entrenador argentino aterrizó en el Palacio de Ibaigane para firmar su contrato con los "leones". Sus métodos de trabajo, la intensidad casi obsesiva con la que cuida cada detalle de la preparación de su equipo, el gusto por el buen juego y el respeto por la tradición de la institución vizcaína le convirtieron en la mejor noticia que ha vivido el club rojiblanco desde el doblete de 1984. El rosarino cautivó a directivos, empleados, jugadores y aficionados gracias al flechazo de las primeras semanas.

Con el paso de los meses, el crecimiento futbolístico de la camada de jugadores liderada por Llorente, Iraola, Muniain y De Marcos transformó el áspero estilo de juego tradicional de los bilbaínos en la conjunción de combinaciones fluidas, manejo del balón y apuesta por la calidad por encima del músculo. No en vano, Bielsa impuso a Javi Martínez la posición de central para que el equipo jugar mejor al fútbol. Y los resultados no se hicieron esperar. El irregular camino en Liga contrastó con la brillante clasificación para la final de la Europa League -más de 30 años más tarde, con el triunfo ante el Manchester United como hito- y el pase para el último partido de la Copa del Rey ante el Barcelona.

La firme apuesta de Bielsa por transformar el juego del Athletic fructificó en la explosión de creatividad y los automatismos colectivos generados mostraron el mejor fútbol que ha visto San Mamés en las últimas décadas. Sin embargo, cuando la afición se preparaba para sacar la Gabarra de nuevo, dos goleadas ante el Atlético y el Barça rompieron el sueño bilbaíno de golpe. Bielsa, entrenador que vive el fútbol con la intensidad de la primera prioridad vital, sufrió una depresión notable tras las derrotas ya que, como ha explicado a lo largo de la temporada: "El entrenador es el absoluto culpable de no haber preparado a los jugadores para jugar estas finales". Es decir, Marcelo sintió que no había cumplido con su competido y se responsabilizó por completo de la abrumadora decepción. "Sentí una gran vergüenza tras las derrotas", explicó.


La devastación sufrida por Bielsa en relación con la ilusión generada en su proyecto vizcaíno provocó que el técnico argentino se planteara cambiar de aires de forma prematura. Sin embargo, la directiva, liderada por el presidente Josu Urrutia, se apresuró a cerrar la renovación del entrenador que había devuelto la ilusión al club y, con ello, parecía querer transformar la mentalidad de la institución de un equipo orgulloso de su tradición a un equipo ganador.

Pero, ejecutando un símil con en el tríptico elaborado por "El Bosco" conocido como el "Jardín de las Delicias", lo expuesto hasta el momento es el cielo y la Tierra de la relación Bielsa-Athletic. La pieza del pintor holandés se cerraba con el infierno, la representación de las rarezas más oscuras del ser humano. El averno futbolístico de esta relación ha tomado forma debido a la pasión casi enfermiza con la que Bielsa se toma su labor. Tras la renovación del contrato, Marcelo enfrentó el reto de asimilar cada detalle del club a las condiciones de trabajo y mentalidad de los mejores equipos del mundo. Su afán abarcaba desde la remodelación de Lezama -la institución más respetada de la tradición del Athletic- hasta la confirmación de que el estilo de juego impuesto en la pasada temporada iba a prolongarse en el tiempo.


Bielsa, que mostró el pasado año sus desavenencias con los encargados del cuidado del césped del centro del entrenamiento, explotó el pasado lunes al ver el estado de las obras de remodelación. El entrenador argentino, genial a la par que extravagante, no supo gestionar que lo pactado antes de las vacaciones entre el club, la constructora (el Grupo Cobra, integrado en la multinacional ACS) y él, no se estaba cumpliendo. En la rueda de prensa ofrecida por Marcelo -tras dos días de ausencia en el campo de entrenamientos-, que duró más de una hora, el argentino expuso de forma argumentada el núcleo del conflicto: "Considero que lo están haciendo mal -la renovación de las instalaciones- sabiendo que lo hacen mal, por lo que se le está haciendo una estafa, un robo y un engaño al club", señaló.

Pero, antes de explicar lo ocurrido, "El Loco" hizo honor a su sobre nombre y expulsó por la fuerza al jefe de la obra de Lezama. La indignación que le prefería ver que sus jugadores no iban a poder disfrutar de un centro deportivo acondicionado del mejor modo, tal como acordaron antes del verano, le provocó una pérdida de papeles sin parangón. El club, habiendo asistido atónito al desarrollo de los acontecimientos, emitió un comunicado el pasado jueves desmarcándose de las palabras de su otrora venerado entrenador: "El Athletic Club no comparte, en absoluto, la opinión personal y subjetiva expresada por Marcelo Bielsa. (...) El club quiere poner de manifiesto el correcto cumplimiento del contrato de obra realizado hasta la fecha, por lo que pide disculpas públicamente por los perjuicios que las declaraciones de un empleado del Athletic Club hayan podido causar a la empresa constructora y a sus trabajadores".


Los directivos dejaban sin cobertura a Bielsa, horas después de que enarbolara la defensa del club sobre lo que entendía una estafa hacia los intereses del Athletic y sus jugadores. Marcelo, que ha elevado una "denuncia policial" en la que se ha "autoinculpado" por lo sucedido el lunes, su ayudante y el presidente del club, Urrutia, se reunieron el pasado viernes para tratar esta rocambolesca crisis. Tras la reunión se especulaba con que el técnico rosarino no volvería a entrenar en San Mamés por decisión propia. El carácter apasionado y la visión romántica de su labor no casaban con tensiones, fricciones y argumentos grises en la pura función del entrenador que quiere que su equipo crezca en todos los apartados de este deporte -ya sean organizativos o con una pelota de por medio-.

El enamoramiento parece haberse evaporado. La lucha por volver a crear ilusión en la institución bilbaína tras este borrón apesadumbra a Bielsa. No en vano, el entrenador se recluyó en un apartado pueblo adventista durante casi dos años tras dejar el cargo de seleccionador argentino en 2005. La derrota en la primera fase del Mundial de 2002 le causó tal dolor que, a pesar de aguantar dos años más en el cargo -ganando la medalla de oro en los Juegos Olímpicos y dejando a su selección clasificada para el Mundial de Alemania con brillantez- necesitó apartarse para reflexionar y recuperar la relación con la pasión de su vida, el fútbol. Después de su último partido como dirigente de la albiceleste, Bielsa explicó: “No querría, en todo caso, que vaya a ser recordado por ganar un título. Me gustaría que fuera por las normas de conducta que usé para desarrollar mi tarea”. No está claro que este deseo se vaya a cumplir en Bilbao tras lo ocurrido en la última semana, y esto atormenta más al entrenador que a los miles de aficionados recién ilusionados de nuevo. De momento, Marcelo sigue en Bilbao aunque todavía no ha entrenado a sus jugadores en esta pretemporada.


Esta es la rueda de prensa completa de Marcelo Bielsa. El documento es, quizá, el mejor que nos ha dejado el genial entrenador argentino hasta el momento:


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