22 de octubre de 2021, 6:14:27
Opinión


El país que no vio Miguel Angel Blanco

Antonio Hualde


Querido Miguel Angel;

Tal día como hoy hace 15 años ETA acababa con tu vida. No contaban con que tu asesinato agitaría las conciencias de un país hasta entonces catatónico ante sus aberraciones, y la reacción popular, cristalizada en “el espíritu de Ermua”, traspasaría fronteras. Puede decirse hubo un antes y un después de tu muerte, y que ahora las cosas están mejor porque quienes te mataron han dejado de hacerlo. No por falta de ganas, vaya por delante, sino porque han sido derrotados sin paliativos. Guardia Civil, jueces y fiscales han hecho un gran trabajo, y gracias a ellos hoy el terror ya no campa a sus anchas. Pero huele a podrido.

ETA dio en el blanco contigo, nunca mejor dicho. Representabas lo mejor de la sociedad vasca, defendiendo un proyecto de convivencia en el que todos cupiesen; empeño éste que pagaste con tu vida. Otro tanto le pasó años atrás a Gregorio Ordóñez, que hablaba clarito como pocos después lo han hecho. Luego, Jaime Mayor Oreja y Carlos Iturgáiz se batieron el cobre duramente, siendo “recompensados” con el ostracismo. Faltáis los mejores, claro. Otros, como José Antonio Ortega Lara o María San Gil acabaron por irse, hastiados de que los mediocres en que se han convertido ahora los tuyos no pararan de enseñarles el camino de salida.

En el PSOE van por el estilo. Ellos también sufrieron el azote del terror, con pérdidas tan sensibles como las de Fernando Mújica o Joseba Pagazaurtundúa, entre otros muchos. Y al igual que vosotros, personas íntegras como Nicolás Redondo Terreros o Carlos Totorica -el alcalde de tu pueblo- han sido apartados por los mamporreros del nacionalismo, los Jesús Eguiguren y demás.

Sois muchos; casi mil, de hecho, las víctimas mortales del nacionalismo. Pensarás que, tras tanta sangre derramada y quince años después de tu muerte las cosas tienen que haber mejorado. No te creas, amigo. En breve irán a peor. Se avecinan tiempos de náusea, por cuanto los que facilitaron, justificaron y ampararon tu muerte se harán en breve con el poder en tu tierra. Apesta, ¿Verdad? Pues me temo que todo apunta a eso. Fueron derrotados, sí, pero justo cuando peor estaban salieron los de siempre en su ayuda. Desde que el mundo es mundo, el PNV lleva haciendo lo imposible para que sus colegas nacionalistas de pistola y bomba tuvieran voz en las instituciones. Ya lo dijo Arzallus, “unos mueven el árbol para que otros recojan los frutos”. Los mismos perros con distinto collar.

Muchos socialistas, a su vez, por aquello de que ETA ya mataba con Franco, siguen viendo a los terroristas con cierto halo de respeto ideológico -mira si no a Jesús Eguiguren u Odón Elorza-, y le han puesto alfombra roja a su brazo político. Sortu, Bildu y demás manchan ahora de sangre las instituciones. ¿Qué cómo ha sido posible? Pregunta en la calle Ferraz o -para el caso es lo mismo- en el Tribunal Constitucional, donde antiguos defensores de terroristas del GRAPO, un tal Gómez Benítez entre ellos, hicieron posible que tus asesinos se pavoneen. Ojalá estuvieras aquí. Harías lo posible para evitar tanta infamia, y a fe que lo harías bien. Como Goyo Ordóñez, o Joseba Pagaza, o tantos otros. Pero no están. No estáis. Por eso, en días como hoy se os echa tanto de menos.
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