19 de septiembre de 2021, 20:07:29
Opinión


Cita estival en Assilah

Víctor Morales Lezcano


La pequeña localidad costera de Assilah (Arcila, para los españoles de la época del Protectorado en Marruecos) viene siendo sede de Cursos de Verano desde hace algo más de treinta años. Su impulsor y mantenedor se llama Mohamed Benaissa, que desempeñó el ministerio de Asuntos Exteriores y fue embajador del Reino de Marruecos en Estados Unidos. Entre las actividades artísticas, literarias, historiográficas e internacionalistas que despliega la convocatoria del verano de 2012, ha destacado el Coloquio titulado “Les eaux effervescentes de la Méditerranée: crise au Nord et soulèvement au Sud”. El enunciado de esta convocatoria es elocuente y recoge de forma sugestiva el estado en que se encuentran a la altura de la fecha los países ribereños, ya se trate de aquéllos pertenecientes al área europea, o de aquéllos otros que están incardinados en el área norteafricana y árabe-islámica. (Turquía, una vez más, juega una función de bisagra entre ambos referentes continentales).

Qué las aguas que bañan las costas del Mediterráneo norte, desde Grecia hasta la Península Ibérica, presentan un panorama financiero, económico y político preocupante desde hace tres años, no es secreto para nadie. Véase, si no, los avatares que vienen sufriendo la prima de riesgo española y el IBEX 35 hasta, prácticamente, estos días intermedios del mes de julio.

Como señaló Franco Frattini, por ejemplo, en su alocución de turno en Assilah, la Unión Europea y, en particular, las “pasarelas” griega, italiana y española, están mostrando, cada vez con mayor crudeza, su cierre al contingente humano procedente del mundo norteafricano y árabe-islámico. Es la “Europa-fortaleza” que, como en el relato estremecedor de El desierto de los tártaros (Dino Buzzati, 1940) se parapeta tras una muralla defensiva, luego de haber vivido los desposorios con el pluriculturalismo de una década atrás. (Frattini, a propósito, aboga, ahora, por la fórmula de “Sí a la inmigración turca, árabe, magrebí, de perfil selectivo”).

Frente a esta reacción europea que la crisis -ubicua y tenaz- ha venido a reforzar, se erigen los vecinos meridionales del otro Mediterráneo: aquél que dista -como es el caso del eje oblicuo que une Algeciras-Tánger- no más de diez millas náuticas.

A la crisis financiera que ha hecho tambalear los gobiernos de Atenas, Roma y Madrid -y que todavía amenaza con zarandearlos-, se suma la agitación social contra los regímenes autoritarios que desde Marruecos a Egipto, y en Yemen, Bahrein y Siria, además, han provocado una alteración del mapa geopolítico y estratégico en la ribera sur del sempiternamente conflictivo Mare Nostrum.

No pocos de los intervinientes en las sesiones del Coloquio -caso de Youssef Amrani y Miguel Ángel Moratinos- expresaron, en sus análisis del grado de “efervescencia” en que se encuentran los países ribereños, un compás de esperanza a favor de la salida de la crisis y de la consolidación de la cooperación euro-árabe con Estados Unidos y China, interpuestos. Otros ponentes no menos distinguidos (Azzedine Mihoubi, director de la Biblioteca Nacional argelina, y de Abdel Monem Said Aly, desde la retaguardia intelectual del prestigioso diario egipcio Al-Ahram) expresaron, por su parte, reticencias sobre una “alianza de civilizaciones dadas” contra qué otras y por qué: o bien, no dejaron de interrogarse sobre el triunfo final que, por el momento, están acaparando los partidos de inspiración islamista en Túnez, Libia y Egipto. Coincidiendo con la celebración de la cita estival en Assilah, hemos asistido todos sus invitados al establecimiento por las armas de un conato de república religiosa en la legendaria zona de Tombuctú y sus aledaños en el Sahel, pertenecientes ambos al estado fallido de Mali (otro más que viene a engrosar una lista de Estados fallidos considerable). A la cuestión de un Magreb unido -como reza el ideal- o desunido -como sucede desde el acceso de sus Estados a la independencia-, vino a sumarse un asunto de pertinencia indiscutible: el antiguo Sudán occidental de la época colonial que media entre el Chad y Mali, alcanzando a regiones fronterizas de Mauritania y Senegal, ¿será un futuro escenario de conflictos armados en cuyo espacio un Islam político de asiento claramente tribal ofrezca resistencia a la creciente instalación defensiva de contingentes y recursos bélicos occidentales?. Esta hipótesis no resulta descabellada a la luz de la ingrata información que nos llega sobre Tombuctú y sus aledaños territoriales.

Por abreviar, una estricta felicitación al Coloquio de marras que se ha celebrado en el marco de los Cursos de Verano que, bajo el Patronato regio, viene haciendo de Assilah un foro intelectual y cultural muy acreditado en ambas orillas del Mediterráneo. Enhorabuena, Sr. Benaissa; enhorabuena, Consejo Municipal de Asilah.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2021   |  www.elimparcial.es