9 de diciembre de 2019, 13:12:04
Opinion


De recortes y protestas



La actividad política de ayer en España tuvo dos focos principales de atención: por la mañana, los ajustes en el sector de la minería -más las explicaciones por los incidentes habidos durante sus protestas- y, por la tarde, la reunión del Consejo de Política Económica y Fiscal para embridar de una vez por todas el gasto autonómico.

En el primer caso, poco más se puede hacer o decir. Por lo que respecta al problema de orden público, quien corta el tráfico de una carretera nacional con neumáticos ardiendo o arroja piedras contra edificios públicos ha de asumir las consecuencias de sus actos. Una cosa es protestar legítimamente y otra bien distinta, llevar a cabo actos de vandalismo que comprometen los derechos de los demás, por más que los grupos de izquierda pretendieran ayer obviar este particular. Y, en cuanto a las ayudas a la minería, por más que sus trabajadores tengan razón al invocar el acuerdo concertado y ver peligrar su futuro, no es menos cierto que se trata de un sector tan deficitario como mal gestionado, por lo que los ajustes que vendrán tienen toda su razón de ser.

Por lo que respecta a las autonomías, ayer el secretario de Estado para las Administraciones Públicas, Antonio Beteta, ofrecía un dato tan revelador como preocupante: de las más de 600 empresas públicas que las comunidades autónomas debían liquidar para sanear sus cuentas, únicamente dos han pasado por este trámite. Salvo Cataluña y Madrid, que sí están haciendo los deberes, el resto tienen que hacer un esfuerzo mayor para llegar al 1,5 de déficit exigido por Bruselas. No es una opción, sino una imperiosa necesidad. Hasta la fecha, cuanto antes se eliminen duplicidades de competencias, asesores personales a cargo del erario público, edificios infrautilizados, televisiones ruinosas, subvenciones para regiones centroamericanas (como otorga la Junta de Andalucía) y demás gastos prescindibles, menos se tardará en salir de la crisis. Protestar es facultativo -siempre dentro de los cauces legales-; los ajustes, no: o los hacemos o nos los hacen.
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